La fórmula castrosionista 

Cuando Rafael «Rafi» Eitan conoció a Fidel Castro, la empresa GBM Inc. Consulting & Trade Company operaba en suelo cubano hacía poco más de un año. Era noviembre de 1993 cuando el por entonces presidente de la República de Cuba le entregó al businessman israelí la Medalla al Trabajo Agrícola y dos premios a la excelencia por la efectiva aplicación de sus sistemas de pulverización de fertilizantes y riego por goteo, respectivamente. Cuenta Eitan[1] que mientras recibía el segundo premio, Castro se le acercó en el escenario y «se giró hacia uno de sus asistentes que hacía de intérprete, un hombre de ascendencia judía llamado Avraham Mesikes, y le ordenó: “Organízame una cita con él”». 

Para ese momento GBM ya era una empresa consolidada y más que próspera. Dominaban un terreno de aproximadamente diez mil acres, «una plantación enorme» atendiendo a los parámetros del propio Eitan, que además contaba en su interior con el pueblo de Jagüey Grande, de cerca de ochenta mil habitantes. Esta plantación había sido diseñada unos 30 años atrás para la producción de árboles cítricos por expertos agrónomos israelíes del kibutz Gan Shmuel. En octubre de 1992 habían logrado exportar un primer cargamento de dos mil pallets de cítricos con destino a Europa envasados con materiales procedentes de Israel. En el un lustro, sobrepasarían las cuatro mil toneladas anuales, y esa cifra sería ampliamente superada en la siguiente década, con más de cuarenta mil toneladas de concentrado de frutas al año. 

Eitan llegó a asegurar que durante años GBM fue, más allá del sector turístico —que ya despuntaba como objetivo clave en la nueva etapa de apertura económica del castrismo, posterior al colapso de la Unión Soviética—, «la segunda mayor empresa extranjera en Cuba».[2] Las cifras multimillonarias que aportaron a las arcas del gobierno cubano, así como su expansión a los sectores inmobiliario y de telecomunicaciones, parecen confirmar sus palabras. La gestión de GBM en el sector agrícola expiró contractualmente en el año 2009. Los principales socios decidieron no renovar apelando a su avanzada edad, pero la empresa continuó sus operaciones en Cuba con ofertas de servicios de consultoría y contratación, así como a través de asociaciones comerciales de distinto tipo. Eitan declaró en su autobiografía que no dejó de cobrar dividendos anuales por sus negocios en Cuba y que visitaba la isla cada seis meses. 

Pero, a todas estas, ¿quién es Rafi Eitan?

«A Mossad Spymaster»

Parte del equipo del Mossad que trabajó en la captura del nazi Adolf Eichmann 1960, en Buenos Aires
Parte del equipo del Mossad que trabajó en la captura del nazi Adolf Eichmann 1960, en Buenos Aires

Cuentan que, frente a la horca, a pocas pulgadas de la muerte, el nazi Adolf Eichmann le espetó clavándole los ojos: «Llegará tu momento de seguirme, judío». Impasible, la respuesta de Eitan confirmó al alemán lo inevitable: «Pero hoy no, Adolf, hoy no».[3] Dos años y 20 días antes, un grupo de agentes del Shin Bet y la Mossad liderados por Eitan, habían capturado a Eichmann en Buenos Aires, Argentina, en medio de la llamada Operación Garibaldi que condujo al juicio el 15 de diciembre de 1961 y la posterior ejecución el 31 de mayo de 1962 de quien pasó a la historia como uno de los principales organizadores del Holocausto y responsable directo de la «Solución Final» propuesta por Hitler, principalmente en Polonia. 

Aunque medio siglo después confesara que esa operación había sido una de las más sencillas en su historia, lo cierto es que la captura de Eichmann le concedió a Eitan un prestigio enorme dentro de las agencias de espionaje israelíes y lo colocó como uno de los hombres de mayor influencia a lo largo de décadas dentro del Estado. Eichmann no fue solo un objetivo primario para las élites israelíes por ser una ficha clave en el genocidio perpetrado por el Tercer Reich; su participación activa en el periodo de 1937 a 1939 dentro del pacto nazi-sionista conocido como los Acuerdos de Transferencia, o Ha´avarah (1933-1939), así como por sus negocios con el judío Rudolf Kastner en 1944 —un episodio conocido como «El Tren del millón de dólares»—, también le otorgaban cierta prioridad. En su obra Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal, la filósofa judía Hannah Arendt defiende la tesis de que el tratamiento a Eichmann durante el juicio respondió a un interés marcado por parte de los acusadores y el Estado de crear un caso estrella en que se mostrara que Israel había ganado mucho en seguridad y espionaje y que podía juzgar a sus verdugos más allá de Nuremberg. 

Según algunas fuentes, el papel de Eitan en la misión que lo hizo histórico no salió a la luz sino 46 años después, cuando en 2006, entró formalmente en la política al ganar siete de los 120 escaños de la Knesset, el parlamento israelí, en representación del Partido Gil de jubilados. En su momento, el primer ministro de Israel, David Ben-Gurion, se negó —probablemente por razones de estrategia—a revelar y reconocer a los captores de Eichmann. Aun así, a día de hoy, muchísimas de las implicaciones directas de Eitan en acciones del Mossad permanecen clasificadas. 

Rafi Eitan, ministro de Pensionados; Knesset, mayo 11 de 2008
Rafi Eitan, ministro de Pensionados; Knesset, mayo 11 de 2008

Mucho se puede contar sobre Rafi Eitan. Nació el 23 de noviembre de 1926 —tres meses y diez días después que Fidel Castro— en el kibutz Ein Harod, durante el mandato británico en Palestina. Hijo de sionistas rusos emigrados en 1923 durante la llamada Tercera Aliyah que, tras la fundación del Estado y los procesos de hebreización posteriores a 1948, asumieron el apellido Eitan. Cuenta que, siendo aún niño, luego de ver una película sobre Mata Hari, la famosa espía de la Primera Guerra Mundial, le confesó a su madre que ese oficio definiría su futuro. Con solo 12 años se unió al Haganá, un grupo paramilitar sionista que fue el principal germen del Ejército de Israel tras la constitución del Estado. Ya para 1944, con 18 años, formaba parte de su unidad élite, el Palmaj. 

Conocido como Rafi Hamasriach —Rafi, «el maloliente», o «Stinky»—, alcanzó gran notoriedad al interior del Palmaj. Para 1948, con mucho prestigio acumulado, pero con gran desgaste físico, principalmente en sus piernas, e incapacitado para los campos de batalla, pasó a la Unidad de Inteligencia. Y, al abandonar el ejército, se unió al Servicio de Inteligencia y Seguridad Interna, Shin Bet. Ahí comenzaría a ser espía. Reclutado por el entonces director del Mossad, Isser Harel, se incorpora en 1951 al área de Inteligencia donde al poco tiempo sería jefe de la Unidad Central. Así, ascendió en la jerarquía del Shin Bet antes de unirse al Mossad, donde llegó a servir durante años como jefe de Operaciones. 

Rafi Eitan junto a Amos y David Ben Gurion en Burna, 1961
Rafi Eitan junto a Amos y David Ben Gurion en Burna, 1961

Durante su paso por el Mossad, Eitan fue pieza fundamental para el desarrollo de los programas nucleares de Israel. Solo en 1968 logró, en una de sus misiones más complicadas, recolectar 200 toneladas de Uranio. Por esas fechas, otros casi 100 kilogramos de uranio enriquecido —lo suficiente para la producción de seis bombas atómicas—desaparecieron sospechosamente luego de su visita a una fábrica perteneciente a la Corporación de Materiales y Equipos Nucleares de Estados Unidos (NUMEC), en la unidad de Apollo. No existen evidencias de la implicación directa de Eitan, pero se sospecha que los desvíos sirvieron para abastecer el programa nuclear israelí. De cualquier manera, es conocida su implicación en el desarrollo de armas nucleares en Israel, así como su responsabilidad directa en la aniquilación de proyectos similares en países vecinos. 

En 1972 dimitió de su cargo en el Mossad, supuestamente por la decepción de no haber sido ascendido al puesto de director. De igual manera continuó trabajando en acciones encubiertas, vinculado a determinadas políticas de Estado. Para 1976, Yitzhak Rabin ocupa el cargo de primer ministro y Ariel Sharon asume la cartera de Asuntos de Seguridad. Eitan, amigo íntimo de Sharon, pasa a ser su asistente. Dos años más tarde, fue nombrado asesor de Contraterrorismo del entonces primer ministro, Menachen Begin. En 1981 fue nombrado jefe de la Oficina de Relaciones Científicas, otra sección de inteligencia israelí destinada a recopilar datos científico-técnicos en el extranjero, así como a reclutar espías en países occidentales; todo enfocado en el desarrollo del programa nuclear de Israel. Ese mismo año, planificó y ejecutó el llamado ataque quirúrgico contra el reactor nuclear de Osirak, en Irak, bajo el supuesto de que allí se estaban desarrollando armas de destrucción masiva.

Rafi Eitan junto a Shimon Pires, primer ministro (1984-1986; 1995-1996) y presidente israelí (2007-2014)
Rafi Eitan junto a Shimon Pires, primer ministro (1984-1986; 1995-1996) y presidente israelí (2007-2014)

En 1985, el judío estadounidense Jonathan Pollard, analista de un centro de contrainteligencia naval en Estados Unidos, fue arrestado por el FBI bajo la acusación de ser espía de Israel. En el proceso, confesó haber sido reclutado por Eitan, a quien había entregado miles de documentos. Pollard fue sancionado a cadena perpetua. Mientras, las tensiones alrededor de Eitan aumentaban, ya que Shimon Peres, entonces primer ministro, declaró que el caso Pollard había sido una misión no autorizada; ello contrastaría con las declaraciones del propio Eitan, quien afirmó haber actuado por órdenes del gobierno. Luego de este episodio, la Oficina de Relaciones Científicas se cerró e Eitan, buscado por las autoridades estadounidenses, renunció a su cargo. 

Destituido de la comunidad de inteligencia israelí, Eitan buscó nuevos puertos y con el apoyo de Sharon, a la sazón ministro de Industria, fue nombrado director de Israel Chemicals, empresa estatal en que se mantuvo hasta 1993. Para esa fecha ya hacía meses que había probado el sol del Caribe, y el proyecto de Jagüey Grande estaba en marcha. 

Rafi Eitan, Arieh Shahar y Ariel Sharon (primer ministro israeli, 2001–2006) en Israel Chemicals
Rafi Eitan, Arieh Shahar y Ariel Sharon (primer ministro israeli, 2001–2006) en Israel Chemicals

Un general israelí millonario en el «comunismo»

Eitan llega a Cuba por primera vez en junio de 1992, en plena crisis tras el desplome de la URSS y la caída del llamado «campo socialista». Durante esta etapa, conocida como Período Especial, el gobierno cubano experimentó con una especie de apertura al mercado internacional liderada por Fidel Castro, quien poco o nada creyó en lealtades si no servían para ratificar su puesto de gobernante vitalicio. Cuba estaba en colapso, pero tenía mucho potencial para empresas capitalistas como GBM: tierras fértiles, poca explotación, impuestos simbólicos y mano de obra barata. Al mismo tiempo, Eitan percibió «un extraordinario entusiasmo de los jóvenes cubanos que trabajaban en la plantación. Me recordaron mucho a nuestra juventud después de 1948. […] Mi sensación y la de mis amigos era que teníamos ante nosotros a una juventud revolucionaria, con una fe ferviente en el futuro de su patria».[4] El israelí había encontrado de nuevo el paraíso. 

GBM fue fundada en abril de 1992 por iniciativa de Haim Ben-Ezra, un viejo amigo de Eitan, con quien había coincidido en su paso por la Palmaj. Ambos habían realizado en años recientes acuerdos cuantiosos en la rama armamentista con el gobierno de Virgilio Barco Vargas en Colombia. La cifra total rozó los 230 millones de dólares, con una comisión de 14 millones. Eitan ingresó un total de 785 000 netos a su cartera entre 1991 y 1997, periodo en que mediante malabares legales evitó el pago de impuestos en Israel. Gracias a esos montos disponibles para inversión, y al conocimiento sobre fertilizantes adquirido en sus tiempos de Israel Chemicals, Eitan era el candidato perfecto para cooperar en la gestión de plantaciones frutales en Cuba con el objetivo de exportar a Europa. Con una «inversión relativamente modesta» y algunos socios y capitales extra, se creó el Gruppo BM, registrado en Panamá. 

Según Eitan, antes de comenzar los negocios con la empresa israelí, el gobierno cubano había tratado de comercializar sus frutas en el mercado de Europa Occidental, pero la falta de métodos correctos para la conservación y el envase de los productos hacía que no se cumplieran los estándares del destino. De manera que decidieron contactar a expertos en el área y así aumentar los rendimientos, renovar los envases, etc. Eitan fue parte de la fracción de GBM que negoció un contrato plurianual que se prorrogó en varias ocasiones. Según Eitan, el contrato especificó que «la plantación, propiedad de Cuba, era gestionada y trabajada por ciudadanos cubanos», mientras que «GBM financiaba todo lo que requería divisas, como la compra de tractores, combustible, fertilizantes, productos químicos, materiales de envasado, el transporte de la fruta a Europa y los gastos de comercialización, y recibía una comisión por sus desembolsos». Asimismo, en virtud de lo acordado «GBM comercializaría la fruta en cooperación con el distribuidor israelí de productos agrícolas Agrexco a cambio de una comisión de comercialización». Asegura Eitan que el convenio era transparente, «lo que permitía a los cubanos revisar y auditar todas nuestras actividades».[5]

Agrexco Agricultural Export Company Ltd. fue una empresa estatal israelí creada en 1956. Operaba como exportadora de frutas, verduras, flores y productos agrícolas de distinto tipo. La mayor parte de su historia funcionó como una empresa estrechamente ligada al sector público y llegó a ser un canal central de exportación agrícola israelí con marcas reconocidas como Carmel, Carmel Bio-Top, Carmel Berry, Coral y Alesia. Funcionó durante décadas como la gran exportadora israelí vinculada a la economía de los asentamientos de colonos en territorios palestinos ocupados. Según informes de Human Rights Watch, Agrexco tenía responsabilidad en el comercio de entre el 60 y el 70 por ciento de la producción agrícola de los asentamientos, y se estimaba que esos productos representaban cerca del cinco por ciento de los ingresos de la empresa para el año 2007, cuando su facturación total era de aproximadamente 650 millones de euros. El modelo de negocios de la empresa facilitaba que producciones realizadas en territorios ocupados figuraran en cadenas globales de distribución como productos israelíes. 

Who Profits sostiene que Carmel Agrexco mantuvo presencia operativa asociada a asentamientos del valle del Jordán. Asimismo, documentó que la filial Carmel Blueberry cultivó bayas en los Altos del Golán sirios, ocupados ilegalmente, y que dichas bayas se comercializaban a través de Carmel Agrexco. En el año 2011, la empresa entró en liquidación tras acumular deudas que alcanzaron cientos de millones de euros y contabilizar pérdidas de decenas de millones anuales. Para entonces, más del 30 por ciento de la empresa pertenecía al gobierno de Israel; asimismo, otras entidades controladas por los ministerios de Finanzas y Agricultura dominaban alrededor del 57 por ciento. En resumen, no caben dudas de que la Agrexco histórica, previa a 2011, operaba bajo un control estatal considerable y fue utilizada como instrumento de políticas directas del Estado israelí. 

De acuerdo con Eitan, al inicio de los negocios en Cuba, la gestión de todo el sistema de GBM, tanto en Israel como en la isla, recayó sobre sus hombros. Así coordinó los procesos que llevaron a la primera exportación. Según cuenta, el cargamento de dos mil pallets de frutas producidas en Jagüey Grande, en 1992, «fue a Amberes y Róterdam, donde Agrexco se encargó del sistema de comercialización mayorista, un sistema de licitaciones entre sus clientes, cadenas de comercialización y supermercados mayoristas de frutas y hortalizas». Al año siguiente la gestión de esos procesos pasó a manos del judío brasileño Sergio Zechariah Meisler y Eitan abandonó la gestión activa para dedicarse a otras tareas. Aclara en su libro que la parte cubana tardó «cuatro años en aceptar dejarnos gestionar la plantación como creíamos que debía gestionarse. Pero no se interpusieron en nuestro camino cuando mejoramos la planta de concentrado de fruta», aunque, «en la práctica, la gestión profesional de la plantación acabó pasando por completo a nosotros».[6]

Según el diario israelí Yediot Aharonot, Eitan llegó a contratar hasta 20 000 empleados y, de acuerdo con Time of Israel, controló 40 000 hectáreas, un territorio incluso mayor que la franja de Gaza. Según datos aportados por Larry Luxner, se estima que, desde 1993, el complejo agrícola de Jagüey Grande y las actividades de exportación generaron más de 680 millones de dólares. El propio Eitan declaró: «desde que se firmó ese primer contrato, hemos trabajado con los cubanos de manera justa, honesta y transparente, beneficiando significativamente la economía cubana. Hemos empleado a miles de trabajadores y contribuido significativamente a la formación y el asesoramiento de agricultores y agrónomos cubanos».[7]

«Comunistas radicales» = socios comerciales

Una madrugada a principios de 1994, luego de cenar y conversar por horas, el entonces vicepresidente cubano, Carlos Lage, se acercó a Eitan y le comentó: «Eres una de las pocas personas a las que Fidel deja hablar».[8] El día anterior, mediante una llamada telefónica, se le comunicó a Eitan que Fidel Castro lo invitaba a cenar esa noche a las diez en punto en su oficina. A la hora acordada, junto a sus socios, Ben-Ezra y Meslier, el terrateniente israelí se encontró, por segunda ocasión, frente al gobernante caribeño, quien se hizo acompañar por Lage y Carlos Pérez, ministro de Agricultura. Cuenta Eitan: «la conversación fue animada y se prolongó hasta bien entrada la noche. Castro me impresionó mucho: un hombre alto, con una presencia dominante, una memoria excelente y una curiosidad incansable. Demostró conocimientos sobre una amplia variedad de temas, incluido Oriente Medio, y estaba bien versado en los detalles de nuestras actividades en Cuba».[9] Esa noche el intercambio fue muy cercano. Se trataron temas varios, principalmente alrededor del negocio agrícola de la empresa israelí: las técnicas de regado y fertilización, análisis sobre las mejores épocas para el cultivo, opciones para combatir plagas y técnicas israelíes de sembrado y fabricación de invernaderos.

Negociaciones en La Habana. Rafi Eitan sentado justo frente a Fidel Castro
Negociaciones en La Habana. Rafi Eitan sentado justo frente a Fidel Castro

Al ser un negocio con inversión mixta, con grandes dividendos para el Estado, la expectativa de la parte cubana era entendible. Comenta Eitan que, «mientras Castro escuchaba con gran interés», explicó que «la inversión inicial podría parecer grande, pero se amortizaría bastante rápido con mayores rendimientos durante todo el año. Castro hizo muchas preguntas. Cuando se agotó ese tema, pasó a temas de historia judía».[10]Las inversiones en el proyecto de Jagüey Grande no quedan totalmente claras; tampoco el monto destinado por el gobierno castrista. En 2018, Ronen Peleg, jefe de exportación de GBM, afirmó: «esto comenzó como un contrato para financiar y mejorar un huerto de cítricos ya existente. No invertimos nuestro propio dinero. Lo que aportamos fue conocimiento técnico y líneas de crédito de entidades externas». Pero sí quedó claro el beneficio bilateral que produjo la plantación de cítricos y la firme alianza entre los empresarios israelíes y el sistema de negocios del gobierno de Castro. Eitan confiesa que durante aquella madrugada de 1994 no sintió «ni por un momento que estuviera sentado frente a un dictador, y nos trató a mí y a mis amigos como iguales cuando hacíamos preguntas y él respondía».[11]

Ese año la plantación progresó aceleradamente y la satisfacción en las partes involucradas llevó a los israelíes a explorar nuevas inversiones. Así, avanzado el año, confirma Eitan, iniciaron una nueva empresa basada en «el suministro de invernaderos fabricados en Israel, con sistemas de riego incluidos, para el cultivo de hortalizas, basada en mi conversación con Castro. El proyecto tuvo mucho éxito, llegó a abarcar una superficie de ciento veinticinco acres y nos llevó a traer a unos quinientos cubanos a Israel para formarse en agricultura».[12] En un artículo publicado el 20 de octubre de 1994 en el diario Ha’olam Ha’zeh, Shlomo Slutzky aseguró que el comercio israelí con Cuba estuvo coordinado por Business Enterprises Corporations (BEC), cuyas oficinas centrales se encuentran en Tel Aviv. Aunque declara que el papel de Eitan nunca estuvo definido totalmente. A su vez, en una artículo del Washington Report donde cita a Slutzky, el Dr. Israel Shahak señaló que ese mismo año Eitan hizo posible la visita de altos funcionarios y de expertos agrícolas cubanos a Israel, con el pretexto de visitar una exposición agrícola celebrada en Tel Aviv, pero cuyo objetivo específico fue una reunión con Ya’akov Tsur, ministro de Agricultura del Estado sionista. Más adelante señala que «a medida que Israel se ha involucrado cada vez más en Cuba, la gestión de las plantaciones de cítricos cubanas ha pasado a manos israelíes. Siendo varias estas áreas, una sola supera la superficie total de huertos de cítricos en Israel».

Aunque Slutzky desconocía que incluso dos años antes de su publicación Eitan ya viajaba con regularidad a Cuba, seguía de cerca sus actividades comerciales en la isla. Así, indicó que los expertos israelíes enviados por Eitan constataron que, antes de su entrada, la producción de cítricos en Cuba era menor que la décima parte de la israelí y que, gracias a los capitales destinados a las plantaciones, aumentó significativamente la eficiencia de la economía cubana. Slutzky aseguró también sobre Eitan: «representa en Cuba a un gran número de empresas comerciales israelíes. La alta estima que el régimen cubano le otorga a un representante no oficial de los servicios de inteligencia israelíes solo puede demostrar, como dice un refrán, que “el dinero nunca apesta”». Y agrega: «Rafi Eitan tiene fácil acceso a todos los ministerios cubanos, donde cierra acuerdos multimillonarios con personas a las que, cuando era asesor antiterrorista del primer ministro israelí, definió como “comunistas radicales que apoyan a grupos terroristas antiisraelíes y que no dudarán en planear atentados contra la ley en todo el mundo”. Dado que los negocios priman sobre el placer, Eitan ahora hace buenos negocios, primero para sí mismo, luego para Cuba y, por último, para las empresas israelíes que lo necesitan para conquistar el mercado cubano».

El Dr. Shahak precisó que Slutzky había consultado al Ministerio de Asuntos Exteriores israelí sobre los pasos de Eitan en el Caribe, y, según sus declaraciones, la entidad negó todo vínculo entre Israel y Cuba. Los funcionarios del departamento económico del Ministerio de Asuntos Exteriores «parecieron sorprendidos» al saber que «un israelí muy conocido, Rafi Eitan, está haciendo negocios allí y ha involucrado a muchas empresas israelíes por valor de millones de dólares»; además le aseguraron no tener nociones sobre el BEC. Comentó también Shahak: «cuando Slutzky les dijo que la empresa estaba ubicada en Tel Aviv, le pidieron su número de teléfono. Tras unos días de espera, le comunicaron que necesitaban más tiempo para realizar consultas y averiguaciones. Y ahí terminó el asunto. Al parecer, decidieron simplemente seguir negando tener conocimiento alguno de BEC y sus actividades». 

Rafi Eitan junto a George W. Bush, presidente de Estados Unidos (2001-2009)
Rafi Eitan junto a George W. Bush, presidente de Estados Unidos (2001-2009)

Asimismo, Slutzky escribió: «Hace unas dos semanas, el Departamento de Estado [de Estados Unidos] le comunicó a Israel sin rodeos: “Solicitamos a Israel que se abstenga de reanudar sus relaciones con el régimen comunista de Cuba, especialmente en estos momentos”. Según tengo entendido, la carta en cuestión llegó a su destino en el Ministerio de Relaciones Exteriores, pero me parece que este no era el destinatario correcto. Los funcionarios de dicho ministerio siguen reiterando que “todas las relaciones entre Israel y Cuba se rompieron por iniciativa cubana hace 20 años (durante la guerra de 1973) y no hemos hecho nada para restablecerlas”». Shahak opinaba que lo peculiar del vínculo comercial de Eitan con Cuba es que «algunos de los partidarios más fervientes de Israel en Estados Unidos son ultraderechistas y fundamentalistas cristianos que aborrecen a Fidel Castro», por lo que «cabría esperar que reaccionaran con hostilidad si supieran que el supervisor de Pollard ahora es amigo de Castro». Concluía entonces que, «cada vez más, el gobierno israelí da por sentado que puede operar sin restricciones y, aun así, exigir el pleno apoyo de Estados Unidos». 

Que las altas esferas del gobierno israelí desconocieran las actividades de Eitan en Cuba, parece un total sinsentido.

Un monumento al castrosionismo

A inicios de 1996 comenzó a erigirse «uno de los mejores negocios que ha hecho nuestra empresa», al decir de Eitan.[13] Tras el éxito de los cultivos en Jagüey Grande y las ventajas que el gobierno cubano brindó a GBM, el grupo israelí continuó sus inversiones en la isla. Fue en 1995 cuando Eitan y Meslier concertaron una reunión con el arquitecto jefe de La Habana y presidente de la comisión de planificación y construcción del distrito, a fin de presentar una propuesta para un complejo de edificios de oficinas. Según el businessman israelí, alrededor de 600 empresas extranjeras que operaban en Cuba tenían sus seden en «casas abandonadas», villas o antiguas propiedades de ricos que el gobierno alquilaba a instituciones de diferente índole. Por tanto, desde su perspectiva, «construir edificios de oficinas para alquilar, principalmente a empresas extranjeras, cubriría una necesidad y ofrecería nuevas oportunidades de inversión». Luego de varias negociaciones se decidieron por un terreno de aproximadamente 180 mil metros cuadrados en la zona de Miramar, donde, además del complejo de oficinas, preveían construir centros comerciales y espacios hoteleros. Así comenzó la idea de lo que posteriormente sería el Miramar Trade Center (MTC).

El terreno les fue arrendado por 50 años con espacio de renovación para el mismo período. El contrato se firmó en 1996 e implicó a las empresas cubanas CIMEX y Cubalse S.A., y a GBM, que fundaron la entidad mixta israelo-cubana Inmobiliaria Monte Barreto S.A. A la parte cubana correspondía el 51 porciento de la participación total, mientras el 49 por ciento era israelí. Aun cuando la presencia mayoritaria era cubana, se acordó que la empresa extranjera asumiera la gestión del proyecto que en ese momento aspiraba a construir 18 edificios de seis a siete pisos. Para la nueva inversión GBM eligió asociarse estratégicamente con Baruch Habas, «un empresario y contratista veterano y experimentado, que había construido centros comerciales en varias ciudades de Israel».[14] Entre las últimas incorporaciones figuró un personaje que posteriormente tendría muchísima presencia en la escena cubana, el israelo-argentino Zvi Enrique Rottenberg, artista visual y dueño del segundo piso de Fábrica de Arte Cubano (FAC), quien en esos años era uno de los asociados a Habas y fue el encargado de negociar los acuerdos. Se necesitaron 14 millones de dólares iniciales para financiar la construcción de los primeros dos edificios, lo cual, según Eitan, era «algo complicado porque el boicot estadounidense a Cuba hacía que la mayoría de los grandes bancos internacionales se negara a conceder préstamos para proyectos en Cuba». Finalmente, obtuvieron «líneas de crédito de un banco neerlandés de tamaño medio, del Banco Hapoalim de Israel y de algunos bancos españoles»[15], y además invirtieron parte de los beneficios de GBM.

El Hapoalim es uno de los principales bancos comerciales de Israel. Su fundación data de 1921 y nació como el brazo financiero de la Histadrut, la federación sindical del sionismo laborista. En 1983, luego de la crisis bancaria israelí, pasó a control estatal hasta que en la década de los noventa comenzó un nuevo proceso de privatización. Su rango de negocios incluía crédito corporativo, financiación de grandes infraestructuras, banca minorista, mercados de capitales y operaciones en el exterior. Who Profits señala que el Hapoalim proporciona financiamiento y servicios a los asentamientos de colonos en territorios palestinos ocupados, mientras que cotiza con la actividad financiera en esas zonas. Documenta además que el banco ofrece hipotecas para la compra de propiedades en la Cisjordania ocupada y «se beneficia del acceso al mercado bancario palestino, un mercado cautivo que depende del sistema bancario israelí». La entidad afirma que «Hapoalim proporciona infraestructura financiera e hipotecas a varias constructoras para la edificación de proyectos inmobiliarios en asentamientos de Cisjordania y Jerusalén Este ocupadas, y mantiene como garantía los derechos de estas empresas sobre los terrenos y proyectos». Y recalca: «Hapoalim actuó como garante y otorgante de préstamos para importantes contratistas y empresas constructoras que construyen en los Territorios Ocupados (p. ej., Heftzibah). El banco también actuó como suscriptor financiero de Hebftziba a través de IBI».

El banco en cuestión actuó en varias ocasiones como financiador para compras militares a gran escala por parte del Estado israelí, y se han señalado, por organizaciones de derechos humanos, sus vínculos con proyectos y contratistas militares. Informes de organizaciones de seguimiento bancario vinculan a Hapoalim con la financiación del proyecto israelí de ciudad militar en el Néguev. A su vez, Who Profits advierte que «es garante de los préstamos estatales a las empresas que construyen el Tren Ligero de Jerusalén», el cual considera «un proyecto sumamente político y controvertido». Por otro lado, Hapoalim «opera sucursales en los siguientes asentamientos: Ariel, Beitar Ilit, Modi’in Ilit, Ma’ale Adumim, Pisgat Ze’ev y 2 sucursales en barrios de asentamientos en Jerusalén Este (Gilo y Ramot). Además, el banco opera una sucursal en Bnei-Yehuda, en los Altos del Golán» —territorio sirio ocupado. Hapoalim también fue señalado por mantener créditos o participaciones relacionadas con Israel Military Industries, Gilat Satellite Networks y proyectos de empresas con contratos en bases de las Fuerza de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés). Varias organizaciones como Who Profits, HRW y BankTrack califican la actividad bancaria resumida arriba como contribución económica a la empresa de los asentamientos.La participación de GBM como empresa extranjera asociada a Monte Barreto fue adquirida progresivamente por CEIBA en el período de 2004 a 2008. Por su parte, Enrique Rottenberg figuró durante mucho tiempo como el gerente general del MTC, vicepresidente de Monte Barreto y uno de los principales inversores de CEIBA. No hay una cifra pública, completa y auditada que permita afirmar con precisión el ingreso anual del MTC, ni es posible constatar los dividendos generados por la parte cubana, pero datos de CEIBA indican que, en 2009, la ganancia de Monte Barreto superó los 15 millones de dólares y que fueron declarados dividendos de dos millones, aproximadamente. Para el primer semestre de 2023, el beneficio neto después de impuestos se contabiliza en más de siete millones de dólares. En ese mismo año se reportó que el inmueble tenía más del 95 por ciento de su capacidad ocupada, cifra por encima de los niveles proyectados en informes anteriores. Para 2024, la ganancia neta tras impuestos estuvo entre ocho y ocho millones y medio, con casi dos millones a favor del grupo. En 2025, CEIBA reportó que el valor razonable de la participación accionaria del 49 por ciento en Monte Barreto equivalía a un monto total superior a los 46 millones de dólares, aproximadamente.

Miramar Trade Center, La Habana
Miramar Trade Center, La Habana

Aunque GBM hace tiempo ya no figura como accionista de Monte Barreto, mantuvo una oficina en el edificio Jerusalén del MTC. En 2018, Peleg, quien trabajó en GBM desde enero de 1993, declaró que la firma tenía aproximadamente 20 empleados y una facturación anual estimada de 25 millones de dólares, por sus acuerdos económicos con entidades estatales cubanas, derivada de venta de tractores, maquinaria agrícola, fertilizantes, sistemas de riego y equipos. Asimismo, CEIBA reporta su participación en un 50 por ciento en la empresa GBM Interinvest Technologies Mariel S.L., una especie de continuación de la entidad histórica, declarada actualmente como «española». Como prioridad opera en el avance de un parque industrial con varias fases en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, donde controlan más de 11 hectáreas. Mantienen una tienda virtual y almacenes en La Habana (en su web están disponibles todos los datos).

Según Eitan, tras el acuerdo que inició la sociedad Monte Barreto, el gobierno cubano quedó «muy satisfecho», tanto que estaba convencido de que «el éxito del proyecto fue lo que llevó a Castro a invitarnos a reunirnos en noviembre de 1996, cuando debíamos ver al ministro Carlos Lage y darle un informe detallado sobre los proyectos de la plantación y de construcción». Recordaba el exespía israelí: «Nos dijo que Castro acogería la reunión en su residencia».[16]

En ese momento el futuro no estaba tan claro y Cuba pasaría por una serie de cambios estructurales. Pero ya estaba en marcha el Miramar Trade Center, una mole simbólica que, en cierto modo, representa un monumento del castrosionismo. (Pero esta historia no acaba aquí, y para contarla bien necesitaremos otra entrega). 


[1] Eitan, Rafi. Capturing Eichmann (Barnsley, UK: Greenhill Books, 2022). eBook, capítulo 30.

[2] Eitan, Ob. cit.

[3] Thomas, Gordon, Los espías de Gideon: la historia secreta del Mossad (1995), citado en Morahsá, no. 104 (junio de 2009).

[4] Eitan, Ob. Cit.

[5] Eitan, Ob. Cit.

[6] Eitan, Ob. Cit.

[7] Eitan, Ob. Cit.

[8] Eitan, Ob. Cit.

[9] Eitan, Ob. Cit.

[10] Eitan, Ob. Cit.

[11] Eitan, Ob. Cit.

[12] Eitan, Ob. Cit.

[13] Eitan, Ob. Cit.

[14] Eitan, Ob. Cit.

[15] Eitan, Ob. Cit.

[16] Eitan, Ob. Cit. 

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