Para mucha gente Rápido y Furioso 8 en La Habana fue como “la reconquista”. Las calles cerradas, el helicóptero volando rasante, la policía y cientos de jóvenes cooperando con los técnicos americanos, todo eso girando alrededor de un eje, de un concepto. El concepto de cómo Cuba se abrió de piernas ante los americanos.
Evans, por entonces fotógrafo incipiente, que luego se encumbraría como uno de los más grandes de la historia por trabajos como los realizados en el sudoeste americano, empezaría en La Habana su camino a la cima de la fotografía documental.
Estas son las fotos de Raquel, una española de bisabuela cubana que viajó a La Habana por primera vez en marzo pasado. Caminó las calles y fotografió a la gente. Su guía turístico fue un joven de veinticinco años graduado de ingeniería.
Cuba parece más estadounidense cuando Major Lazer y DJ Diplo aterrizan en La Habana y levantan los ánimos de esta ciudad sin ofertas económicas, capital estacionaria.
Los días anteriores La Habana había permanecido seca, con yerbajos amarillos tendiéndose sobre el verdor pobre de los céspedes. Míster President y su familia caminan por las calles. En la ciudad se anuncian cambios...
En El Fanguito hay apenas una calle, la calle 30. Una franja que marca el verdadero límite del Vedado. De 30 hacia adentro, como quien busca el apacible olor a río, todo concluye. De 30 hacia afuera, como quien busca el humo citadino, todo comienza.
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.