Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.
Las masivas protestas del 11 de julio de 2021 demostraron que el miedo podía romperse. Las que hoy recorren Cuba demuestran que esa lección sobrevivió a la represión.
Clamó por la libertad bandera en mano el 11 de Julio del 2021 en Camagüey, pero terminó ocultándose de los agentes de ICE en el maletero de un auto en Texas. Esta es la historia de Maylen Díaz Delgado, una de los cientos de miles de personas atrapadas en el limbo migratorio del I-220A, quienes enfrentan hoy el peligro de una deportación a Cuba.
Cuando los hermanos Nadir y Jorge Martín Perdomo —quienes cumplen penas de seis y ocho años de privación de libertad, respectivamente— fueron detenidos por manifestarse el 11 de julio 2021, terminaron en la llamada «Prisión del Sida», en el propio San José de las Lajas.
«Yo siempre en las protestas estoy atenta al grupo», dice. «Cuando veo cualquier indicio de violencia, paso adelante y trato de aplacar para no se genere nada que pueda perjudicar a mi gente».
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.