«Existen La Habana Colonial, La Habana Republicana y La Habana Totalitaria. Las primeras fueron sumamente creativas, y la Republicana fue, además, de una capacidad...
Allí se vendía de todo lo imaginable; ropas usadas, cuadros, dentaduras postizas,
libros, medicinas, castañas, ruedas de coche, bragueros, zapatos.
Allí se encontraban tipos de toda...
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.