Hace unos pocos días, en Cocosolo, barrio habanero de Marianao, golpearon a una mujer hasta prácticamente desfigurarla, con heridas visibles y ensangrentada, y luego...
Las masivas protestas del 11 de julio de 2021 demostraron que el miedo podía romperse. Las que hoy recorren Cuba demuestran que esa lección sobrevivió a la represión.
En medio de las mayores tensiones entre La Habana y Washington la pregunta que se plantea es: ¿Cómo se perfila esa «Cuba del día después»? ¿Y qué implicaría un cambio para el cubano de a pie?
Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.