Tema: Movimiento San Isidro

San Isidro al cine: «La cámara también resiste»

El 9 de junio de 2020, en un parque de La Habana, frente a la cámara de un celular, un pequeño grupo de activistas...

‘Dos patrias’: Cuba, amor y miedo, en la mirada documental de la costarricense Hilda Hidalgo

Sobre sus recuerdos de la isla, la dificultad de ser opositor en Cuba, y, en particular, sobre su documental Dos patrias va esta conversación con la...

La obsesión de Luis Manuel Otero por el tiempo

Luis Manuel Otero Alcántara es un artista de procesos, pero también de momentos. Esto puede inferirse de la naturaleza performativa de una parte importante...

Luis Manuel Otero: «Me quedan diez meses preso. El que espera, desespera»

Hace poco menos de un año y medio, en abril de 2024, entrevisté al artista y activista político cubano Luis Manuel Otero, a través...

‘Patria y Vida’, un documental

El pasado 18 de octubre se estrenó en España el documental Patria y vida: The Power of the music. Supongo que lo que me sacó del tedio de mi tarde de jueves y me propulsó al cine Vialia como un resorte, aquí en Málaga, fue buscar de nuevo la electricidad que nos agitó a todos los testigos de los movimientos de lucha y resistencia social de los últimos años en Cuba.

El viaje del nkisi

¿La violencia garantiza la opresión para siempre? No. La violencia, como el odio, el miedo, y otras emociones similares que se erigen en políticas hacia los otros, no debe fetichizarse, no debe equipararse a una identidad. Ni siquiera están en ningún cuerpo u objeto o en lo social, entendido de manera abstracta como algo; circulan en las relaciones y van creando las propias realidades y actores que luego parecen contenerlas.

Newsletter

Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

Te puede interesar

Crespo se quedó en la casa 

Había enfermado en los años en que Cuba internaba obligatoriamente en sanatorios a las personas diagnosticadas con VIH. Fuera de ellos, el miedo a la enfermedad convivía con el rechazo hacia quienes la padecían. Para Crespo, El Mejunje no fue solamente un sitio donde escuchar música: fue uno de los primeros lugares donde pudo volver a mezclarse con los demás.