Tema: José Lezama Lima

    Abilio Estévez, fijeza en el desarraigo

    De niño, José Lezama Lima vio las linternas del cuartel Columbia como un «monstruo errante que descendía a los charcos, ahuyentando a los escarabajos»....

    Jorge Edwards, persona tan grata… 

    Cuando leí por primera vez Persona non grata, en 1985, en la edición que ese año acababa de publicar Plaza & Janés, yo era...

    El surtidor inmóvil de un encantamiento 

    Según se cuenta, antes de aparecer en libro, ya Paradiso, la novela de José Lezama Lima, venía precedida por las carcajadas de los linotipistas....

    En la noche que el poeta nos inventó

    En un punto de la noche del 27 de abril de 1971 alguien clausura, definitivo, el sarcófago hábilmente construido durante la década anterior y...

    Canon Arenas

    «Todo Platón», solía decir Lezama, indicando la necesidad de leerse la obra completa del filósofo griego. Todo Arenas, podríamos decir nosotros, porque incluso en...

    El cuento contemporáneo (II)

    2 ¿Se equivocaba Poe cuando aseguraba que las formas demasiado breves derivaban en el epigrama? Las razones que Poe invocaba se ajustan tanto a una...

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    Volví a sentir la mirada inquisidora de mi padre clavada en el cogote cuando tuve que hacer un esfuerzo para recordar el número de relaciones sexuales que había tenido a lo largo de mi vida. Si bien de pequeña eran lícitos los disfraces de bailarina de Tropicana para los bailes del cole, en la adolescencia, por el contrario, mi herencia cubana me venía reprochada como un estigma.

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