Una de las marcadas características del sistema presidencial bipartidista en Estados Unidos es que, dada la imposibilidad cuasi matemática de la aparición de otros partidos, las...
La estela de decisiones conservadoras de los tres magistrados nombrados por Trump (y quizá un cuarto, si Sonia Sotomayor, de 72 años y diabética, tiene que retirarse) podrían terminar siendo su legado más importante.
La realidad es que en el sistema político norteamericano es prácticamente imposible quitar al presidente de su cargo. No existen, como sí en otras democracias, los votos de (no) confianza, la sustitución parlamentaria o el referendo popular.
A Trump le interesa obtener una capacidad de gobernar ilimitada para los próximos tres años; a los textualistas como Gorsuch o los institucionalistas como Roberts les interesa el legado que deje esta Corte Suprema. No se les escapa que una ampliación del poder ejecutivo podría ser igualmente usada por un gobernante demócrata, y esa visión a largo plazo quizá sea suficiente para ponerle algún freno a la agenda frenética del actual mandatario.
Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.
El consenso entre los referentes del periodismo de reputación es sólido: una fuente confidencial no convierte un rumor en información publicable. Un medio solvente no disemina un rumor citando como única fuente a otro medio que lo difundió primero.