A la fauna cubana le ha salido un nuevo rostro, uno muy popular: Alex Otaola, presentador de un programa de entretenimiento desde Miami. Las marcas que lo definen ya las habíamos divisado antes, su carisma como conductor, su diletantismo agitprop, su manejo dramático del cotilleo insulso, la intimidad de cualquier sujeto impunemente exhibida, su búsqueda incesante de la polémica en medio de un escenario donde la gente prefiere pasar de puntillas, los asesinatos de reputación, y, por consiguiente, un espectáculo que no responde a nada porque no lo necesita para subsistir.

Lo que quizá no habíamos encontrado aún es todas esas características reunidas y explosivamente lanzadas a la conciencia colectiva por un único presentador o show televisivo. Otaola es un cóctel que había demorado en aparecer, mezcla de su formación profesional en instituciones de radio y televisión nacionales con su paso por los programas de paparazis y talks shows del sur de la Florida. Esto le permite trenzar en un discurso contaminado por distintos planos retóricos dos realidades que no estaban tan separadas como creíamos: la vida de la farándula cubana, su dinamismo alejado de los parámetros de la Guerra Fría, y el telón de fondo del encartonado socialismo real, siempre anterior a cualquier vestigio de un mundo globalizado.

Hay acá un acierto involuntario, luego diluido por las formas en que la discusión tiene lugar: haber detectado la matriz política de la escena urbana y su lógica cultural, así como revelar el carácter bufonesco, chillón y frívolo del aparato burocrático del castrismo. Otaola trata a los reguetoneros como si fueran políticos y a los funcionarios como si fueran reguetoneros.

Ese orden también lo determina a él: la gente no sabe si es solo un chismoso impresentable que desconoce cualquier fundamento ético o el nuevo líder con turbante de un exilio que no ha dejado de crecer, pero cuya fisonomía es hoy más diversa que nunca. Probablemente se trate de las dos cosas. Ese tipo de confusión pertenece por completo al momento, figuras así son vistas como engendros no deseados de la crisis liberal. El mundo retrocede y de ese modo el totalitarismo alcanza el presente sin haber pasado por él. El castrismo se sentó a reprimir en la puerta de fondo y se ahorró una larga travesía de cuarenta años.

Otaola castiga lo solemne y lo correcto, y cada ataque que le lanzan desde alguna prédica moral lo fortalece. Es lenguaraz, incendiario, repulsivo, gracioso. Su rating aumenta, sus seguidores abrazan con devoción la bandera que confunde lo popular con lo abiertamente anti intelectual y se vuelven cada vez más histéricos. No hace falta que Otaola haga algo, lo que hace falta es que parezca que lo hace. Hay mucha gente convencida de que sus campañas de boicot o sus llamados a la desobediencia civil dañan al régimen de La Habana, pero ninguno podría aportar una prueba al respecto. El ruido es suficiente.

Alex Otaola

Alex Otaola / Foto: Jorge Sotolongo jr-Flickr

Varios activistas del exilio, aguerridos militantes de las redes sociales, excelsos analistas de Facebook, se lanzaron en los últimos años a ocupar ese puesto, y fracasaron no porque fueran menos listos o anticastristas que Otaola, ya que ninguno es especialmente sagaz y todos tratan siempre de competir entre ellos por ver quién se atreve, desde Kentucky o Hialeah, a decir más pestes de Díaz-Canel en una tarde, creyendo que apenas en eso consiste hacer oposición. Fracasaron, de hecho, porque seguían respondiendo a los viejos modos del lenguaje político, mientras que Otaola ha renovado ciertas formas del discurso público, o más bien, para que parezcan renovadas, las ha maquillado a través de una premisa: no hay nada que no sea banal.

Ese mantra tiene un efecto inmediato justo porque nada se ha vuelto más banal que el modo en que el régimen y sus enemigos dicen enfrentarse hoy. Un duelo, al cabo de sesenta años, falsamente agonístico, pero los cubanos saben ya, porque todavía son capaces de mirarse al espejo y reconocerse, que el castrismo no se trata en este crepúsculo de una casta política, sino de una cultura. La lucha de contrarios ha sido neutralizada, incapaz de encontrarle una salida al sinsentido nacional. Los rivales no hacen más que fortalecerse en sus propias debilidades, como dos boxeadores cansados que en el round once, en vez de golpearse, se abrazan, aunque lo que hacen siga llamándose, solo técnicamente, combate.

Otaola es el resultado de una frustración histórica, alguien que, con abrumadora aceptación, desideologiza lo político. Su presencia entre nosotros (no hablo de él en tanto individuo, sino de él en tanto imagen, que es de lo que se trata en una realidad líquida) nos confirma que asistimos a una etapa conclusiva en que las palabras reventaron. Ya no denotan nada. Si esto no nos resulta del todo desconocido, es porque no lo es. Más lejos de Washington hoy que nunca antes, Miami se las arregló para inventarse una réplica local del prototipo Trump. El desparpajo de la televisión chatarra se hace eco de la rabia civil y esa mecha prende un polvorín de repercusiones sorprendentes. Aunque se trata, desde luego, de una copia lúdica de la vida práctica (Donald Trump duerme en la Casa Blanca y Otaola, hasta donde sabemos, es solo un actor que perora en Facebook), pero eso es lo que Cuba es.

No debe verse en esto el paralelismo fortuito de dos individuos, la pereza de la comparación de turno, sino más bien la expresión repetida de un malestar general, de una incomodidad sistémica. No solo el hartazgo es común, sino también el tipo de hartazgo. Cuba deja de convertirse en una excepción no en el momento en que su realidad se normaliza, algo que no ha sucedido ni hace falta ya que suceda, sino en el momento en que su ruta de fuga puede leerse desde los mismos códigos del hemisferio.

La dictadura de La Habana escapó del siglo XX, época en la que debió haber muerto, y ha caído en un tiempo que ni siquiera encuentra salida para sí mismo. Es como si nadie le hubiera avisado de que falleció y siguiera haciéndose pasar por viva. Quienes creen que un derrocamiento, una invasión militar o una revuelta popular van a poner fin a este capítulo de cruel estupidez, tampoco se han enterado de la farsa. No puede matarse lo que ya no está. Cuba va a deslizarse tranquilamente hacia el caos global, y va a bastarle con un brinco, como el que salta una zanja. El capitalismo no parece haber estado antes tan cerca de la uniformidad totalitaria sin violentar su apariencia democrática, y el comunismo de la isla, después de haber sido semilla y pulpa, ya solo es cáscara.

Es ahí donde Otaola toca el corazón del régimen, justo donde se encuentra, en la rampante superficialidad. Él no va hacia la política, la política viene hacia él, que es exactamente lo que se puede decir de Trump. Por eso todo el que se toma a sí mismo con seriedad pierde ante ellos, y por eso no los perjudica que les señalen su naturaleza paródica, porque ellos no están traicionando lo que son, proyectan una inobjetable honestidad.

Ese duelo verbal contra Otaola no lo sostiene la neolengua estalinista, no lo sostiene el balbuceo temeroso de los empresarios y artistas con visado gringo, y no lo sostiene el sudario de padecimientos que la oposición interna ostenta como capital político. Otaola, al igual que los reguetoneros, ha hecho que un punkero como Gorki Águila suene ampuloso, encorsetado.

Cuando Otaola polemiza con Antonio Rodiles, lo que ocurre verdaderamente, contrario a otros quítame allá esas pajas de la disidencia, es que una manera de posicionarse ante el régimen, a saber, la manera de la víctima, la manera históricamente comprobable, cede ante otra, la manera del verdugo, una manera que Otaola representa, pero que no deja, por supuesto, de ser una ilusión o un bulo.

Esa guillotina moral que él lanza contra cualquiera un día sí y otro también, simplificando de modo nefasto los distintos grados de dependencia que inevitablemente los cubanos tienen con el poder, y sentenciando casi todo tipo de vínculo a complicidad condenable, es como los juicios de Caso Cerrado, otra suerte de Ana María Polo. La misma severidad actuada, la misma jerga punitiva, el mismo aquelarre de cartón piedra, la misma percepción fabricada y el mismo negocio pujante. Pero Otaola no le ha robado el papel protagónico de la ópera del anticastrismo a ninguno de los disidentes que llevan más tiempo que él en plantilla. Es solo que el sentido de la época se ha alejado de ellos.

Para que esto suceda, para que Otaola pueda destacar como lo hace, tiene que contar, después de todo, con interlocutores, el poder tiene que devolverle una imagen especular. La propaganda del Estado ha pasado de la verborrea trascendental de Fidel Castro, del laconismo de su hermano Raúl y Machado Ventura, al tinglado circense de figuras que nos resultan cercanas, despojadas de la altura y el misterio del tirano.

Resaltan, por su medianía o grisura, por su manifiesta vulgaridad, por su disposición para la trifulca cederista, y por su talento para el ridículo, los ministros y diplomáticos que han tenido que abrirse cuentas en Twitter, las astracanadas de Mariela Castro, las bravuconerías del viceministro de Cultura Fernando Rojas, los genízaros de La Jiribilla y el Consejo de Artes Plásticas que pedían cárcel para Luis Manuel Otero, los cantinflescos funcionarios de Etecsa, los trolls de la policía política que difaman a los periodistas independientes, y también, por supuesto, Díaz-Canel, quien acaba de revelarnos, nadie sabe por qué motivo que no fuera su propia estulticia, que la limonada es la base de todo, después de doscientos años en que nos engañamos creyendo que eran las fuerzas productivas.

He visto un video en el que Otaola supuestamente desenmascara la vida opulenta que se gasta Fernando Rojas junto a su familia, y no hay rastro de que su pesquisa se guíe por métodos distintos de los que usa Iroel Sánchez para asignarle a cualquier cubano que no le guste un puesto de trabajo en la CIA. Amén de que aparecen menores de edad que no deberían exponerse al público bajo ninguna excusa, el video no es más que un sketch humorístico.

Se ve una foto de Rojas sumergido en la piscina del Acuario Nacional, rodeado de peces, y esto es presentado como un lujo. Si su familia vive con mayor holgura económica que el resto de los cubanos, que Rojas se meta al agua con mojarras, guppies, escalares, truchas, el elenco de Finding Nemo, o lo que sea que lo rodeara en la foto, no es ciertamente una prueba de ello. Dice Otaola: «Mira, ahí le estaba diciendo Fernandito al pez: ‘Si no te gusta esta Revolución, nos caemos a piñazos aquí mismo’». Esos pasajes vernáculos, fintas de humo o bufonerías, se leen como denuncias de peso.

Todas las semanas aparece un iluminado en La Habana con alguna nueva necedad que alimenta el estado de cosas. La realidad cubana le pertenece hoy al registro del lenguaje en que se mueve Otaola. Esa sincronía le asegura el éxito. No obstante, su apuesta a fondo también contiene la semilla de su destrucción. Se trata de un negocio cuyo pico se proyecta a corto plazo.

La lógica económica del anticastrismo que vende la indignación sumaria como mercancía política no va a sobrevivir a la administración trumpista. El curso de los acontecimientos abierto por Obama y Raúl Castro (independientemente de si es justo o no, y yo creo que lo es) va a volver en algún punto, quizá en una fecha tan temprana como noviembre próximo, o quizá dentro de cuatro años. Su inevitabilidad histórica lo garantiza.

Lo que reduce el fenómeno Otaola a un episodio de cosmética es que no se ve cómo el castrismo puede ser superado por su caricatura, por la línea acentuada de cada uno de sus defectos. Los seguidores del presentador aplican con disciplina metódica los pasos de la doctrina de la que dicen haberse liberado. Esa contienda ardua no termina donde hemos creído.

Desechar la carga semántica inoculada en las palabras por el poder es un primer paso. Luego viene otro reto, más laborioso e intrincado, al que algunos no quieren llegar o bien por pereza, o bien por incapacidad, o bien por considerarlo innecesario. No hay oposición efectiva a un régimen opresivo que se convierte en cultura sin la voluntad manifiesta e imaginativa de generar un nuevo idioma.

En la base fundacional del discurso totalitario está la definición de su enemigo. Para ello, le es entregado al rival un paquete de palabras con un guion y una estridencia específicos. A partir de ahí, consciente o no, se actúa. Más que en un ring de boxeo, estamos en uno de wrestling televisivo.

51 Comentarios

  1. (…) la intimidad de cualquier sujeto impunemente exhibida (…) que los propios reguetoneros ya exhibieron anteriormente en redes sociales o paralelos, o sea, nada nuevo o escondido, nada que no sea público de antemano.
    (…) los asesinatos de reputación (…) una reputación que los artistas ya se encargan solos de asesinar con comportamientos criminales y moralmente incorrectos.

    • Nadie puede soportar la irreverencia de Otaola. Ya Otaola llego s la cima. En caso de que mañana se deje de transmitir su programa, queda la semilla Otaola sembrada , de donde nacerá el árbol que se irá multiplicando sin descanso. Lo que la gente no soporta de Otaoña es que va por libre.

    • En cuanto lei q estas de acuerdo con los acuerdos d Obama deje d leer el artículo a mi cualquier personaje quien sea de la forma q sea q ataque la injusticia de ese gobierno es bienvenido y tú de cierta forma manera tratas de confundir a los q no tienen su propia convicción deja los discursitos q ya no funcionan siglo XXI

      • O sea, que estás en contra de los acuerdos de Obama?? Asumo entonces que estás a favor de la administración de Trump, no?? Gobierno que en lugar de apoyar al pueblo de Cuba según sus discursos, lo que ha hecho ha sido joder más a los cubanos limitando los viajes entre ambos países, dificultando el acceso a los visados, limitando el envío de las remesas, etc. Si realmente apoyas al pueblo cubano elabora mejor tu discurso y dime una sola cosa, una sola, que haya hecho ese gobierno republicano para ayudar a los cubanos de a pie.

      • Hay muchas aspectos del gobierno cubano para criticar, así que no deberían confundirse y atacar, una de las que realmente representaba una luz al final del túnel para muchos cubanos, como lo fueron del restablecimiento de las relaciones con EU. En tan solo el 2016 se noto la diferencia, y con el aumento del turismo muchos cubanos cuentapropistas vieron beneficiados sus negocios, además de que Obama eliminó el límite del envío de remesas ( que era de 1000$ cada tres meses), otra medida que ayudó a muchas familias cubanas. En serio, si eres cubano/a es lamentable que critiques una de las pocas medidas bilaterales que realmente han significado una esperanza de cambios para los cubanos.

    • No entiendo pq lo atacas sabiendo q es uno de los q ataca fuertemente a la dictadura cubana. Criticaste mucho la Ley de Ajuste Cubano y hoy en dia me entero q vives en EU. Hipocresia de tu parte!

  2. Dicen que este personaje vivió en España pero se marchó …no me extraña, con el público y la cultura europea le quedaban dos telediarios.

  3. DEMASIADO LARGO, LIKE PERZ BETANCOURT, PEDRO DE LA HOZ, ROSA MARIAN ELIZALDE, EN TRES PÁRRAFOS SE HUBIERA CONCRETADO SU PUNTO. AL FINAL NO ENTENDÍ NADA….COMO QUE OTAOLA TIENE SUS MÉRITOS PERO CON RESERVAS..CON ASTERISCOS…
    QUE DIFÍCIL AL CUBANO DAR UN RECONOCIMIENTO SINCERO, CLARO Y CONCISOS

    • Que ha tocao ese…
      Admiro la capacidad intelectual del autor para captar tantas aristas del fenómeno Otaola y de la clase gobermante cubana, asi como de los cubanos de alla y de aquí, y también de la situacion en Cuba q cambia mediante el método de continuar igual. Me da la impresión de q el artículo es una crítica al Otaola con aspiraciones a lider del exilio. Pero en general para mi este escrito es un sancocho hiper sazonado de palabras, duro de tragar, casi imposible de digerir y de esta manera sus nutrientes no podrán ser asimilados. Si el perfil de esta publicacion es satisfacer las necesidades intelectuales de nuestros portentos literarios, académicos, políticos,etc, creo q esta es una buena obra q dará q hablar. Pero si somos nosotros, simples mortales con capacidades normales, no estan cumpliendo su objetivo. Marti fue el intelecto principal de la gurra de independencia, pero cayó en su priner combate. Luego de eso, muchísimos cubanos de IQ regular fueron los q dieron las toneladas de machetazos q requirió la gesta, hasta vencer.
      Dudo q las pocas luminarias de nuestrp exilio sean capaces ellos solos por si mismos de promover o forzar los cambios necesarios para lograr la verdadera libertad de Cuba. Asi q por favor os pido, Dioses, bajad del Olimpo!

      • Demasiada retórica. Una verborrea innecesaria e inútil para alguien tan vulgar, nimio y despreciable.

      • Armando, la verdad que no veo la complejidad de este artículo, no al menos del modo inescrutable en que tú lo has percibido. Parece que hayamos leído dos artículos distintos y no el mismo. Yo veo uno que podría elegir de modelo, entre lo mejor que se puede leer hoy, mientras tú pareces no haber comprendido nada porque te ha parecido demasiado enrevesado y confuso, gratuitamente complejizado. Pero en tiempos de regguetón ya nada me asombra. Parece que el facilismo nos haya nublado el entendimiento y las ansias de superación hasta hacer que nos parezca normal el lenguaje de Ozuna o Bad Bunny con toda su sarta de estupideces en lugar de este lenguaje alto y depurado, y no por eso afectado o ampuloso, como tú lo ves. Haces mal al elegir aquí el ejemplo de Martí, porque si una prosa era fue dada al facilismo esa fue precisamente la suya, elevada y exquisita, más aún que esta que ahora te espanta, no sé si lo habrás leído mucho, aunque creo que con tu enfoque no debes haber pasado de Los zapaticos de rosa. Este artículo es un modelo de redacción correcta y ajustada a la idea que su autor defiende como se ajusta la espada a su vaina, parafraseando a Martí. Ah!, y no soy ningún dios ni vivo en el Olimpo, soy un cubano más, con un IQ sobre la media. Supérate chama!

  4. Yo la verdad que no se en que «genero» radial?! ubicar su programa, hoy en dia con la democracia de los medios y la globalizacion de la comunicacion, cualquiera con un telefono se convierte en periodista, o comentarista, o comunicador. Me gusto mucho el articulo y coincido en casi todo. No lo veo con frecuencia, pues no coincidimos en horarios, sin embargo, no dejo de reconocer que tiene gran audiencia pues cuando he ido a verle es por referencias de que si a tal politico o pariente, o a tal periodista oficial, los agarraron en posiciones incomodas, etc..Me parece un personaje humoristico sin el background o aporte cultural que por ejemplo tenia el antiguo «Programa de Ramon». El no creo que sea el personaje que proyecta. Mas bien me parece una persona timida, de hecho sabe de que palo se rasca, pues no lo veo que se meta con Edith Mazola, ni con ciertos politicos locales, el sabe escoger las victimas de su lengua viperina. Me parece muy bien que chotee a los politicos puestos a dedos y mediocres que hay en Cuba , a toda la camarilla de aspirantes a esbirros y a toda la corruptela verde olivo. En definitiva para eso es el humor, para que sea critico sobretodo con los politicos..ese espacio en Cuba ha estado vacio por 60 años.
    En fin, histerico, flamboyan, estridente, inculto….pero necesario, sobre todo para esa generacion del periodo especial, los que se mueven a ritmo de regueton, al hombre nuevo que en Cuba crece como la espuma..esa que cuando llega a ser, ya no es ninguna (y cito al carepalo de S.R.)

    • Un artículo genialmente concebido. Es admirable y gratificante leer una crítica tan exquisita al fenómeno “Otaola”. Y sí, supérense chamas!!!

  5. Me pareció bueno el artículo aunque un poco rebuscado lenguaje. Dudo mucho que sea un modelo de negocio a corto plazo. El lastre de la dictadura y de los artistas que hoy vive a ambos lados de las dos orillas tiene mucha tela que cortar.

  6. Lenguaje rebuscado al extremo para finalmente defender a Fernando Rojas, el hermano de Rafael Rojas, ambos pagados por Soros, y quienes han metido en el show a este articulista del cambio fraude, nada dice en este caso, solo que él entiende el lenguaje de palo, desvergonzado neocastrista. Poca Vergüenza, Carlos, temes que te quiten el financiamiento si no defiendes el socialismo.

  7. Ciertamente este articulo ha causado molestias en los seguidores del Youtuber. Se lee claramente o se intuye. Voy a decir lo que creo entender de lo escrito y mas aun, lo que opino personalmente del personaje y su programa. !) Celebro su choteo a las figuras políticas, especialmente a las de la dictadura. 2)Aplaudo fuertemente el elemento importante de denuncia en su show 3)Me parece positivo que te traiga el debate político a las redes sociales. Ahora, ¿en que discrepo, que rechazo? La invasión a la vida privada de las personas y sí, el asesinato a la reputación ajena como arma en el debate. El despotrique irresponsable a diestra y siniestra con cualquiera con quien se pueda generar controversia, lo mismo los cubanos que claman por entrar a Estados Unidos desde la frontera, que a los opositores en la isla o a los artistas que no tengan una posicion politica afin o ninguna; despotrique que baja de una falsa estatura moral que le falta a su ejecutor (muchos años sin hablar de politica en Cuba; muchos años (15) sin hablar de política un ya viviendo en la democracia estadounidense): lo que no hizo ayer, te exige que lo hagas tú hoy. Lo mas gráve, es ver como él y sus sucedáneos le intentan robar a la disidencia interna el show y los reflectores, y hasta los méritos logrados bajo la pata de los caballos: «Hemos logrado lo que nunca antes se habia logrado’ , ahora repiten como un mantra, creando un espejismo de cual lo unico que tenemos son las palabras, y un discurso desde un telefono movil o una camara japonesa. La mayoria estan montados ahora en la nueva tendencia popular en miami (Trumpismo, recrudecimiento del embargo) cuando hasta hace poco eran discursantes de exactamente lo contrario. Lealtades fugaces, convenientes y felonas.

  8. La excesiva verborrea y el festival de adjetivos pseudo intelectuales, no hacen más que terminar engrandeciendo a este singular personaje. Obrando a favor, puedo decir que el artículo tiene verdades, pero también incongruencias. Yo lo resumo admitiendo que es la gente quien se ve afectada, el pueblo cubano, en medio de este circo extremista, a ratos gracioso, como innecesario.

  9. ¿Cuál es la diferencia entre Otaola y Carlos Manuel? Diría que ninguna, y la maldición de los medios es ese igualitarismo. Tampoco veo diferencia alguna entre la función mediática de Fidel y la de Otaola, ni lo trascendental del discurso fidelista en contraste con el silencio de Raúl y Machado Ventura. Aún callados son maestros de la propaganda. Ahora tienen a un muñeco y ellos son ventrílocuos. Son lo mismo. Para McLuhan, Fidel era Mister Television y sus juicios televisados eran puro entretenimiento, casos cerrados. Ya el de Sosa Blanco fue tildado de “circo romano” por la prensa de la época. Los mismos reproches y pucheros a vulgaridad de Otaola prueban que El Estornudo no ha entendido su propio rol. El Che encontró la expresión cabal de su doctrina política en la pechera de una camiseta. El Estornudo, Mariela, Otaola o Gorki son simples memes, funciones nemónicas sin contenido. El problema de este artículo es que recae en una plataforma arcaica del discurso. Es demasiado gárrulo y torpe, una excepción en el brillante catálogo de Carlos Manuel.

    • Y, ¿donde está el contenido, Nestor?Es su post el que al final termina siendo inentendible. ¿Que le molesta mas, El talento de los jovenes del estornudo o el cuestionamiento del espejismo que representa el fenomeno de los nuevos youtubers? El artículo va de otra cosa, que nada que tiene que ver con lo que usted ha escrito, visiblemente enojado.

  10. Para entender el GRAN ÉXITO de Otaola no hay que recurrir a ORACIONES ALTISONANTES. Es simple. CONECTA con el léxico y la estética de la Cuba de hoy. Es decir, habla como la gente en la calle y se indiga como la gente dentro de la casa. TODO el que intente hacer algo en contra de la dictadura tiene olfatear el aroma o MÁS BIEN EL HEDOR de la calle. Lo culterano, si es que AÚN eso es posible, vendrá después.

    • Muy buen comentario diste en el clavo, la oposición no debe convertirse en academia de ciencias políticas hay que trabajar con lo que ahí ya habrá tiempo a posteriori de alfabetizar

  11. Para entender el GRAN ÉXITO de Otaola no hay que recurrir a ORACIONES ALTISONANTES. Es simple. CONECTA con el léxico y la estética de la Cuba de hoy. Es decir, habla como la gente en la calle y se indiga como la gente dentro de la casa. TODO el que intente hacer algo en contra de la dictadura tiene que olfatear el aroma o MÁS BIEN EL HEDOR de la calle. Lo culterano, si es que AÚN eso es posible, que lo dudo, vendrá después

  12. » La lógica económica del anticastrismo que vende la indignación sumaria como mercancía política no va a sobrevivir a la administración trumpista. El curso de los acontecimientos abierto por Obama y Raúl Castro (independientemente de si es justo o no, y yo creo que lo es) va a volver en algún punto, quizá en una fecha tan temprana como noviembre próximo, o quizá dentro de cuatro años. Su inevitabilidad histórica lo garantiza.»

    «Inevitabilidad historica» es en serioooo ?, el autor aun nos desempolva su manual de Marxismo. Este parrafo resume toda las verborrea que lo acompana. Este parrafo describe las reales motivaciones del autor y sus esperanzas. Que a su vez describe las esperanzas de la dictadura. Solo tenemos que aguantar hasta que llegue noviembre…tartemos de flotar hasta que se vaya trump ya sea en noviembre o dentro de CUATROOO anos… uhhmjjjjjkkk. y que pasa si no es asi y que pasa si como Jaime Bably el programa es mas popular cuando las cosas estan peor.. uhmmm.

  13. Hay una palabra que resume a Otaola y esa es Karma. Los abusos de la UMAP a los homosexuales, las confiscaciones de las propiedades a personas de clase media, los actos de repudio, las burlas al exilio regresan como un fatasma para castigar a la dictadura. Otaola es lo que necesitaba el exilio es atacar y no defenderse es la envidia de los que miran y comentan (como el autor) desde la esquina sin quemarse o queriendo mojarse no se.

  14. Creo que los críticos al autor de este excelente análisis padecen de poca capacidad de comprensión y análisis y mucha capacidad de envidia.
    Además, creo que son fervientes admiradores de ese ser tan despreciable que es Otaola. Para mí, el artículo es magistral, pues desmonta al personaje desde un punto de vista político y social.

  15. Pretencioso y engolado. You really think highly of yourself, do you? Y hasta los que te antologan, te dejan comentarios de jerga chea beisbolera. Penita pena. Bebedor de absenta? Cuánta afectación! Grafitero del Word? So cool. Te tomaste un Kool-Aid? How cool… un culo afectado. Tú y lo que escribes. Aplauso a los nuevos valores de la literatura cubana: Carlos Manuel Álvarez y Legna Rdguez. Los limones… pa la orilla.

    • Y para mi no es necesario descalificar los comentaristas que discrepen de su opinión.
      Todo está dicho con la manera en que usted se dirige a los demás, desde arriba, como si usted detuviera la verdad! Estás muy mal, y quién debería ir al pupitre es usted.

  16. Dice Carlos Manuel sobre si mismo en su autobiografia pestilente:
    Nada encuentra más exquisito que los manjares de la carestía: los caramelos de la bodega, los espaguetis recalentados, la pizza de cinco pesos.

    Que vamos a esperar de este mamarracho que solo conocen 3 gatos , 1 perro y 4 gorriones.

  17. No hay que ser colectivista para detestar cierto elitismo pseudoacadémico y provinciano. Umberto Eco en “Apocalípticos e integrados”: “Existe en la base de todo acto de intolerancia hacia la cultura de masas una raíz aristocrática, un desprecio que sólo aparentemente se dirige a la cultura de masas, pero que en realidad apunta a toda la masa. Un desprecio que sólo aparentemente distingue entre masa como grupo gregario y comunidad de individuos autorresponsables, sustraídos a la masificación y a la absorción gregaria: porque en el fondo existe siempre la nostalgia por una época en que los valores culturales eran un privilegio de clase y no eran puestos a disposición de todos indiscriminadamente.” Refresquen sus herramientas de análisis: Otaola es YouTube 2020 no Cubavisión 1990. Incluso Eco se lee más fresco, más moderno, más de hoy…

  18. Yo creo que al final se reduce a un asunto de opciones. A nadie lo obligan mirar el programa de Otaola. Si realmente a la gente no le interesara ese tipo ya no estuviera transmitiendo. El rating y el publico es lo que mueve todo. A quien no le guste Otaola con cambiar de canal ya tiene. Por suerte aca hay opciones. Es igual que a quien no le guste Trump, pues que lo castigue con su voto.
    Se puede decir lo mismo de Cuba? Quien va a sacar a La Mesa Redonda de la programación? O en que elecciones se ira Diaz Canel?

  19. El articulo es una mierda. Un bla bla que dice poco o nada, para que tanta retorica. Otaola es un personaje, un actor, presentador que basado en la 1era enmienda dice lo que le da la gana y punto. Alguien en contra ???.

    • Exacto. Al final del día todos hablan de Otaola y que esto y que aquello, pero de sus mayores críticos ni se habla ni nadie se hace eco. ¿Quién habla de EL ESTORNUDO si no es el pequeño grupo de los amiguitos de los amiguitos de los fundadores de este sitio? Eso sí da pena: el continuar malgastando fondos en una empresa fallida. Hasta a Pedrito el Paketero o a Anita con Swing la ven más, eso me daría mucha vergüenza viniendo de personajes de la “talla” de estos escritores que solo publican algo para poder justificar los fondos que reciben.

  20. No estoy de acuerdo con tu texto.
    En cierto que Otaola es un show, sino fuese así jamás hubiese triunfado.
    Pero, su mayor logro es haber puesto una inyección de adrenalina en la mente de muchos cubanos adormecidos.
    Quizás seas tú, el intelectual, pensador y conciliador que veas desde el fondo que las cosas están mal y esta no es la manera de proceder. Pero recuerda que tus amigos y tú no representan ni un 2 % de la población de una Cuba que no es intelectual ni correcta.
    Otra cosa que se le debe reconocer al «actor» como me llamas, es que ha responsabilizado a los cubanos. Sí! Si la dictadura está aún ahí es por tu culpa y mi culpa. Qué vamos hacer ahora para tumbarla.
    Tercero y último, hablas de linchamiento y fusilamientos de reputación. Tú has tratado de hacer lo mismo que él. Por qué tú sí y él no?

  21. Si Otaola es un dolor de huevos y tambien de ovarios para una amplia fauna emigrante local que critica la ley de ajuste pero luego vinen a USA. Para esos nuevos agentes de opinión al servicio de la Dictadura Cubana y su aparato ideológico. Diaz Canel es un títere y un singao. Obama es otro singao, estabamos mejos con la maldita oficina de intereses que con el jodido consulado. Pa lo único que sirvió su apertura fue para demostrar q los del PCC les importa un carajo mejorar la vida del pueblo solo robar. Y el estornudo esta muy en sintonía con los amigos del Buro Politico y muy criticón con los que le cortan el oxígeno.

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