La escena ocurre en el Café Tortoni. Interior iluminado y espacioso, estilo Beaux-Arts, altas columnas relucientes con capiteles de acanto, lámparas y techos de vidrio repujado tipo Tiffany. Mesas redondas cubiertas por manteles blanquísimos, butacas de cuero. Ambos, entrevistador y entrevistado, se acomodan en una mesa, justo debajo del techo en vitral.
‘Los placeres del exilio’ son, más que nada, la posibilidad de hacer una lectura que pudiéramos llamar imaginal y a contracorriente de la historia caribeña y americana; una novedosa forma de ver la realidad desde la conciencia de un sujeto que, aunque se sabe colonial, no vacila en apropiarse de la lengua del amo para lograr su independencia cultural y política.
La escritora Kelly Martinez-Grandal (La Habana, 1980) es una mujer de talento. Hija prodigio del exilio, ha vivido una doble migración: a los 13 años sus...
Leo las 835 páginas que tengo a mano de Gerardo Fernández Fe como él recomienda, con ímpetu de monja compulsiva. Dos novelas —una precursora, la otra...
‘La tragedia del Rey Christophe’ reflejó el drama de un líder negro caribeño que, pese a su radicalidad revolucionaria, no logra romper con el legado simbólico del colonialismo que sobre él gravita, perdiendo, de paso, el meridiano descolonizador al separarse de su pueblo con políticas crueles y autoritarias.