Dos novedades no epidemiológicas han matizado esta crisis del coronavirus en Cuba: el desconcertante regreso del dólar a la vida económica del país y la llegada remolona del color a los periódicos locales y nacionales.

A diferencia de lo primero, esto del color en el Gramma et. al. es puro síntoma. Pero síntoma de nada… En el video, son los alrededores de la heladería más famosa de La Habana y unos ancianos esperan que venga el periódico… Hacia el final de la tarde por fin llega: en colores… Una chica, entusiasta o socarrona, dice: «¡Imagínate, se murió Rosita Fornés y salió el Gramma en colores! ¿¡Qué más se le puede pedir a este país?!»

Igual de estupefactos, y casi nerviosos, nos preguntamos nosotros: «¡¿Qué será lo próximo!? ¿Qué? ¿!Acaso volverán los sabores al Coppelia?!» Pues no, como hemos visto, lo próximo fueron las tiendas surtidas para quienes tienen dólares.

«Es la esencia de las cuestiones, es la vida lo que tiene que cambiar… las condiciones de vida lo que tiene que cambiar, no solamente el color de un periódico», dice por último un hombre que ya se adentra en la tercera edad.

Parece tener muy claro que el color sí, pero, como dice un cartel manoseado del estanquillo: «La prensa no ha llegado».

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