Vengo de un grupo particular cuyos miembros, de haber estudiado juntos, hubiésemos travestido a algún maestro o incendiado algún aula. No es importante cómo...
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.