Jorge M. Pérez, el hombre que construyó Miami

Hubo una época en la que Donald Trump y Jorge M. Pérez eran buenos amigos con muchas cosas en común. Mientras el primero triunfaba levantando rascacielos en Nueva York, el segundo lo hacía por las mismas razones al sur de Florida. De hecho, hay quien llama a Pérez, después de que así fuera bautizado en una portada de Time, «el Trump de los trópicos». 

«La única persona que me podría enseñar algo del negocio de bienes raíces es Jorge Pérez», llegó a decir Trump cuando solo era un magnate de la construcción. Por eso resulta llamativo que, entre todos los millonarios de origen cubano que el ahora presidente de Estados Unidos menciona en sus declaraciones sobre la isla, sea Pérez el gran ausente. 

Jorge M. Pérez no nació en Cuba y ni siquiera vivió allí una corta temporada. Sus padres poseían una empresa farmacéutica en el país y, por cuestiones de trabajo, los Pérez se fueron a Buenos Aires en 1949, donde tuvieron a su hijo, y luego se trasladaron a Colombia, donde Jorge pasó su infancia y parte de la juventud. Esa es la razón por la que su acento en español es marcadamente bogotano. De Cuba, lo único que quedó en él fue el recuerdo de su padre resentido por haber perdido su negocio a manos de la Revolución y una admiración tremenda por esa capacidad de los cubanos para reinventarse.

En 1968 emigró a Estados Unidos, según ha contado en entrevistas, más por «amor a una mujer» que por cuestiones económicas o políticas. Allí se dedicó al negocio de los bienes inmuebles y en poco más de una década creó The Related Group, una empresa de desarrollo inmobiliario. Para la década de los ochenta, Pérez era dueño de la mayor constructora de viviendas asequibles en Florida y uno de los empresarios latinos más exitosos del país. Y aunque la crisis económica de 2008 casi lo deja en la quiebra, supo sacar a flote su compañía. En 2016, la revista Forbes estimaba que su fortuna personal alcanzaba los 3400 millones de dólares. 

El filántropo

De acuerdo a varias de sus declaraciones para la prensa, lo que más parece preocupar a Jorge M. Pérez es su legado. Según dijo al medio español ABC en 2016: «Los afortunados, a los que nos ha ido muy bien porque hemos trabajado, pero también porque hemos tenido muy buena suerte y ha habido gente que nos ha ayudado a llegar, tenemos la obligación de devolvérselo a la sociedad». Parte de ese legado tiene que ver con su apoyo al Giving Pledge, una iniciativa impulsada por los magnates Bill Gates y Warren Buffett. Pérez es el primer latino en firmar este compromiso, que reúne a millonarios dispuestos a donar la mitad de su fortuna a la beneficencia. La otra parte está relacionada directamente con Miami, una ciudad a la que le debe —y esta a él— mucho. 

Pérez es también un gran coleccionista de obras de arte. En las más importantes ferias de todo el mundo resulta común encontrar su nombre entre los principales compradores. De esta pasión también se ha beneficiado a Miami, a cuyo museo donó parte de su colección de arte latinoamericana y una cuantiosa dotación económica en 2011. El entonces Miami Art Museum fue rebautizado como Perez’s Art Museum Miami. El millonario filántropo, además, ya anunció que en un futuro donará a las salas de este espacio toda su colección de arte. 

Cuba y Trump

La relación de Jorge M. Pérez con el exilio cubano y la situación en la isla dista mucho de la que mantienen otros grandes magnates cubanoamericanas. No obstante, si bien el exilio cubano definió el perfil político de Miami, fue él quien dio forma a una parte del perfil físico de la ciudad, pues se estima que The Related Group ha construido allí más de ochenta mil viviendas. «Gracias a la migración cubana, en buena parte, Miami se volvió una gran ciudad», dijo el millonario a BBC en una entrevista concedida en 2016. 

Desde la década de los noventa, cuando fue asesor de Bill Clinton para asuntos de Cuba, su postura respecto a la isla se inclina más hacia la defensa de un acercamiento entre Washington y La Habana que beneficie a ambas partes. Pérez fue de los más importantes empresarios que desde Estados Unidos aplaudieron el restablecimiento de las relaciones con Cuba durante el segundo mandato de Barack Obama. Pero ha ido más allá, y varias veces manifestó que desearía el levantamiento del embargo, porque así Cuba, según él, podría convertirse en una meca para el negocio de bienes raíces. «La apertura del comercio y el intercambio de ideas promoverían la democratización de Cuba. La demanda de segundas residencias [en Cuba] será mucho más grande que en las Bahamas, Puerto Rico o República Dominicana», declaró en 2015 en una entrevista concedida a Bloomberg Businessweek. Sin embargo, este tipo de declaraciones del millonario cubanoamericano disminuyeron a medida que el llamado «deshielo» retrocedía. 

Pudiera parecer que su postura antiembargo es suficiente para que Trump ni siquiera lo mencione entre los grandes empresarios cubanoamericanos que hipotéticamente regresarán a una Cuba democrática (o lo que sea que Trump planee hacer en la isla). Pero es más probable que ello se deba a los desencuentros que han tenido ambos desde que Trump inició su carrera política.

En 2017, Pérez comentó públicamente que el presidente republicano lo había invitado a financiar la construcción de un muro fronterizo entre México y Estados Unidos, y que su respuesta fue un rotundo no. «Soy Pérez, ¿en qué lado del muro estaré?», dijo entonces. Luego, a medida que la retórica antiinmigrante del presidente aumentaba, llegó a catalogar de «estúpidas» estas declaraciones, y a Trump de «demagogo». Más recientemente, el magnate inmobiliario cubanoamericano ha vuelto a arremeter contra las políticas xenófobas y las guerras arancelarias del presidente estadounidense, las cuales han afectado de manera considerable el sector de la construcción en el país. 

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Darío Alejandro Alemán
Darío Alejandro Alemán
Nació en La Habana en 1994. Periodista y editor. Ha colaborado en varios medios nacionales e internacionales.

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