Tras casi un mes recluido e incomunicado en el Hospital Calixto García de El Vedado habanero, adonde fue llevado ocho días después de declararse en huelga de hambre y de sed, el artivista cubano Luis Manuel Otero Alcántara ha sido puesto en libertad por la Seguridad del Estado. Ahora finalmente puede narrar lo sucedido dentro de la institución hospitalaria. Durante las últimas semanas, cubanos y ciudadanos de diversas partes del mundo, así como reconocidas organizaciones internacionales y gubernamentales, enviaron peticiones al gobierno de la isla referentes a los derechos y la salud del artista visual, cuyas primeras palabras, una vez liberado, han sido de preocupación por otros activistas encarcelados.

Todo comenzó el viernes 16 de abril, horas después del inicio en La Habana del VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en que Raúl Castro anunciaba su salida del poder formal en la isla, cediendo el puesto como primer secretario de la organización al actual presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. Esa tarde un grupo de agentes de seguridad vestidos de civil irrumpió en la vivienda de Otero Alcántara: lo arrestaron sin justificación aparente y sustrajeron sus obras de arte.

Las imágenes de lo ocurrido en la calle Damas de La Habana Vieja aparecieron en redes sociales unos días más tarde. Se observa un muy coordinado operativo policial: unos hombres entran a la casa del artista y lo sacan descalzo y sin camisa junto a dos mujeres que también estaban en la vivienda. Algunos de los agentes gritan consignas, «Viva Fidel», mientras los jóvenes detenidos son subidos a una patrulla.

Si el video no hubiese sido divulgado, la sustracción de las obras de arte habría pasado más bien desapercibida, como otros tantos atropellos que ha denunciado Otero Alcántara desde que en 2017 intentaran procesarlo, tras su convocatoria a la #00Bienal, por la tenencia de algunos sacos de cemento.

Luis Manuel Otero con sus obras de arte al fondo / Foto: ALEXANDRE MENEGHINI-Reuters

Justo ese día, mientras la llamada «generación histórica» se retiraba formalmente del poder, Luis Manuel Otero Alcántara había anunciado el comienzo de una nueva performance: «Desde hoy estaré durante ocho horas diarias por cinco días sentado en un garrote vil, días en los que permanezco sitiado por la Seguridad del Estado. Convoco a las autoridades a que accionen este torno y me ejecuten públicamente».

«Es un llamado de atención de lo que puede llegar a hacer la dictadura. Imagínense que, si a Luis Robles le impusieron seis años de cárcel por expresarse con un cartel, ¿qué le puede pasar un activista que logre realmente tener millones de seguidores por la libertad de Cuba?», preguntó entonces.

En ese momento, casi cinco meses después de que varios cientos de personas, mayoritariamente jóvenes artistas, se plantaran frente al Ministerio de Cultura en La Habana para exigir el cese de la represión contra quienes disienten del gobierno cubano, una decena de activistas y periodistas se encontraban impedidos de salir de sus viviendas de forma arbitraria; entre ellos, los raperos contestatarios Maykel Castillo (Osorbo) y Eliecer Márquez (El Funky); acuartelados de San Isidro como Katherine Bisquet, Osmani Pardo, Yasser Castellanos, Adrián Rubio y Abu Duyanah; los reporteros independientes Esteban Rodríguez, Iliana Hernández y Héctor Luis Valdés; los activistas Oscar Casanella y Dasniurka Salcedo; también la historiadora del arte Carolina Barrero y la artista Camila Ramírez Lobón, del grupo 27N.

Erika Guevara Rosas, presidenta de Amnistía Internacional para las Américas, tuiteó: «¿A qué le temen los asistentes al VIII Congreso del PCC? A que les arruinen la fiesta de simulaciones. Mientras se dan palmadas en la espalda por mantener su régimen autoritario, someten a activistas y periodistas al acoso y a la prisión en sus hogares».

«Mientras se realiza el Congreso del Partido Comunista, los artistas del Movimiento San Isidro [MSI] están bajo vigilancia y privados de la libertad en sus propias casas. Exigimos el cese de estas graves y reiteradas violaciones de derechos humanos», escribió José Miguel Vivanco, director ejecutivo para las Américas de Human Rights Watch.

El régimen cubano, que acusa a estas organizaciones en televisión nacional de ser serviles al gobierno estadounidense sin ofrecer pruebas, una vez más hizo caso omiso a las demandas.

En la mañana del 17 de abril, Otero Alcántara fue liberado. Entonces, sintiéndose ultrajado por el robo de sus piezas artísticas, prometió salir cada día en la tarde hacia la sede del Parlamento cubano, a un kilómetro y medio de su domicilio, con el propósito de exigir su devolución.

Al respecto, dijo a Diario de Cuba en una entrevista: «Si puedes llevarme una pintura de la pared de mi casa, que es como si tuviera una foto de mi mamá en la pared, ¿qué tengo que esperar, que se lleven a mis hijos, a mis amigos, y los fusilen? Entonces digo: no puedo crear. Para qué crear si mi derecho básico, fundamental no está cubierto. Lo más elemental es existir, y no me dejan existir. Así que voy a reclamar mi derecho a diario. Si no soy capaz de luchar mi derecho como ser humano… Voy a seguir saliendo hasta que decidan enjuiciarme, inventarme una causa por desacato o desobediencia o lo que sea, pero mi conciencia es defender mi derecho básico, como ser humano, ni siquiera como artista o como miembro del Movimiento San Isidro».

Durante esa semana fue arrestado cada día, invariablemente, al salir de su vivienda. Pero lo sucedido el 24 de abril hizo que decidiera cambiar de estrategia: iniciaría una huelga de hambre y sed.

En una conversación con la artista Tania Bruguera, el líder del MSI contó lo sucedido: «En esa unidad el calabozo está a dos metros del policía de guardia (…) El policía, que me ha visto en otras ocasiones, estaba ríspido, en una cosa muy rara, y dentro del calabozo estaba un tipo que supuestamente había disparado un arma y matado a alguien. (…) Empieza como a darme consejos: “Quítate de eso o pírate”. Era menos agresivo (…) Como a la hora y media entra el otro mucho más agresivo, y el primero le dice: “Este es de la gente de San Isidro”».

Según el artista, el segundo individuo fue mucho más violento: «Usaban la frase de que “Si no somos nosotros, dentro de 15 días van a venir otros y te van a dejar tirado con la boca llena de hormigas”. (…) Eso estaba bien calculado, las palabras que decían, cómo lo decían». Los reclusos, que permanecieron durante horas amenazando a Otero Alcántara dentro del calabozo, también hicieron referencia a los videos íntimos del artista divulgados en 2020 por la Seguridad del Estado.

Horas más tarde la curadora de arte Anamely Ramos, otra de las personas que se acuarteló en Damas 955 en noviembre último junto a Otero Alcántara, anunció: «Luis entró en huelga de hambre y sed. Está en su casa, solo, y rodeado por la Seguridad del Estado. Muchos dirán: ¿De nuevo? Sí, de nuevo. Porque de nuevo el Estado cubano no deja otra salida. Al menos Luis no ve otra salida. Estaba saliendo todos los días y ayer metieron en su calabozo a dos delincuentes que lo amenazaron y ofendieron durante horas. Luis prefiere quedarse en su casa y desde ahí lanzar su grito. Es un grito de auxilio, pero también de determinación y sentido personal. Eso es inviolable».

Pero como para el gobierno cubano lo único inviolable parece ser su permanencia en el poder, ocho días más tarde aprovecharon la madrugada de una ciudad en toque de queda para entrar otra vez en la casa del disidente y llevarlo por la fuerza a un hospital donde todo se volvería, si fuera posible, aún más opaco y macabro.

Durante los días de la huelga, que el artista condicionó a demandas básicas como la devolución de sus obras y el cese de la represión, la policía política cubana apenas dejó que nadie lo visitara y le cortó el servicio de Internet.

A diferencia de la sonada huelga de noviembre, esta vez Otero Alcántara permaneció en soledad mientras la inanición hacía mella en su cuerpo. «Si yo no puedo vivir, caminar por las calles sin miedo, regresar a mi casa sin que me esté vigilando una cámara constantemente, para qué quiero vivir», se preguntó.

Las muestras de solidaridad hacia Otero Alcántara fueron apareciendo con el paso de los días. El 28 de abril un grupo de activistas y de ciudadanos interesados por la situación del artista fueron detenidos o impedidos de llegar hasta Damas 955.

Al día siguiente fueron la artista Camila Ramírez Lobón y la poeta Katherine Bisquet quienes se manifestaron en solidaridad con Otero Alcántara en el Boulevard de San Rafael, por lo cual fueron arrestadas. También esa tarde un grupo de activistas de varias organizaciones opositoras y otros cubanos solidarizados se reunieron en la calle Compostela, entre Luz y Acosta, en La Habana Vieja, con flores en sus manos.

El periodista independiente Esteban Rodríguez transmitió en directo la protesta, hasta que fue arrestado por oficiales de la policía y la Seguridad del Estado que habían rodeado previamente el lugar con patrullas y motocicletas.

Un día después, el 30 de abril, los artistas Tania Bruguera, Iris Ruiz, Amaury Pacheco y Áfrika Reina y el periodista independiente Héctor Luis Valdés Cocho fueron detenidos cuando intentaban salir de sus viviendas para mostrar su apoyo a Luis Manuel Otero Alcántara.

Pero la más sonada de las protestas ocurrió en la tarde del 30 de abril, cuando un grupo de 13 personas se manifestó ante el impedimento de visitar al artista. «¡Queremos ver a Luis Manuel! ¡Luis Manuel se está muriendo!», exigían mientras eran acordonados y luego arrestados por agentes de seguridad.

Del total de personas detenidas ese día, siete fueron puestas en libertad poco tiempo después; algunos con cargos, como Leonardo Romero Negrín, estudiante de tercer año de Física en la Universidad de La Habana, quien llevaba un cartel con la frase «Socialismo sí, Represión no». Los otros seis fueron trasladados a cárceles comunes; entre ellos, Esteban Rodríguez, miembro del MSI. La activista y reportera Mary Karla Ares, quien transmitió la protesta, fue liberada con cargos tras un mes de cárcel.

Esa misma tarde quien sí pudo visitar a Otero Alcántara fue el canciller de la Arquidiócesis de La Habana, monseñor Ramón Suárez Polcari, el mismo sacerdote que bendijo en 2013 la Virgen de la Caridad del Cobre con la que el artista inició una peregrinación hacia Santiago de Cuba a fin de recoger dinero para entregar a una familia damnificada por el huracán Sandy. Aquel viaje terminó en Ciego de Ávila, cuando un agente impidió continuar al performer, tras pedirle un documento que lo autorizara a realizar «una manifestación pública en un espacio público», y le decomisó la figura y los dos mil 700 pesos que había recaudado.

Sobre la visita de Polcari, una nota publicada en la revista Palabra Nueva reseñó: «el prelado se acercó al joven artista para pedirle que desistiera de la huelga, pero no tuvo éxito en su propósito. Durante una hora, Mons. Polcari y Otero Alcántara, líder del MSI, conversaron. En nombre de la Iglesia, el sacerdote cubano ha declarado que lo prioritario es salvar la vida del joven y evitar un suicidio, sin embargo, reconoce que el activista se mantiene firme en su decisión».

Ese mismo día el poeta Amaury Pacheco, uno de los coordinadores del MSI, escribió en Facebook: «SOS Luis Manuel ya no puede sostenerse en pie. Tiene la piel y la boca cuarteadas, ya no orina y no habla. La garganta inflamada. Esta información acaba de ser transmitida por Enix Berrío Sardá, su tío, quien lo acaba de visitar y confirma que posiblemente no llegue a mañana».

En la mañana del sábado, pese a que los contactos de Otero Alcántara con el mundo exterior eran mínimos, tanto el Departamento de Estado de Estados Unidos, el Parlamento Europeo, la Embajada de Holanda en Cuba como Human Rights Watch, Freedom House, Artículo 19 y Amnistía Internacional emitieron mensajes sobre el líder del MSI.

También ese día, el artista Reynier Leyva Novo, en La Habana, y el fotógrafo Javier Caso, en Nueva York, se declararon en huelga de hambre en solidaridad con Otero Alcántara.

«Si el régimen cubano me deja morir fue su intransigencia absurda la que me mató», publicó Otero Alcántara en su página de Facebook horas antes de ser secuestrado y recluido en el Hospital Calixto García de La Habana.

La primera persona en denunciar el hecho fue la poeta Katherine Bisquet, quien escribió en su muro de Facebook: «Al parecer la Seguridad del Estado se llevó a Luis Manuel Otero Alcántara sobre las 5:00AM. Los vecinos encontraron la puerta cerrada desde afuera con otro tipo de cerradura».

Horas más tarde, la Dirección Provincial de Salud de La Habana confirmaba la información a través de un comunicado: «En horas del amanecer del día 2 de mayo, 2021, se recibe en el Centro de Urgencias del Hospital Universitario General Calixto García, el ciudadano Luis Manuel Otero Alcántara, con un diagnóstico de inanición voluntaria referida, quien arribó en transporte sanitario, en estado consciente, y deambulando sin dificultad». 

A partir de entonces se le prohibió a Luis Manuel Otero Alcántara contactar con cualquier persona de su círculo, excepto dos de sus hermanas y uno de sus tíos.

Tras la publicación esa misma noche en el noticiero de la televisión estatal de un breve video de Otero Alcántara entrando al hospital, numerosos miembros de la sociedad civil comenzaron a cuestionar su veracidad y a exigir «fe de vida».

Junto a las imágenes, la prensa oficialista cubana reveló supuestos resultados de análisis médicos realizados al artista.

Ese día, Erik Jennische, coordinador para América Latina de la organización europea Civil Rights Defenders, alertó: «En el 2011, la dama de blanco Laura Pollán murió mientras estuvo ingresada en un hospital cubano, y un año después los activistas por la democracia Oswaldo Payá y Harold Cepero. La Unión Europea en Cuba debería asegurarse de que lo mismo no pase con Luis Manuel Otero Alcántara».

Según reportes independientes, el hospital se encontraba acordonado por la policía —el despliegue de seguridad a su alrededor sería confirmado este lunes, ya en libertad, por el propio paciente—, y las personas que intentaron entrar para saber del artista fueron detenidas. La falta de transparencia del régimen respecto a la situación alimentó por esos días, incluso, rumores sobre el fallecimiento de Otero Alcántara.

Al día siguiente los familiares que pudieron visitarlo ofrecieron informaciones contradictorias. CiberCuba aseguró haber hablado con un pariente que dijo que el artista estaba «medio sedado, siendo hidratado por vía intravenosa, sin ingerir alimentos sólidos y firme en su posición».

Una tía suya, en cambio, dijo a Diario de Cuba que permanecía ingresado, pero «bien», que ya comenzabaa recibir algunos líquidos de manera consciente. En tanto, El Nuevo Herald contactó con «familiares y fuentes médicas internas» que afirmaron que Otero Alcántara estaba «plantado» en la sala de terapia para quemados del Calixto García, y que continuaba su huelga de hambre.

Ante el aumento de la presión en las redes sociales, la Seguridad del Estado divulgó el día 5 de mayo un nuevo video en que se ve a Otero Alcántara muy delgado y como aturdido, mientras lo acompaña el doctor Ifrán Martínez Gálvez, quien se identifica como vicedirector quirúrgico del hospital y jefe del equipo de especialistas que atiende al paciente.

Otero Alcántara dice que «la atención médica, el personal médico, ha sido espectacular, más allá de que pudiera estar exigiendo mis derechos como artista (…) no vamos a decir que (…) ha sido malo. Hay que saber diferenciar el oficio de médico de los otros oficios, los demás trabajos, como puede ser la Seguridad del Estado, u otros trabajos».

El 7 de mayo, tras las polémicas generadas por la publicación del primer video, aparecieron otros dos en los cuales se puede observar al artista caminando por áreas exteriores del Hospital Calixto García acompañado por el doctor Martínez Gálvez.

Un día después, el Tribunal Provincial Popular de La Habana negó un recurso de hábeas corpus presentado en favor del opositor alegando que este no se encontraba detenido ni procesado, sino hospitalizado desde el 2 de mayo con un diagnóstico de inanición voluntaria.

Mientras, la solidaridad internacional iba creciendo. El 9 de mayo un grupo de académicos e intelectuales de varios países suscribieron y publicaron una carta exigiendo que la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) se pronunciara  sobre los constantes abusos contra los derechos humanos en Cuba. Más de 20 días después, la respuesta de LASA, considerada tibia y vaga como mínimo, provocó una ola de críticas y algunas renuncias entre académicos cubanos y cubanistas.

El día 10 de mayo, la Dirección del Hospital Universitario General Calixto García emitió un nuevo comunicado para afirmar que Otero Alcántara se encontraba «asintomático», con tratamiento dermatológico y alimentándose «voluntariamente».

Dos días más tarde, un grupo de intelectuales y artistas dominicanos envió una carta al embajador de Cuba en Santo Domingo, Carlos Jesús de la Nuez López, denunciando la represión sufrida por el artista cubano y pidiendo explicaciones sobre su paradero. Esa misma tarde, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llamó a la comunidad internacional a seguir con particular atención la situación del líder del MSI.

En la mañana del 18 de mayo, tras seis días sin noticias del paciente, Anamely Ramos y Omara Ruiz Urquiola publicaron un comunicado afirmando que él se encontraba en huelga de hambre, sed y silencio desde el 10 de mayo, y aunque señalaron que era «casi imposible obtener noticias certeras y confiables» sobre Otero Alcántara, asumieron «la responsabilidad que entraña semejante revelación». Y alegaron: «dada la gravedad de la situación preferimos la inexactitud al silencio».

Luis Manuel Otero / Foto: Yander Zamora-EFE

Horas más tarde el MSI suscribió la información ofrecida por Ramos y Ruiz Urquiola, explicando que dos familiares que visitaron al artista confirmaban la noticia. Entonces la agrupación exigió «al ministro de Salud Pública de Cuba, el doctor José Ángel Portal Miranda; al director provincial de Salud de La Habana, el doctor Carlos Alberto Martínez Blanco, y al doctor Ifrán Martínez Gálvez, que se encuentra al frente del equipo de especialistas que está atendiendo a Luis Manuel que se permita la visita a Luis Manuel de la activista y miembro del MSI Iris Ruiz».

La respuesta de la Seguridad del Estado llegó dos jornadas después mediante la publicación de nuevas imágenes de Luis Manuel Otero Alcántara. Esta vez, con una bandeja llena de comida. Sin embargo, su evidente deterioro físico, así como los constantes cortes en el video, terminaron generando más preocupación entre los ciudadanos pendientes del caso.

Sobre la dificultad para obtener información confiable, Anamely Ramos explicó a El Estornudo que la Seguridad del Estado «ha estado utilizando a su familia», aprovechando «el hecho de que su madre haya muerto recientemente, pues a pesar de que ella no tenía ninguna relación con la política, era una mujer muy fuerte y cuando pasaba algo con él la tenían que dejar verlo. No se dejaba manipular».

El tío político del artivista, Énix Berrio, quien dio la noticia del fin de la huelga de hambre en noviembre de 2020, tras visitar en el hospital Fajardo a Otero Alcántara, tampoco pudo ver en esta ocasión a su sobrino internado.

«Yo he hablado con las dos hermanas, pero me han dado informaciones contradictorias que no sé si les dicta la Seguridad del Estado o qué. Primero me dijeron que él estaba tomando jugo y leche, luego que ya estaba tomando caldo, y por último que volvería a la huelga si no cumplían con sus peticiones», dijo Ramos.

Las hermanas de Otero Alcántara habían advertido a algunos activistas que él estaba meditando iniciar una huelga tras los primeros días de reclusión hospitalaria, pero Anamely Ramos prefirió no publicar esa información en aquel momento pues sospechaba que podía ser «una jugarreta de la Seguridad del Estado».

«Después de eso ellas estuvieron más de una semana sin verlo», dijo Ramos. «El propio tío materno intentó ir varias veces y no se lo permitieron, hasta que al final logró entrar y las hermanas me llamaron para confirmarme que sí había retomado la huelga, a la que le había sumado el silencio».

«En caso de que eso fuera verdad», razonó, «Luis llevaba ya casi una semana en ese estado. Supuestamente la información la confirmó el tío materno, por eso yo me desesperé, escribí el comunicado, hablé con Omara Ruiz Urquiola y decidimos arriesgarnos a publicar, porque me parecía muy peligroso que Luis estuviera en esa situación».

«Ahora mismo nosotros no tenemos certeza de nada, porque tras publicar eso ellos sacaron el video para desacreditar a Luis y a nosotros, pero lo que no esperaron es que generara lo contrario a lo que pretendían, porque Luis se ve tan mal en esas imágenes que la reacción ha sido una ola de solidaridad hacia su persona», comentó finalmente Ramos, apenas unos días antes de la liberación este 31 de mayo de Otero Alcántara.

Ciertamente, las imágenes del último video, que mostraban a una persona extremadamente delgada, con una bandeja de comida sobre las piernas, volvieron a estremecer a parte de la opinión pública y del gremio artístico cubanos.

El 20 de mayo un grupo de académicos y escritores en Estados Unidos publicó una carta abierta dirigida a la comunidad afroamericana pidiendo apoyo para exigir la libertad del artista. En la misma fecha, Amnistía Internacional emitió otra declaración exigiendo «a Miguel Díaz-Canel Bermúdez y a otras autoridades cubanas que lo liberen de manera inmediata e incondicional».

Ante la presión generada por la opinión pública, fue divulgada el día 21, a través del perfil anónimo «Guerrero Cubano», una breve «entrevista» con José Alberto Alcántara Carbonell, tío del artista opositor, quien afirmó que «todo lo que se diga [más allá de lo que él vino a decir] es mentira».

«Compartí con él un almuerzo. No lo vi ni esposado, no lo vi “turuleco”, como dicen en las redes, de que le dieron electroshocks. Todas esas cosas pueden ser mentira», dijo el tío, quien enseguida corrigió: «Todo eso es mentira».

En la mañana del lunes 24 se conoció que la abuela de Otero Alcántara había fallecido el día anterior producto de una isquemia. A la petición de la familia de que pudiera asistir al velorio, los agentes de la Seguridad del Estado respondieron que él había declinado la invitación.

«No sabemos aún si Luis sabe que su abuela murió, si esa información le llegó o si la Seguridad del Estado le oculta el hecho, porque ningún familiar pudo verlo, y hace ya varios días que ninguno entra en contacto con él», denunció en las redes sociales el escritor y periodista Carlos Manuel Álvarez.

Esa tarde un grupo de prestigiosos artistas cubanos solicitó al Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana (MNBA) que cubriera sus piezas (las actualmente expuestas en exhibiciones permanentes  transitorias) y que las eliminara de su sitio web mientras persistiera la situación de su colega. Inicialmente protestaban Tania Bruguera, Sandra Ceballos, Tomás Sánchez, Marcos Castillo, el dúo de artistas Celia y Yunior y Reynier Leyva Novo, a quienes se sumaron luego César Leal, Jorge Luis Marrero, Sandra Ramos, Fernando Rodríguez, Consuelo Castañeda, Douglas Arguelles, Ibrahim Miranda, Carlos A. García de la Nuez, Cirenaica Moreira y Carlos Garaicoa, entre otros.

La iniciativa exigía «liberación inmediata de Luis Manuel Otero Alcántara y traslado seguro a su residencia permanente en la calle Damas 955, San Isidro, La Habana Vieja»; «garantía de acceso a sus familiares, amigos y colegas a su residencia, para comprobar su estado de salud físico y mental», y «eliminación del cerco policial que tiene desde noviembre de 2020».

Días más tarde el MNBA rechazó la petición de los artistas alegando que «no se aviene con la vocación de servicio» de la institución «ni con el interés del público al que se debe». La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) llegó más lejos al calificar la solicitud como «un chantaje a las instituciones culturales cubanas» y a los firmantes como personas que «deliberadamente se alinean con los propósitos de subvertir la legalidad y desconocer la libre determinación de nuestro pueblo de forjar su propio destino». Ninguna de las dos instituciones mencionó el nombre de Otero Alcántara.

El siguiente —y último— video de Luis Manuel Otero Alcántara durante su mes de reclusión, apareció solo un día más tarde. Presumiblemente tras percatarse del desastre causado por el anterior, las autoridades intentaron mostrarlo en mejores condiciones. Entonces se le ve nuevamente caminando en pijama, junto a una enfermera, por áreas del hospital.

Cuando se cumplían 25 días de lo que muchos han definido como «secuestro hospitalario», un grupo compuesto por 34 intelectuales del ámbito internacional, entre los que se encuentran la artista visual estadounidense Julie Mehretu, el cineasta y escritor británico John Akomfrah, el cineasta e instalador británico Isaac Julien, la novelista haitiano-estadounidense Edwidge Danticat, el escritor dominicano-estadounidense Junot Díaz (ganador del Pulitzer) y la artista cubanoamericana Coco Fusco, exigieron al presidente Díaz-Canel la liberación de Otero Alcántara a través de una carta publicada en el prestigioso magazine The New York Review of Books.

Los firmantes denunciaron que el artista permanecía «detenido únicamente por expresar pacíficamente sus ideas a través de su arte y por su defensa no violenta de los derechos humanos». Y emplazaron al mandatario cubano: «Le instamos a que garantice su liberación inmediata e incondicional».

Hasta el último día de mayo, cerca de un mes después de su traslado al hospital, la comunicación con Otero Alcántara continuaba siendo inexistente. Yanelys Núñez, miembro del MSI radicada en España, lamentaba el hecho de que «la información que ha salido de sus familiares es muy confusa, como mismo lo ha sido la que da el gobierno».

«Su familia no sabe qué tratamiento le están poniendo a Luis, porque ellos solo pueden ir esporádicamente y por poco tiempo. También tienen problemas de comunicación porque no pueden verlo, la Seguridad del Estado está encima de ellos todo el tiempo. Nosotros estamos exigiendo que sea un miembro del MSI quien lo vea», decía Núñez en conversación con El Estornudo.

Actualmente, el gobierno cubano mantiene en prisión al rapero Maykel Castillo, uno de los principales activistas del MSI en La Habana Vieja, quien fue arrestado en su casa el 18 de mayo, sin motivo alguno. De acuerdo con reportes independientes, se encuentra en «prisión provisional» en el penal de 5 y Medio, Pinar del Río, acusado de «desobediencia», «resistencia» y «desacato».

Según Núñez, «el gobierno quiere aislar a Luis y al MSI, y toda la gente que se acerque va a sufrir las represalias. Ellos quieren generar miedo alrededor del MSI para que la gente no se acerque».

Desde la huelga de hambre realizada en noviembre de 2020, la Seguridad del Estado cubano arreció la hostilidad contra Otero Alcántara. En la citada conversación con Bruguera, el líder del MSI dijo que lo querían «quebrar» psicológicamente.

«Eso empezó desde el Hospital Fajardo [a donde fue trasladado tras la huelga de hambre de noviembre]; primero fueron dos psicólogas, y ya se quedó una», relató. «Lo primero que te tratan de meter en la cabeza es que estás equivocado: “Te estás victimizando”. Son las frases que se te quedan: “Esto que está pasando también es culpa tuya; si tú provocas tienen que accionar”. Tú les dices: “No estoy provocando; estoy dentro de mi casa”». 

«La psicóloga lo máximo que me ha comentado es que no estoy listo para ir más allá. El seguroso me ha dicho que esto puede afectarme psicológicamente: “Te puede llevar a un extremo de locura”. (…) Es tortura», afirmó Otero Alcántara.

En conversación con Diario de Cuba, el artivista dijo que la agente que lo interrogó antes le había advertido: «Te vas a desgastar psicológicamente, no vas a aguantar esto». Durante una de sus últimas transmisiones en directo, sostuvo: «Yo no quiero verme muerto en un calabozo con dos personas que mandaron para que me molieran a golpes, o loco, babeado. Ellos son una máquina de taladrarte la cabeza con psicólogos (…) No quiero estar babeándome como un zombie por la calle».

Al preguntar por la impresión que le causaron los videos del hospital, Yanelys Núñez, quien fue pareja sentimental de Otero Alcántara por varios años, respondió: «Yo reconozco a un Luis deteriorado no solo por la huelga de hambre y de sed, sino a un Luis deteriorado por seis años de acoso. También porque hay muy poca empatía desde los activistas, los opositores y la sociedad civil respecto a la salud mental de un ser humano como cualquier otro».

«Él está agotado mentalmente; no está loco, pero sí agotado. Y se ve que las única vía que ha tenido para descansar ha sido dejarse ir en esta huelga de hambre y de sed, que es resultado de un proceso de agotamiento. Si lo único que tiene es poder pintar y van a su casa y le llevan las obras, entonces qué le queda. Le están negando cualquier tipo de existencia. Yo creo que al Luis que yo vi habrá que cuidarlo mucho para ver si sale bien de esta», dijo Núñez.

***

En la mañana del 31 de mayo de 2020, comenzaron los rumores sobre la liberación de Otero alcántara, a raíz de unas declaraciones de su tío Énix Berrio. Poco después de las 3:00 p.m., la Dirección Provincial del Ministerio de Salud Pública de La Habana emitió un comunicado según el cual todos los parámetros clínicos y de laboratorio del paciente ya están «dentro de rangos normales» pues durante los últimos días ha logrado «ganancia de peso y recuperación de los requerimientos energéticos».

«La atención médica multidisciplinaria recibida ha permitido su recuperación integral», agrega el informe, lo que desmiente una vez más la negación oficial de la huelga.

Unas horas después, tras recibir el alta hospitalaria, el artivista por fin volvía a comunicarse con sus amigos y seguidores a través de las redes sociales. Ha asegurado que sigue «puesto», y ya ha empezado a contarnos, por dentro, qué pasó este mes de mayo con Luis Manuel Otero Alcántara.

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