Tema: Columnas

    El pervertido tiene cara de tímido

    Es verdad. Aun cuando casi siempre estoy solo, me acompañan los gemidos, los gritos, el sonido de los cuerpos cuando chocan. El chapaleteo de...

    A través de sus garras

    En el relato El orden de los insectos William Gass, a través de una narradora (?) en primera persona, cuenta cómo sobre la alfombra del piso...

    Ladrillos sin revestimiento 

    Vuelvo a dormir abrazado a él. Le digo que lo quiero, pero no es así; tampoco es del todo incierto. Lo quiero en ese...

    El cielo y la furia 

    El mango del patio vecino parece un trompo. Pero es así, cuando hay un huracán todo se desperdiga, todo está en el aire. El huracán parece querer recordarnos...

    Antonio Rainy Maceo Silvestre: Ningún romanticismo en Little Havana

    Y yo me pregunto por qué no vivimos siempre en ese estado, prestando más atención a las cosas, y qué cambio supondría ello en nuestras...

    El Miami-pargo de la niña-cherna

    O bien: la mujer ideal, la esencia, es decir, el modelo y la copia han entablado una relación de correspondencia imposible y nada es...

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    Efecto de ida y vuelta

    Volví a sentir la mirada inquisidora de mi padre clavada en el cogote cuando tuve que hacer un esfuerzo para recordar el número de relaciones sexuales que había tenido a lo largo de mi vida. Si bien de pequeña eran lícitos los disfraces de bailarina de Tropicana para los bailes del cole, en la adolescencia, por el contrario, mi herencia cubana me venía reprochada como un estigma.

    La reina cubana del Bikini Wellness

    Su cuerpo, milimétricamente tonificado, gira a la derecha, se contonea hacia la izquierda. Muestra al público su cintura de 62 centímetros. Aún no lleva la corona, pero no faltará mucho para que el jurado de la Federación Unida de Fisicoculturismo Cubano (FUFC) anuncie que Karla es la campeona en la categoría Bikini Wellness, la primera mujer de la provincia de Pinar del Río en competir y llevarse el título.

    «En la calle está el sofoco y la sed»

    Las escenas que vemos son limaduras de lo histórico y lo ideológico vibrando en «el calor sofocante» de la isla. El autor procura en captar la intimidad del «hambre» y «la ausencia de sentidos»; la soledad metafísica de la ruina: física, social, arquitectónica, moral…