Anna Sofía Benítez Silvestre —Anna Bensi, como se hace llamar públicamente— nunca esperó un juicio justo para ella y su madre, Caridad Silvestre. Este jueves 1 de octubre, ambas fueron declaradas culpables de «violar» en un post de redes sociales la privacidad de un agente del Ministerio del Interior (MININT) y recibieron sentencias de dos años de limitación de libertad. «Realmente esto es una injusticia», declaró la joven activista política y creadora de contenido ante las personas que se congregaron cerca del Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este para orar y acompañarla durante esta jornada.
Anna Bensi aseguró que van a esperar por el fallo escrito para apelar. Según ella, el policía que presentó la querella solo había solicitado inicialmente un video de disculpas públicas, porque consideraba afectada su imagen, pero su abogado terminó solicitando dos años de privación de libertad para ella y dos años de limitación de libertad para su madre. Eventualmente, el tribunal habanero emitiría la misma condena para ambas.
«Dios está al control y que obre…», expresó la joven de 21 años, quien desde hace días ha estado recibiendo mensajes de apoyo desde dentro y fuera de Cuba por parte de activistas, ciudadanos, organizaciones de la sociedad civil y congregaciones religiosas, entre otros.
El abogado Raudiel Peña Barrios, asociado al centro de información legal independiente Cubalex, dijo a El Estornudo que «lo que vemos en este caso no es un hecho aislado». Desde su punto de vista, se trata de un patrón: el uso del derecho penal para castigar la expresión crítica, en especial la que circula en redes y llega a públicos amplios dentro de la isla.
«En Cuba no existen garantías de independencia judicial. Los tribunales y la Fiscalía están subordinados al poder político, y en los casos con motivación política el resultado suele decidirse antes del juicio», explicó el jurista, quien señaló, asimismo, que la alta probabilidad de una condena en un caso así está dada «no porque existan pruebas de un delito, sino porque el proceso cumple una función ejemplarizante».
Y en el actual contexto se observa una nueva escalada de hostigamiento contra los disidentes: «La definiría como una represión dirigida a silenciar a quienes todavía hablan desde dentro del país», subrayó Peña Barrios. «Hoy, con una crisis económica y social muy profunda, apagones prolongados y un malestar creciente, las voces que documentan y comentan esa realidad resultan especialmente incómodas. El encarcelamiento de Henry Constantín encaja también en ese mismo cuadro: periodistas independientes, creadores de contenido y activistas que informan desde Cuba son tratados como una amenaza a la que hay que castigar».
Según el Código Penal cubano, la «limitación de libertad» se aplica «cuando hay razones fundadas para estimar que su reinserción social es susceptible de obtenerse con restricción de su derecho a la libertad de movimiento, sin que sea internado en establecimiento penitenciario».
Por tanto, Anna Bensi y su madre estarán obligadas —a partir de que la sentencia sea firme— a «mantener una correcta actitud ante el trabajo, el estudio y la sociedad, de estricto cumplimiento de las leyes y de las disposiciones establecidas por el tribunal». Durante el periodo que abarca la sentencia, no podrán «cambiar de residencia, ni trasladarse a otro municipio o provincia sin la autorización del tribunal competente», mientras que deberán comparecer ante el tribunal cuantas veces sean llamadas a ofrecer explicaciones sobre su conducta.
El abogado de Cubalex opina que el acoso contra Anna Bensi y su familia será aún mayor en lo adelante, y prevé que, en caso de que ella siga publicando materiales críticos en redes sociales, puedan incluso revocar la actual sanción y meterla en la cárcel.
Antes de entrar al juicio, Anna Bensi declaró este jueves a la prensa que pudo llegar a las inmediaciones del tribunal: «Nunca voy a tener un juicio justo, porque estamos gobernados por un Estado de injusticia».
«Cuba debe ser libre», afirmó la influencer. Y sostuvo que ni ella ni su madre se consideraban «criminales»: «No estamos de acuerdo con el sistema político de nuestro país, y eso no es delito», dijo.
Poco antes del juicio, agentes de la policía y de la Seguridad del Estado detuvieron al pastor Rolando Pérez Lora y a su esposa, quienes iban a acompañar a la joven y a su madre. En las últimas horas, también habrían tenido lugar otras detenciones, así como episodios de vigilancia y limitación de movimiento a periodistas independientes y activistas en la capital de la isla, según denuncia del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).
Según las autoridades cubanas, grabar no constituye delito, pero difundir la imagen de alguien sin su consentimiento sí puede serlo, argumento basado en una ley que protege la intimidad personal incluso en el espacio público. Sin embargo, juristas independientes interesados en este caso han explicado que, cuando un agente de la policía ejerce las funciones de su cargo en las calles, sus acciones no pertenecen al ámbito de su vida privada; insisten en que ese funcionario estatal está ejerciendo poder público, y por tanto ninguna norma cubana prohíbe grabarlo.
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La causa contra Anna Bensy y su madre, Caridad Silvestre, partió de una querella presentada por el suboficial del MININT que las visitó, el 10 de marzo pasado, en el apartamento donde ambas residen en el reparto habanero de Alamar. El agente sostuvo que fue vulnerada «su intimidad» en la publicación realizada por la activista a raíz de ese episodio.
El juicio contra ambas mujeres fue encabezado por la jueza Zamira Marrero Morgado, presidenta del Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este, quien tomó parte en el proceso que condenó a 129 manifestantes del 11J que fueron reprimidos en el barrio habanero de La Güinera. En aquella ocasión, se solicitaron penas de hasta 30 años de privación de libertad por supuestos delitos como «sedición».
Anna Bensi se definió, en una reciente entrevista para El Estornudo, como una chica cristiana, «bastante tranquila», que ama cantar y tocar la guitarra, leer y escribir guiones.
Tras graduarse del Preuniversitario Vocacional Vladimir Ilich Lenin, comenzó estudios para ser técnico superior en prótesis estomatológica, una carrera que finalizó a inicios de 2025. Pero le encanta crear contenido para las redes sociales: «Dejar salir todo lo que siento», dijo.
«Hasta ahora mis convicciones gritan más alto que el miedo», aseguró Anna Bensi. «No sé si realmente valga la pena y estoy segura de que un simple video no va a arreglar nada, pero es mi forma de desahogarme y denunciar mi día a día bajo este régimen comunista».
