A la Sala en función de lo constitucional del Tribunal Provincial Popular de La Habana: Anamely Ramos —ciudadana cubana con residencia en Cuba— tiene razón,...
No sé si a alguien le quepan dudas de que Vladimir Putin desarrolla una política abiertamente imperialista en Ucrania. Ha invadido a un país soberano, miembro...
Israel Rojas —cantante de Buena Fe, ese sindicato con guitarras— ha declarado en una entrevista replicada por Cubadebate que El Estornudo es un medio...
Aquella degradación monótona del verde, aquel golpeteo con sordina de la lluvia igual, inacabable,durante días y noches cuya cuenta había ya perdido, terminaron por...
Inmediatamente, la policía del lenguaje ha protestado porque Luis Manuel Otero no ha replicado ningún lema de obediencia ni se ha comportado como un pionero. Estos oficiales tienen delante de sí el testimonio vivo de alguien que venció al castrismo, pero lo que necesitan es que el castrismo no deje de triunfar.
Si hasta hace poco le robaban el tiempo, ahora le han quitado su espacio. Su nueva condena será observar, a la distancia, que Cuba ni siquiera es aquella que dejó de ver el 11 de julio de 2021.
El país está roto. No existen los avengers para salvarnos, y sí una casta de millonarios pedófilos que son nuestros dueños. Ellos pueden decir quién se queda y quién se va. Si no les gusta lo que publicas, pueden ir por ti.
Leandro Eduardo Campa fue (o es) un escritor nacido en La Habana, Cuba, en 1953. Llegó a los Estados Unidos con el éxodo del Mariel. Medio vagabundo, elegante y mitómano (según dicen), vendía prendas falsas en las calles de South Beach o de la Pequeña Habana.