Cada movilización se recibe como una chispa que la gente enseguida quiere aprovechar para encender de una vez y para siempre el fuego de la libertad. Junto con los gritos de corriente y comida, o cualquier otra cosa básica que escasea, más temprano que tarde, aparece el de libertad. Y una serie de expresiones irreverentes hacia las autoridades. Esta vez, Santiago destacó con una protesta a ritmo de conga que pidió a voz en cuelo «pinga pal presidente».
Hay algo que no te cuenta Cubadebate y te voy a contar yo, que hice prácticas estudiantiles en buena parte de la prensa estatal durante los cinco años de mi carrera de periodismo en la Universidad de La Habana.