Si Maduro es derrocado, es difícil imaginar quién podría sustituirlo en el triste papel de benefactor de Cuba, quién querrá heredar de él una fatídica alianza política y militar con Raúl Castro o su todavía desconocido sucesor.
No hay otro mariscal de la derrota de la razón republicana que el partido que dice representarla. Las primarias conservadoras han sido un talk show vergonzoso entre imitadores de Rambo y John Wayne, cada debate un capítulo de telenovela con revelaciones escabrosas y peleas que exhiben las miasmas de la condición humana.
Pero en La Habana, casi sin notarlo, hace tantos años que no podría recordar exactamente cuándo, comencé a ser otra cosa, adquirí una segunda nacionalidad, esta no por accidente, sino por libre elección, algo que hice muy infrecuentemente hasta que llegué a Londres.
Para mucha gente Rápido y Furioso 8 en La Habana fue como “la reconquista”. Las calles cerradas, el helicóptero volando rasante, la policía y cientos de jóvenes cooperando con los técnicos americanos, todo eso girando alrededor de un eje, de un concepto. El concepto de cómo Cuba se abrió de piernas ante los americanos.
Poco debate hay sobre las ambiciones en apariencia ilimitadas de Zuckerberg. Él mismo parece alentar la idea de que lo piensen como un conquistador. De hecho, ha dado a entender que halló para Facebook una narrativa aspiracional en la mitología clásica griega.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.