Más de 28 mil personas se inscribieron para participar en la Flotilla Global Sumud: la diputada cordobesa fue la única mujer dentro de la pequeña delegación argentina.
Sin embargo, hay una corriente subterránea que invita a la esperanza. Pienso en Edward Said, el intelectual palestino que enseñó en Columbia University mientras algunos de sus alumnos servían como informantes para espiarlo. Pienso en la ironía luminosa de que, en esas mismas aulas en las que un día vigilaban sus palabras, hoy se haya gestado la mayor ola de oposición estudiantil en Estados Unidos. contra los desmanes del actual gobierno israelí en Gaza.
Taha Muhammad Ali (1933-2011) vivió la mayor parte de su vida como un palestino de Israel. Nació en una aldea de la provincia de Galilea, encontró refugio junto a su familia en el Líbano, cuando la guerra árabe-israelí de 1948 arrasó con su pueblo y regresó luego a Nazaret, donde murió a los 80 años. Allí escribió sus poemas y cuentos de forma autodidacta, al finalizar cada jornada como vendedor de souvenirs en la tienda familiar. No pasó del cuarto grado de escolaridad, no dirigió ninguna publicación literaria, no concibió ningún manifiesto artístico o político.
Duermo con pesadillas y la comida se me atraganta pensando en Maryam, en los tanques aproximándose a su casa, en esos niños que tiemblan bajo las frías luces de los hospitales. Algunos miran con ojos aterrados y fijos, como si aún estuvieran bajo el bombardeo. Una niña tendida en la camilla le pregunta a su tío mientras le curan unos rasguños en la cara: «¿Esto es real o estoy soñando?»
Las masivas protestas del 11 de julio de 2021 demostraron que el miedo podía romperse. Las que hoy recorren Cuba demuestran que esa lección sobrevivió a la represión.