Columnas

La Habana: «Eldorado del Ajedrez» a fines del siglo XIX

Fue el entonces campeón mundial de ajedrez, el austríaco nacido en Praga y nacionalizado estadounidense, Wilhelm Steinitz, quien denominó a La Habana como «El...

La obligación de mostrarse feliz

Apago la lámpara de mi habitación, me dispongo a dormir. La luz de los adornos navideños de los vecinos entra por las ventanas de...

Pezuñas

Aquel día en Carcané había llovido mucho. Había llovido tanto que el fango brotaba de todas partes. Un fango espeso, táctil, asqueroso, que emponzoñaba...

La desfachatez que seduce

«Meterse en su boca para calmar el hambre».María Auxiliadora Balladares Estoy leyendo un libro verde, sobria su portada, el lenguaje que utiliza. Es un libro...

La jodida belleza

Bastaba que en Cuba se entregara el Premio Nacional de Literatura para que a un grupo reducido de intelectuales holguineros se le derritieran las...

Cuentos de Navidad

Hace un par de semanas que es Navidad en La Habana. Una Navidad de pacotillas inflables que brillan en los negocios privados y cabezas...
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Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.

Los niños, el rostro más triste del apagón en Cuba

Niños durmiendo en el suelo, llorando, madres que sustituyen...

La conga: lo que no se acaba

El primero de enero de 1879, en los salones...