Pubis desnaturalizado/misa reparadora.
Me quedé con ganas de pararme delante de aquella Medusa de más de dos metros de alto que plantaron en una esquina...
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.