176 medidas que «Cuba decide sin más permiso que el de su pueblo». Así lo describió el presidente designado del país, Miguel-Díaz Canel, al anunciar el paquete de medidas económicas que, entre otras cosas, incluye la autorización de banca privada, la creación de casas de cambio también privadas, una mayor apertura al capital extranjero, la casi desaparición de la libreta de abastecimiento e, incluso, prevé introducir de forma gradual un Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).
Díaz-Canel también dijo que eran «cambios urgentes y necesarios» para descentralizar la economía, en medio de la crisis sin precedentes que atraviesa el país. La respuesta de la ciudadanía no se ha hecho esperar, desde comparaciones con la Perestroika rusa hasta preguntas como: ¿está el régimen de La Habana abriendo las puertas al capitalismo? o ¿dónde está el bloqueo estadounidense?
Para el economista cubano Miguel Alejandro Hayes «el régimen cubano responde a las crisis, hace performance o intentos de reforma sólo cuando hay una crisis de gobernabilidad», declaró a El Estornudo.
Un día después del anuncio de las medidas, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto de Raúl Castro conocido como El Cangrejo, concedió su primera entrevista pública junto al viceministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Carlos Méndez, un gesto que tampoco ha pasado desapercibido. ¿Qué podría significar? ¿Está el aparato gubernamental realmente listo para enfrentar una gran reforma económica o estamos ante otra cortina de humo, como ha calificado las medidas el Departamento de Estado de EEUU?
«Es un cambio cosmético, porque no cambia la lógica del poder en Cuba. El régimen cubano tiene la capacidad de decidir quién puede acceder al privilegio de ejercer la actividad económica empresarial y, al mismo tiempo, la capacidad de decidir quién puede permanecer o salir porque no cumple los intereses del aparato represivo», considera Hayes.
Lo que más preocupa a los economistas, la sociedad civil cubana y varios analistas es que podríamos estar ante otro apuntalamiento de un modelo que ha demostrado su incapacidad, en medio de medidas en las que no se ha hablado de transformaciones políticas e institucionales. En lo que coinciden los expertos es que, la propuesta es la más ambiciosa anunciada por el régimen, llega tarde. En lo que están de acuerdo los cubanos que se unen al debate es en la incertidumbre. ¿Hacia dónde se dirige el país? ¿Podría menguar la catástrofe en la que viven atrapados en la isla? ¿Quiénes podrán participar de todos estos cambios, la familia Castro y sus simpatizantes? ¿Cuánto tiempo hará falta para no vivir con solo dos horas de electricidad al día?
