El Napoleón que nos presenta la película es un tipo sin gracia y sin ambiciones; de hecho, su meteórico ascenso no parece depender de él, sino de algunas figuras que le proponen ser cónsul o emperador, jerarquías que él acepta con cara de idiota.
Muchos opinaban que en Cuba daba lo mismo lo que fueras, te iban a reprimir igual, aunque, parafraseando el mantra orwelliano, podíamos decir que en el comunismo todos éramos iguales, pero los negros eran menos iguales que los demás.
Los lugares en que otros vivieron, y se conservan tal cual para el público, terminan volviéndose máquinas del tiempo. Formas de volver sobre el pasado. Me pregunto desde cuál de estas ventanas a Hemingway le gustaría ver La Habana, o si acaso no era de ese tipo de gente, de la gente que mira por las ventanas…
Nuestra estrategia es el regreso. Regresar de todo, a buscar algo. Un rincón donde reposarnos, una esquina donde repetir el saludo. Nuestras pertenencias están regadas por muchos lugares, nuestros muebles son temporales, nuestro hogar es un camino, y lo momentáneo se nos envejece en la jornada.
El ideal de la democracia directa, un voto por cada ciudadano y por tanto igualdad de representación política, nunca se ha cumplido en Estados Unidos (ni en otras democracias) porque el sistema fue diseñado así a propósito.
El llamado a despolitizar los conciertos de Norah Jones es absurdo, vacío. Dotar de sentidos políticos un acontecimiento no debiera ser de ninguna manera reprobable. No existe hecho público que escape a la política o no pueda ser visto desde ese prisma.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.