Alejandro Acevedo (Camagüey, 1988) fotografía Espacios. Pequeñas galaxias presuntamente inanimadas de La Habana.

El ser humano, aun si está presente, es aquí sobre todo una buena conjetura. Alguien se ha marchado o alguien no llega todavía. O bien ese alguien resulta un objeto masivo —su silueta definiendo un horizonte de sucesos impenetrable—, pero humilde y silencioso en lo infinitesimal del encuadre fotográfico.

Alejandro Acevedo. Espacios.
Alejandro Acevedo. Espacios.

¿Qué nos dicen, sin embargo, estos Espacios acerca de este tiempo? ¿Qué hunos conjeturales han arrasado a su paso por aquí?

Alejandro Acevedo. Espacios.
Alejandro Acevedo. Espacios.

¿Qué gente del mañana llegará para deponer los íconos, ordenar o quemar la papelería, derribar o encalar nuevamente los muros, descolgar y enfundarse en ese vestido, o convertirlo en retazos? 

«Me interesa que la escena se manifieste por sí misma, por eso visito los espacios de día y de noche, en varios momentos, hasta encontrar la atmósfera, la persona indicada, los autos, los reflejos, la mirada que, sin edición, cuenten la historia», ha dicho Alejandro Acevedo.

¿A quién del pasado o del futuro ladra el perro? ¿Qué rostro va a mirarse todavía en ese espejo? ¿Quién fue, y a quién amó, esta sombra?

¿Cómo es que vamos siendo pensados, perfilados, definidos por estos espacios? ¿Y cómo hemos devenido estos impecables fantasmas, esta extraviada memoria del porvenir, estas pertinaces ausencias?            

Alejandro Acevedo. Espacios.
Alejandro Acevedo. Espacios.

Sobre esta primera exposición personal —octubre/noviembre de 2021, en el zaguán del CRAI de la Universidad de Alcalá, Madrid—, Direlia Lazo ha escrito: «Acevedo, de formación autodidacta, empezó esta serie como se inician las cosas verdaderas, sin pretensión. Las imágenes resultaban de momentos de introspección, cuando la mirada serena hilvana las múltiples texturas visuales de lo que nos rodea. […] La repetición, volver al espacio, habitarlo por segunda y tercera veces, descubre la piel de lo indecible, lo que se mantiene en el imaginario de la reiteración, y de repente alguien menciona: “Es La Habana”. Y los loops, las historias contenidas, se expanden».

(Fotografías autorizadas por Alejandro Acevedo).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada. Todos los campos son obligatorios.