Las «ruinas habitadas» de La Habana podrían ser el escenario indicado tras el ataque norteamericano tantas veces invocado por el discurso político cubano de los últimos sesenta años.
La vigilancia y la represión gubernamental contra activistas, opositores políticos y periodistas independientes en Cuba constituye una realidad cada vez más excoriante.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.