Y ahí estamos todos —feligreses, prensa y curiosos—, a metros de Rivera Indarte. El mismo barrio que vio nacer y crecer a Francisco. Donde se formó en la fe católica. Dentro y fuera del recinto se llora mucho, como se llora la pérdida de un ser querido. La pérdida de un familiar cercano. Ese que iba a comer raviolis a casa los domingos, y te contaba historias.
«Geográficamente, Cuba es un archipiélago que mira hacia todos los caminos, con un valor extraordinario como “llave” entre el norte y el sur, entre el este y el oeste. Su vocación natural es ser punto de encuentro para que todos los pueblos se reúnan en amistad, como soñó José Martí, “por sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares”».
El desentendimiento del Estado respecto de sectores vulnerables ha dado pie a iniciativas filantrópicas nacidas de la sociedad civil (dentro y fuera de la isla) y de algunas comunidades religiosas; especialmente, a partir de los difíciles tiempos de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, como suele ocurrir, la solidaridad y la caridad son insuficientes para cubrir las necesidades del considerable segmento de la población que enfrenta condiciones precarias.
Acompaño con la oración mis mejores votos para que esta tierra pueda ofrecer a todos una atmósfera de libertad, de confianza recíproca, de justicia social y...