Hemos perdido en menos de un año tantas imágenes, pensaba ayer en la noche, doblando camisas.
Tanto.
La Habana se nos ha desvanecido, y estando aquí no he...
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.