Mi mano derecha es una golondrina

Mi mano izquierda es un ciprés

Vicente Huidobro

¿Cómo se lo explico a mi hijo sin hacerlo sentir amenazado por mis palabras, igual que cuando lo regaño y le digo: no, eso no se hace? Hay un parecido tan cruel en las palabras. Cuando mi hijo hace algo que ya ha aprendido que no es agradable, ni para él ni para los demás, como tirar la comida, gritar por gusto y darme patadas, solo porque no quiere seguir comiendo, yo me pongo muy brava y le digo: no, eso no se hace. Cuando mi hijo se sube en el sofá y empieza a saltar sin sentido hasta el punto en que se cae y se da un golpe en la cabeza, yo me pongo muy triste al verlo llorar, lo consuelo en el balance, le doy besitos y también le digo: no, eso no se hace.

Hay seres humanos haciendo huelga de hambre y de sed ahora mismo en Cuba. He pensado de qué otra manera se puede decir o escribir algo así, en el año del coronavirus, del nasobuco y la muerte, en el año de los hospitales. Esos seres humanos se han arrinconado en un espacio pequeño que funciona como hogar, por lo dulce de la palabra unión, lo dulce de la palabra familia, lo dulce de la palabra verdad. Pero también funciona como fortín, aunque sus únicas municiones sean ellos mismos: las personas y las palabras. Es lo que hace uno cuando escribe: se arrincona en su fortín, apunta y dispara.

Los seres humanos que hacen huelga casi siempre tienen muy buenas razones para hacerla, casi siempre están en contra de algo que no es razonable y casi siempre tienen mucha fuerza en la mirada. A veces, cuando esas razones son políticas y se oponen a un orden y ley establecidos que los denigra como seres humanos, que los invalida y destruye más que la falta de alimento, la huelga es la única opción que les queda, después de mucho tiempo de oponerse al mal. El país donde uno vive, su orden y su ley, puede ser denigrante y corrosivo si ese orden y esa ley son, por decisión arbitraria de un gobierno, el mal. La maldad es el rasgo principal de los gobiernos dictatoriales que se llaman dictaduras.

Las dictaduras no dejan hablar, no dejan mirar, no dejan correr, no dejan leer, no dejan escribir, no dejan diferenciar, no dejan elegir, no dejan bailar, no dejan reír, no dejan poner pies en polvorosa. No dejan amar y partir, aunque sí dejan temer. Las dictaduras no dejan comer. Las dictaduras son casas que se echan a perder enseguida, como un pañal desechable lleno de orine o heces fecales. Las personas que viven en esas casas se adueñan de todas las casas alrededor e imponen un orden y una ley que les conviene solo a ellos. El país entero se llena de casas iguales y de seres humanos iguales que caminan igual, hablan igual y no lloran, a veces esbozan una sonrisa que parece una mueca. Pareciera que están muertos pero están vivos o viceversa. Como el poema de un hombre que se llamaba Huidobro: mi cabeza por delante es un señor vivo y por detrás es un señor muerto.

En la hoja en blanco o en el teclado de la laptop, una letra mal puesta es un disparo que se va por la culata. Un ser humano puede ser una hoja en blanco y también una letra. Un ser humano con rabia puede ser una hoja en blanco y también una letra. Un ser humano cansado de esbozar una sonrisa que parece una mueca puede ser una hoja en blanco y también una letra. Las letras forman palabras. Las hojas en blanco forman libros cuando se llenan de palabras. Aún si no se llenan, siguen formando libros aunque sean libros vacíos. Las palabras son libres y nombran cosas. No hay nada más humano y que llene más de felicidad que nombrar cosas. Mi hijo tenía nueve semanas de gestación cuando lo nombré. Yo no quiero que mi hijo viva en una dictadura, nunca. Yo no quiero que mi hijo tenga razones para hacer una huelga de hambre, nunca.

Los seres humanos arrinconados en una casa en el país donde nació mamá y del cual se fue a la edad de 30 años, haciendo huelga en oposición a un orden y una ley defectuosos, destructivos e inconstitucionales, eran seis antes y ahora son siete: Luis Manuel, Maikel, Esteban, Oscar, Iliana, Osmani y Katherine. En cualquier momento serán ocho. La verdad se multiplica. El ocho es uno de los números que más significados tiene. Significa infinito pero también es, en sí mismo, un nudo. Hay palabras de ocho letras tan hermosas como la libertad. Los seres humanos arrinconados en San Isidro simbolizan la palabra libertad. La palabra libertad tiene ocho letras.

Seis días atrás empezó la huelga de la que hablo. Seres humanos como mi hijo, como mis padres y mis abuelos, privados de cualquier tipo de alimento, algunos privados de alimentos y agua. Seres humanos como mis amigos. Todos con pensamientos a veces contradictorios, a veces desproporcionados y a veces absolutamente certeros.

La huelga tuvo su origen en la condena por desacato de uno de los miembros del movimiento. Otro ser humano que se manifestara en oposición, al igual que los huelguistas. A esta altura he perdido el tono y la ternura para explicar cualquier tipo de contrariedad a un niño de dos años y medio. Mamá contrariada, mamá perdida.

Leí que uno de esos seres humanos debe estar al límite de un paro renal. Sus riñones, sin agua, dejarán de funcionar. Hay sangre en el orine y sangre en el pensamiento. Hay sangre en la madera de la casa en San Isidro. Hay sangre en el esbozo de una mueca macabra. Dictadura, sonrisa, mueca. El dibujo de un riñón es ovalado igual que el dibujo de un pulmón igual que el dibujo de un corazón. El ser humano está lleno de óvalos. Figuras circulares que no llegan a ser círculos. Nada llega a ser absolutamente algo. Mi hijo, cuando ve un círculo, dice que es una O. O de riñón, de pulmón y de corazón.

Los riñones sanos filtran alrededor de media taza de sangre por minuto, eliminando los desechos y el exceso de agua para producir orine. El orine fluye de los riñones a la vejiga a través de dos tubos musculares delgados llamados uréteres, uno a cada lado de la vejiga. Nombrar sustancias sanas en este momento es como nombrar comida, glucosa, apetito. Tampoco está sano mi pensamiento, llevo demasiado rato tomando medias tazas de café sin azúcar por minuto y pensando en cómo explicar una huelga surgida del deterioro mental de un sistema político basura.

Seres humanos, insisto en el sintagma, que debo haber conocido antes de irme de mi país, que debo haber besado y abrazado y tropezado, porque tienen mi misma edad, mi misma consistencia y mi mismo origen, porque somos más o menos lo mismo, aunque lo mejor de todo es que seamos diferentes. Cabezas buenas y malas, cabezas regulares, cabezotas, pensamiento, sangre, plaquetas, leucocitos, circulaciones sanguíneas contra lo sanguinolento. El abuso es sanguinolento. Abusadores.

Un país entero perdido, desperdiciado, desmantelado. Ni manteles, ni platos, ni cubiertos, ni cucharitas de postre, ni postre. Un menú invisible en el país del hambre. El hambre que volvía loca a mi abuela y que la hacía decir a las seis de la mañana: ¿qué voy a cocinar hoy? El hambre que volvía frenética a mi abuela y que un día la llevó a clavarse un cuchillo de cocina en el esternón. La bisabuela que mi hijo no conoció y que cuando era joven andaba con mi abuelo para arriba y para abajo, oponiéndose a los gobiernos anteriores a Fidel Castro. Seres humanos jóvenes oponiéndose al gobierno bajo el cual vivían, que luego se murieron casi de hambre, casi de locura, casi de decepción y desesperanza. Como el poema de un hombre que se llamaba Huidobro: mi cabeza por delante es un señor vivo y por detrás es un señor muerto.

3 Comentarios

  1. Cuanta impotencia y dolor tengo en mi corazón de ver como se le acaba la vida a estos jóvenes y el pueblo no sale a las calles la Dictadura orgullosa que no quiere Seder prefiere que mueran,son unos asesinos ya es hora que paguen por tantas muertes.San Isidro estoy con ustedes desde la distancia pero mis oraciones y mis deseos de que no muera Nadie son inmensas y Dios es mi testigo ,me duele el corazón

  2. Legna… gracias por describir con fidelidad lo que se nos atora en la garganta… es muy simbólico, mueren de hambre y sed… de hambre y sed de justicia, de libertad, de un lugar, de dignidad, hambre de verdad, de futuro y esperanza … muere Cuba de hambre de futuro… de sed de vida verdadera…

  3. LEGNA, A LO MEJOR NO LO SABES, NO LO SABIAS, O NO QUERIAS SABERLO,PERO COSAS TERRIBLES O PEORES AL IGUAL QUE EN SAN ISIDRO; HAN ESTADO PASANDO EN CUBA DURANTE 60 ANOS.
    CREO QUE NINGUN PAIS, IDEOLOGIA, CAUSA, MERECE LA MUERTE DE NINGUN SER HUMANO. CADA SER HUMANO ES UNICO, IRREPETIBLE, INTRINSICAMENTE VALIOSO Y SAGRADO.
    ME DUELO TODA. LA IMPOTENCIA, RABIA Y TRISTEZA LAS TENGO ATORADAS EN UN AULLIDO QUE A ESTAS ALTURAS, ES DEMASIADO VIEJO.

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