Obama quiso visitar un país que en realidad nunca visitó y que nunca hubiera podido visitar, porque el peso de su llegada siempre habría terminado deformándolo.
Vamos, por supuesto, a contar la isla de Cuba, pero sabemos muy bien que Cuba, por suerte, está ya en muchos otros sitios, y que es muchas otras islas. No queremos obviarlas. Creemos que a pesar de todo lo que se ha dicho, o quizás justamente por eso, aún queda todo por decir.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.