La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.
La activista política cubana fue nombrada hace solo unos días Embajadora por la Libertad para las Américas de la organización Freedom House, basada en Washington, D.C., y deja esta advertencia para sus compatriotas dentro y fuera de la isla.
Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.
El activista religioso mantiene una huelga de hambre que se ha dilatado durante casi dos meses, con la exigencia de la liberación de presos políticos a un Estado cubano que responde con silencio y vigilancia.
«Mi familia y yo queremos vivir sin miedo: ni a la policía política cubana, ni a la inteligencia cubana, ni a ICE», ha insistido el disidente exiliado Oscar Casanella.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.