Rafael Blanco (La Habana; 1885-1955) fue testigo sentimental de la Cuba absorbente, entusiasta, burlona y frustrante que le tocó vivir. Los trazos de sus...
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.