Las fechas señaladas son recesos que la historia suele tomarse para posar en la foto, como una tregua que los acontecimientos se dieran a sí mismos. Obama quiso visitar un país que en realidad nunca visitó y que nunca hubiera podido visitar, porque el peso de su llegada siempre habría terminado deformándolo. En algún momento nos volvimos una criatura demasiado indefensa para un acontecimiento tan poderoso. Cuba se detuvo en el instante del flash y ha sido como el muchacho atrapado in fraganti con el dedo en la nariz, ese gesto entre lo conmiserativo y lo vulgar.

Arreglaron ciertas calles (las imprescindibles), pintaron algunas fachadas, despejaron portales, intentaron y en cierta medida lograron contener la multitud, engalanaron el Latinoamericano y sustituyeron a los aficionados habituales por trabajadores y estudiantes con los méritos necesarios como para merecer un tiquete de entrada al juego de béisbol entre la carcomida, penosa selección nacional, y los Rays de Tampa Bay, aunque más de un holgazán debe habérselas arreglado. Ya en Cuba los vanguardias siquiera alcanzan para llenar las gradas de un estadio.

Luego, apurados, pretendieron borrar la actitud diligente y rebajaron la cobertura del acontecimiento en los periódicos nacionales. Pero los cubanos sabemos que ese es justo el primer síntoma de los hechos trascendentes: que lo minimicen en la prensa, que lo sesguen, o simplemente que lo desaparezcan. De la misma manera, la señal inequívoca de que algo no tiene por qué importarnos en absoluto es que ese algo ocupe la portada del Granma o el cintillo titular del noticiero de las ocho.

Los más contumaces celadores políticos de la Patria nos convidaron a que permaneciéramos alertas en el único momento en que no había por qué estarlo, en el momento de la distensión. Estos fueron días de estética, con una lluvia grácil como cortinaje de fondo y el retablo atávico de una Habana fantasmal. Ningún habanero puede decir con propiedad que ha vivido en la ciudad por la que la caravana de encopetados autos negros transitó, como si nos la hubiera desfigurado el desconcierto o, muy probablemente, el infatigable dolor.

Algunos incluso sugirieron que no había por qué prodigarle a Obama una obediente bienvenida y que tampoco debíamos desaprovechar la oportunidad de plantarle cara y desafiarlo, algo que solo parece comprensible si antes hubiéramos sido capaces de plantar cara y desafiar a nuestros propios dirigentes, pero, como no lo hemos hecho, no tenemos derecho ni moral para plantarle cara a nadie.

En vez de pedirles carisma, intención de diálogo, sentido del humor a nuestros políticos, decidieron condenar el carisma, la intención de diálogo, el sentido del humor de Obama, y reprocharle el atrevimiento de ciertos atractivos; interpretando literalmente, quién sabe a través de qué manual, su agilidad o ingenio como estratagemas colonizadoras. En vez de aceptar su duelo, le recriminaron que no hubiera sido disciplinado, yerto y protocolar.

Pero el pueblo fue, una vez más, irremediablemente hechizado. Comida nunca tuvimos demasiada, ni prosperidad, pero la presencia de Fidel Castro lograba arrancarle sonoros vivas, oleadas de entusiasmo popular a los habitantes del guetto de Centro Habana. Ha tenido que llegar Obama para que recordemos que ya nos falta hasta el gesto gratuito de la felicidad espontánea y la algarabía por nada.

Para colmo, este 21 de marzo, cuando creíamos que lo sabíamos todo, descubrimos con asombro que aún ignorábamos qué presidente nos dirige. Raúl Castro, por esta vez, no despertó rabia o esperanza, según corresponda. Tan inconscientemente sincero, despertó conmiseración. Un anciano absolutamente desentendido de lo que sucedía a su alrededor, capaz de gastarse una bravata irrefrenable en la conferencia de prensa y luego justificar descansadamente la ausencia de ciertos derechos humanos en Cuba con la ausencia de ciertos derechos humanos en otros países, o compensar la ausencia de ciertos derechos humanos con la existencia de otros, como si garantizar algunos te exonerara de cumplir los que no te conviene cumplir, o como si todo, el destino nuestro, no fuese más que una ecuación que él despejara a placer.

Ya no solo no sabemos adónde vamos, sino que ni siquiera ellos saben adónde nos llevan, y no parecen preocupados por averiguarlo. La disidencia política –cuya situación Obama pretende soliviantar, pero que los disidentes no quieren que Obama soliviante– fue arrestada por enésima vez, lo cual nuevamente nos obligó a cuestionarnos por qué el gobierno no arriba a la fácil conclusión de reconocerlos y luego preguntarles, astutamente, qué. La disidencia cubana es la única que se permite no lanzar un programa político, no exponer un proyecto concreto de país, y aun así seguir llamándose disidencia. Los atropellos del gobierno, por supuesto, la sostienen.

Marchar, que los arresten, y que condenemos el arresto, que es lo que el elemental sentido de justicia indica, no tendría, sin embargo, por qué ser razón suficiente para considerarlos actores de cambio. Queriendo negar el status quo, la disidencia lo reproduce en lo más esencial: no sentirse en la obligación de proponer, aun mínimamente, una idea, un boceto, lo que sea, algo por lo que tengamos que creer en ellos.

Es un duelo, el de los disidentes y los agentes del orden, que ocurre al margen del país, parte del teatro mediático. El brazo fuerte de la disidencia condena el levantamiento del embargo y, al igual que el brazo estalinista del poder, apenas digirió la visita de Obama, desconociendo así las altas cotas de aprobación ciudadana y admitiendo su manifiesto desinterés por adaptarse al campo de operaciones o conectar con la gente que presuntamente pretenden liberar.

(En un terreno político, y no moral, cabe preguntarse por qué la disidencia se empeña en mostrar un gobierno capaz de violentar físicamente, cuando hay muchos otros rostros torcidos del gobierno que desenmascarar, pero no estrictamente ese. Unas horas de prisión, cuatro mujeres verde olivo cargando a otra mujer de blanco, o tres agentes de la seguridad prohibiéndole el derecho a manifestarse a un ciudadano, son escenas que pueden despertarnos indignación y vergüenza, pero no son los revulsivos que prenderán la mecha del altruismo entre cubanos que, si algo saben bien, es que el mundo, afuera, es virulentamente más cruel, y que todavía viven en un país seguro).

Con este gobierno, con sus contrincantes, y con el escaso béisbol que nos queda, resulta comprensible que hayamos estado dispuestos a prodigarle a Obama un poco de calidez, ávidos como estamos de prodigársela al primero que converse con nosotros. El desamparo, la tristeza, la sensación de orfandad con que a estas horas cargamos los cubanos, no importa si expresada a través del sarcasmo, del espíritu combativo o del exacerbado entusiasmo, solo es superada por el nulo interés que el pasado domingo despertó el encuentro que Fidel Castro y Nicolás Maduro sostuvieron.

No-noticia en no-periódicos. Merecida portada de la prensa nacional.

17 Comentarios

  1. Como siempre, muy aterrizado y disfrutable tu post…..este medio ya me cuenta en su club de fans, por su apertura y desenfado….apenas un detalle: no repitas que la oposición no tiene programa ni ideas…sí los tiene, en buena parte iguales o mejores que los que el gobierno nos oculta o nos promete (Congreso/Conferencia del Pececé) y luego no cumple….si gustas te los paso…..los problemas d e la oposición son reales pero son otros…los mismos que la sociedad que la incuba…va un abrazo

  2. Carlos, te invito a acercarte a la disidencia cubana (como periodista, se entiende). Es un ajiaco más complejo que las caminatas de las Damas de Blanco y las declaraciones pro embargo de la época de Bush. Quizás encuentres alguna información aún en la web de IPS (aunque buena parte del archivo se perdió en el cambio de sitio). O directamente en las páginas de algunos grupos opositores, imagino que poco visibles en Google. Descubrirás propuestas concretas también. Pero tu conoces nuestro business : los documentos políticos de grupos casi desconocidos de la disidencia cubana no generan titulares, ni siquiera en la blogosfera disidente.

    Pienso que las consecuencias de la visita de Obama escapan a los titulares, a las declaraciones altisonantes que los periodistas buscan como pepitas. El discurso en La Cervecería quizás revele más que la conferencia de prensa en el Palacio de la Revolución; la cena en una paladar más que el espectáculo de un juego de béisbol… Y en dejar al desnudo, con gentil sutileza, el anacronismo de la « generación histórica » (un término absurdo, pero no es punto ahora).

  3. Con tu artículo, Carlos, se puede estar en contra o a favor, al 100% o al 1% pues se trata de una opinión a partir de la interpretación de hechos. Solamente has planteado tu punto de vista. Uno ve las muestras de simpatía hacia el Presidente de los Estados Unidos que pasan las televisoras de todo el mundo -no solamente las cubanas- y luego lee el último párrafo de tu escrito se pregunta si estás en la isla o en el desierto del Sahara sin acceso a internet: hablas de desamparo, tristeza, sensación de orfandad, sarcasmo, falta de espíritu combativo y eso está muy lejos de lo que muestran las imágenes que no fueron coordinadas de antemano -a menos que tengas pruebas de lo contrario-. Creo que ni al mismo Obama le causaría satisfacción leer que su visita ha dejado esos sentimientos a que te refieres. Lo único que te faltó decir fue que la lluvia fue preparada a propósito para quitarle brillo a la llegada del visitante.

    En cualquier casa cubana -te explico esto porque quizás no seas de la isla- cuando un visitante llega se le ofrece lo mejor que se tiene aún cuando no se viva en las mejores condiciones: si da tiempo, se limpia la casa (hay quienes llegan a limpiar hasta el baño, por si acaso). Definitivamente se desempolvan los muebles de la sala aunque hayan estado días sin sacudirse. Y se trata de tener el mejor café -de acuerdo, a pesar de su chícharo-. Pero conste que se cuela en el momento para que el café esté bueno. ¿Y te molesta que se arreglen las calles y que se pinten las fachadas? Pero, Obama o no de visita, ¿no te gusta que se mejoren las calles y que se vea mejor la ciudad? Y si se hace en vísperas de la visita de Obama, ¿qué tiene de malo eso?

    A pesar de no coincidir con algunos aspectos de tu escrito, pienso que se trata de un punto de vista diferente respecto a lo que está sucediendo. Cada uno tiene derecho a formarse su propia opinión sobre lo que ocurre y ha de entender que otros opinen sobre la suya por lo que entiendo si no coincides para nada con lo que te comento yo.

  4. POR MI PARTE NO SOY CONOCEDORA DE POLITICA Y AUN DOBLO LA ESQUINA CUANDO DE ELLA SE HABLA , SOY CUBANA Y ME ENCUENTRA FUERA DE LA ISLA…. Y MI PERCEPCION MUY PARTICULAR DE LA VISITA DE OBAMA A CUBA FUE FENOMENAL ……., NUNCA SENTI TANTA ALEGRIA Y DESAHOGO POR AQUELLOS CON ANSIAS DE LIBERTAD… TAMBIEN CREO QUE LA LLEGADA DE UNA VISITA SE PRESTA PARA MEJORAR LAS FACHADAS Y ES QUE HASTA EN NUESTROS PROPIOS HOGARES CUANDO LLEGA UN FAMILIAR QUE VIVE EN EL EXTRANJERO SE HACE GALAS DE NUESTRAS MEJORES COSAS…… ASI QUE PORQUE NO CON UN PRESIDENTE? QUE QUIERE TERMINAR CON LAS INTERMINABLES DIFERENCIA DE UN PASADO QUE HA AFECTADO Y SEPARADO A MUCHOS ……………..IGUAL TOCA RESPETAR LA VISION Y CRITERIO DE OTROS ASI QUE PERDONA CARLOS SINO ESTOY DE ACUERDO CON TODO LO QUE ESCRIBES…..

  5. Hola, yo también me incluyo entre los fans de esta publicación, porque viene a demostrar que aún no todo está perdido en el periodismo cubano y porque aquí hay gente muy querida por mí, como mi hermana Mayle González. Por otra parte, quiero discrepar de mi buen amigo Chaguaceda, porque al igual que Carlitos, pienso que la oposición no tiene programa ni ideas bien definidos, entre otras cosas porque es imposible de hablar de la oposición en sentido global dado que lo que hay son grupos en función de intereses personales y no colectivos. Otra cosa es si nos referimos a la izquierda no convencional, a la que pertenece el propio Chaguaceda, que sí tiene claro sus objetivos, pero a decir verdad, no me parece que se incluyan dentro de lo que se entiende por oposición. En fin, un cordial saludo y larga vida para El Estornudo, Joaquín.

    • Joaco, flaco, si lees lo que escribo no señalo que sean perfectos (hay de todo entre ellos, como entre nosotros) pero sí señalo que el argumento de que no tienen proyecto es, cuando menos, limitado….por otro lado, sobre tus comentarios, me extiendo algo…señalas que la oposición se basa en intereses personales -y señala que lo piensas, lo que es tu derecho- pero yo puedo demostrarte, con fotos, videos, testimonios y un largo etcétera, que hay gente y colectivos valiosos, tanto como la izquierda alternativa que señalas…..a mi me parece que cada quién puede pensar como guste, pero creo debemos documentarnos antes de continuar lanzando calificativos simplistas sobre gente de la que podremos discrepar ideológicamente en ciertos asuntos pero que demuestra un valor, una persistencia y un compromiso concreto -ve lo que hacen los de UNPACU, por ejemplo- mucho más allá de las poses para cámara y los dineros del Imperio….cuando gustes intercambiamos de este tema, va otro abrazo

  6. Este articulo es real y verdadero…solo quiero decir algo…un país o una cuidad no se arregla por que un dignatario de otro país va a esa cuidad o país.
    El país o la cuidad tienen y debe de estar arreglada..para las personas que viven en el sea país o cuidad..
    Esa parte de cubania que algunos hablan de que en Cuba s hace esto o lo otro cuando un visitante llega, es real..Pero arreglar una cuida cuando un primer ministro de una determinada nación va..para dar un buen ejemplo es algo que solo sucede en Cuba…Y esa es la razón por la cual..muchas cosas en Cuba no están bien.
    Un país con un gobierno que se respete y que respete a sus ciudadanos debería y debe y tiene que mantener su infraestructura, para hacer la vida de sus habitantes llevadera y feliz.
    Lo que sucede en Cuba bajo el PCC es que con el so cacareado bloqueo, que realmente no existe, le ha dado razones al PCC, para dejar cosas importantes de un lado que tienen que ver con el bienestar de los cubanos y cubanas.
    El articulo es real y no es alejado de la verdad y la realidad cubana de hoy en día..y eso se ve en los cubanos y cubanas que salen de Cuba…el nacionalismo es lindo, pero puede hacer un danó terrible cuando se entra en la posición de querer justificar lo mal hecho.
    El ciudadano cubano y cubana normal sabe que el PCC se ha alejado desde 1991 de la linea que decían que era Socialista, y por eso rechazan con toda la fuerza de sus órganos represivos, las personas que tratan de cambiar las cosas..se le ha tratado de quitar importancia a la visita de Obama..como si fuera el imperio( como algunos dicen ) el que a puesto rodilla en tierra, pero la realidad es que esa Revolución se deshace en pedazos y a perdido valides…el gobierno lo sabe y es real que ya no saben hacia donde van y hacia donde llevan el resto de los cubanos y cubanas, y no quieren reconocer que en 57 anós de Revolución, no han hecho nada en multiplicar la economía de Cuba.
    La oposición tiene ideas y planes..como la liberación de los presos, políticos y eso no sucederá, por que el PCC sabe que ya no responden a los intereses reales de los ciudadanos de la isla..
    Se pueden decir muchas cosas..más pero la realidad tiene esa gracia de demostrar cuando estamos equivocados.
    Y parece que al sistema en Cuba le a dolido que el primer presidente negro de US..haga una buena impresión en los cubanos y cubanas, que aunque sean socialistas en sus mentes todos saben que deseamos otras cosas.
    Y ya no es Fidel..ni Raul ni el PCC..pero ellos han gobernado por tanto tiempo que creen que Cuba les pertenece y en eso esta el error del PCC..

  7. No conozco la oposición en pleno como si parece conocerla Chaguaceda, pero creo entender la posición de Carlitos y su juicio sobre ellos. Una oposición que se oponga al cese del bloqueo/embargo y el restablecimiento de las relaciones Cuba-Estados Unidos, que abogue por cambio político y derechos humanos y por la salud de sus presos (muy bien) sin percatarse que la mayoría de los cubanos están mirando hacia la falta del pan en su mesa, una oposición que no haya logrado todavía ganarse ni a palos recibidos una mínima atención/compasión de la gente, no sé, pero no puede tener las ideas demasiado claras. Algo, al menos, debería oler mal ahí, celo de la Seguridad del estado aparte.
    Por otra parte, quien diga que la visita de Obama dejó a todo el mundo contento sólo conoce o mira hacia una parte de los cubanos y cubanas, y olvida que en el PCC hay como un millón de militantes, y que el programa de Obama, con su división de pueblo cubano vs. gobierno cubano, y su apoyo a privados en detrimento de la economía estatalizada, le afecta la buena vida (y la regular) de un montón de gente. Eso sin contar a los que no le hizo ninguna gracia que el presidente extranjero hiciera mejor papel que el suyo.
    A Cuba hay que entenderla como lo que es hoy, un mosaico de visiones de futuro. Con derechas, izquierdas, socialdemocrátas, liberales, medias tintas y me da igual.

  8. El escrito me parece indispensable y constructivo. No estamos acostumbrados a leer comentarios negativos sobre la disidencia a no ser que vengan de la prensa oficialista; pero creo que la critica hacia ella en este escrito es muy constructiva. En mi opinion, la disidencia Cubana esta apenas en panales, lo que es valido, pues por algun lugar se tiene que empezar, la carencia de los herramientas apropiadas para facilitar su desarrollo es uno de los mejor instrumentos que tiene el gobierno a su favor. Ahora, creo que es hora que esta es el momento en que TODOS los grupos deben dejar las diferencias y formar un frente Unico, pues el adversario es unico y comun para todos. Lo he escrito en varia ocaciones y lo repito ahora, tambien creo que se debe aprender de los otros paises latinoamericanos que han tenido grandes logros en batallas similares, contactar a sus lideres y escuchar sus experiencias (Es claro que la internet ha jugado un factor primordial en estos logros); pero tenemos que ser creativos y aprender a luchar con los medios disponibles, de la misma manera que se inventa para hacer funcionar cualquier equipo que se rompe y carecemos de los medios para repararlos apropiadamente. Entendamos que estamos en el 2016, una idea por ejemplo, se puede distribuir informacion en flash memories (como se hace con el famoso paquete). Otro detalle, la aceptacion de Obama en Cuba la logro con su actitud, su gracia y su elocuente poder del uso de la palabra, por favor jovenes opositores, preparence y mustres que uds si puede marca la diferencia en el futuro de Cuba. Aprender a comunicar ideas con fuerza y claridad en inpresindible. Nadie ha dicho que sera facil, pero si se puede lograr.
    Suerte Amigos, el pueblo cubano los necesita.

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