Trazos de memorias, permanencias, disidencias, desvíos. A algunos se nos permite caer en un estado, en una emoción, aunque no totalmente. Refugiados, tal vez,...
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.