La verdadera feria es la periférica, la que se desarrolla fuera, la que no tiene libros, la de ir a finiquitar el pollo frito crocante y la soda sentándose a una mesa de plástico.
Ha demorado tanto en llegar este momento que ya no causa ni tanta pena a los que adoraban a Fidel como si todavía fuera 1959, ni el mismo triunfante júbilo a los que lo odiaban como si fuera el Anticristo. La reacción a la muerte de Fidel tiene bastante de inercia, no se ve muy bien qué puede celebrar el exilio cubano, que no pudo impedir que Fidel muriera de muy viejo, en su cama, rodeado de sus hijos, y dejando a su hermano y sus secuaces al mando del país.
El chofer del taxi, de 54 años, ha salido a trabajar con la presión arterial descompensada. En casa, su esposa al despertarlo no previó que una taza de café matutina mezclada con la noticia de la muerte de Fidel Castro podría dispararle la hipertensión...
La noche antes de una mudanza, L. y yo la pasábamos armando y llenando cajas y maletines, cuidando de dejar fuera la cafetera, el café, el azúcar, y un par de tazas para el desayuno...
Cómo fuimos tan felices entonces, no lo sé. Pero a lo que iba. El centro de La Vana estaba en la beca. Para el que no dormía allí, la beca tenía el atractivo de una moderna Babilonia.
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.