Ni la muerte ni el amor soportan testigos, escribió Boris Pahor. Sin embargo, detrás de cada muerte había siempre un velo, la aspiración de una historia oculta, un «lo mataron», un «no supieron atenderlo bien», un «ya no daba más».
«A que no baja pal llanoy te cuela en una esquinay cambias un bergovinapor un carro americano.»«Hazlo como yo», grupo Changüí de Guantánamo.
Un gran...