Orlando Luis Pardo Lazo

En la muerte de un poeta menor

Un poeta menor no necesita legarnos versos impresionantes (eso los salva del vacasagradismo). Los poetas menores son como pétalos que caen sobre el césped de un cementerio abandonado, sin el estrépito de los modismos ni las pedanterías del canon.

Pedro Medina, número 31, receptor

Ignoro por qué mi padre me enseñó a ser de Vegueros.  Yo era un niño que aprendía los rudimentos del béisbol en las calles y...

El «hola y adiós» de Sabina en la Revolución cubana

Nadie se la censuró, estoy convencido. Joaquín Sabina calló a consciencia. En vez de darnos un espaldarazo de emancipación, nos mostró su escéptica espalda. Allí mismo supimos que nunca olvidaríamos esa ausencia atroz del artista. Y, amándolo como aún lo amamos el sábado pasado en Manhattan, los cubanitos de entonces nos sentimos entrañablemente estafados por él. 

¡Apretaste, mulato!

Descansa en soledad, indio oriental, honrado por el panóptico patrio de quienes fuimos colonizando a todos tus personajes hasta declarar, sin demagogia ni despedida ni duelo: «Mario Limonta soy yo».

Bandera blanca, mi amor, bandera blanca

A los cubanos adultos se nos olvidan las víctimas de la violencia y sólo nos acordamos de los verdugos. Ojalá que esa amnesia selectiva esté hecha de amor por los nuevos celedones que nacerán. Nadie se merece habitar en el pasado de sus mayores. Ninguna identidad es higiénica.

La patria es un participio

Nueva York nunca será mi ciudad. Sin embargo, nunca he sido extranjero en ella, siéndolo de manera radical. Hay en Manhattan algo muy habanero que me...

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La miseria, la ruina y el miedo dan forma a la cotidianidad en una isla que alguna vez fue llamada «la Perla del Caribe».