Duchamp y la marmota

    Para Marcel Duchamp es la pesadilla infinita, su versión particular de El día de la marmota: cada vez que el maestro resucita, se encuentra con que el ready-made todavía sigue ahí. Es cierto que a su muerte, en 1968, lo había dejado con buena salud, como un capítulo de la vanguardia o incluso la revolución; un fragmento sólido de esos estratos mayores.

    En la época actual, por el contrario, siempre que Duchamp regresa a la vida (y a las galerías y a los museos), se topa con que aquellos grandes asuntos han quedado reducidos a meros capítulos de un gigantesco ready-made que lo contempla todo.

    En ese cambio de escala, desde lo más sagrado hasta lo más profano han encontrado cobijo en el museo, convertidos en arte. Así el comunismo y la Guerra Civil española, el grupo armado Baader Meinhof y los trajes de Gadafi, Guantánamo y la acción social (siempre y cuando la asumamos como “una de las bellas artes”).

    Nuevas tecnologías y viejas vanidades se acoplan para fortalecer esa continuación del ready-made por otros medios. ¿Qué significa “por otros medios”? Pues que si Duchamp, y luego Jeff Koons, le concedieron entidad artística a algunos artefactos -un urinario, una aspiradora- por el mero hecho de colocarlos en una galería, ahora ha llegado el turno de los individuos y los colectivos.

    Antes eran los objetos y hoy son los sujetos.

    Antes las cosas, hoy las causas.

    Y es que la última vuelta de tuerca va más allá de exponer las batallas sociales, las guerras de género, las injusticias varias de este mundo. Ahora, además, hemos avanzado hacia la exposición de las personas. En esa cuerda, un museo de Malmö ha tenido a bien exhibir dos mendigos rumanos. En Londres, el dramaturgo Brett Bailey se inspiró en los zoológicos humanos de la época colonial para mostrar a personas de raza negra en situaciones de sumisión o dominación. Un poco más allá, en Berlín, el Museo Judío nos deleitó con otra obra “humana”: Judíos en la vitrina.

    No hace falta decir que todo eso responde a las mejores intenciones y se propone como una crítica que busca, de paso, la remoción de nuestras muy occidentales conciencias. Pero, a estas alturas, resulta difícil tragarse unas operaciones que establecen la denuncia del crimen reproduciendo el crimen, que redoblan la dominación haciéndola más evidente, y que pueden permitirse la exposición de seres humanos con el fin de denunciar la crisis del humanismo.

    Tal vez estemos asistiendo al último ramalazo de una estética, el declive final en el trayecto de una parábola. En ese punto de la elipse, es pertinente preguntarse si el ciclo que empezó hace un siglo con Duchamp está tocando a su fin. Y si, en el límite de esa curva, tiene sentido seguir hablando de Arte Contemporáneo.

    spot_img

    Newsletter

    Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

    Te puede interesar

    La Resistencia, los Anonymous de Cuba: «para nosotros esto es una...

    Los hackers activistas no tienen país, pero sí bandera: la de un sujeto que por rostro lleva un signo de interrogación. Como los habitantes de Fuenteovejuna, responden a un único nombre: «Anonymous». En, Cuba, sin embargo, son conocidos como «La Resistencia».

    Guajiros en Iztapalapa

    Iztapalapa nunca estuvo en la mente geográfica de los cubanos,...

    Selfies / Autorretratos

    Utilizo el IPhone con temporizador y los filtros disponibles. Mi...

    Un enemigo permanente 

    Hace unos meses, en una página web de una...

    Reparto: la otra relación entre Cuba y su exilio

    El dúo de reguetoneros cubanos Dany Ome & Kevincito el 13 aterrizó en La Habana el jueves 7 de marzo. Sin haber cantado jamás en la isla, son uno de los responsables del boom que vive actualmente el reparto cubano. La voz principal, Ome, llevaba casi 13 años sin ir a su país.

    Apoya nuestro trabajo

    El Estornudo es una revista digital independiente realizada desde Cuba y desde fuera de Cuba. Y es, además, una asociación civil no lucrativa cuyo fin es narrar y pensar —desde los más altos estándares profesionales y una completa independencia intelectual— la realidad de la isla y el hemisferio. Nuestro staff está empeñado en entregar cada día las mejores piezas textuales, fotográficas y audiovisuales, y en establecer un diálogo amplio y complejo con el acontecer. El acceso a todos nuestros contenidos es abierto y gratuito. Agradecemos cualquier forma de apoyo desinteresado a nuestro crecimiento presente y futuro.
    Puedes contribuir a la revista aquí.
    Si tienes críticas y/o sugerencias, escríbenos al correo: [email protected]

    Iván de la Nuez
    Iván de la Nuez
    Ensayista e iconófago. Le gustan las teorías jíbaras y las novelas donde aparecen artistas. Duda entre pasarse al vodka o a la Baskerville Old Face.
    spot_imgspot_img

    Artículos relacionados

    Jorge Rodríguez, el deformante

     Y dicen que cuando llegó la primavera, todos los...

    Dos jóvenes detenidos el 11-J replican a la revista ‘Alma Mater’

    El Estornudo reproduce la siguiente declaración compartida en redes sociales por dos...

    ¿Cómo se visita el hogar?

    La cubana Paola Martínez Fiterre (1992) es otra fotógrafa...

    2020 en la retina crisoberilo de El Estornudo

    Durante 2020, los lectores de El Estornudo también pudieron...

    1 COMENTARIO

    1. Estoy de acuerdo con usted. Lo intrigante es saber si esa corriente -Foster Wallace, etc.- es una zona crítica dentro del Arte Contemporáneo o ya está más allá de este.

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí