«De pie frente al terror»: luchadores cubanos por la democracia que se marcharon en 2025 (I)

El esfuerzo cubano por la libertad tiene en sus héroes y sus heroínas la savia del país futuro. El registro de los luchadores prodemocracia que fallecen cada año ofrece, al mismo tiempo, un mosaico de las características generales y los detalles de esa empresa. Cada uno de ellos ha pagado el costo que supone enfrentar el comunismo y, en particular, su avatar castrista.

A lo largo de la redacción de este artículo me he preguntado cuál podría ser su título. Finalmente, he decidido mantener el título de la primera edición —correspondiente al año 2024— de este compendio anual en que se agrupa y reconoce a opositores y activistas cubanos recientemente fallecidos: «De pie frente al terror». La frase es de Juan Carlos Herrera Acosta, luchador por la democracia condenado a 20 años de prisión durante la Primavera Negra (2003), quien murió en el exilio el 17 de febrero de 2024. Respaldada por el prestigio de su autor entre sus colegas, la expresión resume al mismo tiempo el valor individual y la audacia del empeño común en busca de la libertad. 

Los héroes del presidio histórico

Cada año, debido a la edad, debemos despedir a quienes fueron los primeros demócratas en enfrentar el comunismo tras la Revolución de 1959. Su esfuerzo, visto en la distancia, parece inigualable dada la popularidad entonces de Fidel Castro y las terribles consecuencias que para los opositores tenía su arrojo. Las penas de prisión que muchos de aquellos sufrieron, por su extensión y sus terribles condiciones, configuran lo que podemos llamar «el presidio histórico». Fueron las primeras víctimas masivas del castrismo; mantuvieron sus ideas frente a los verdugos y los tejemanejes internacionales para lavar la cara de la dictadura. Su historia desmiente el argumento cómodo según el cual todos los cubanos aceptaron o, peor aún, apoyaron el orden de cosas impuesto a inicios de los sesenta.

La mayor parte de la información en este apartado proviene de publicaciones en Facebook de José Bello, miembro él mismo de aquella generación. Él me comenta: «El registro de los presos políticos se debe a Raúl Pérez Coloma, “El Queso”, que en la prisión comenzó a confeccionar el listado del Presidio Político Histórico Cubano, el cual pudo sacar de La Cabaña y luego de Cuba. Yo comencé a trabajar con él aquí en el exilio, y al morir Raúl, dejó una carta designándome como continuador del listado».

Para no repetir su nombre continuamente, solo citaré las fuentes cuando la información se deba a otras personas, o bien al mismo Bello en casos en que no mencionarlo pueda conducir a error.

***

El 21 de febrero de 2025 falleció Gladis Ruizsánchez González, quien fue «arrestada y juzgada en la causa 340 de 1961 de los tribunales castristas de La Cabaña, siendo condenada a la pena de 20 años de prisión».

Dos semanas más tarde, el 7 de marzo, Eugenio García, «Chano», murió en California, Estados Unidos. Estuvo alzado en la Sierra de Gibara, y fue condenado a 20 años de prisión en 1962. De esos 20 años cumplió 17, pues fue indultado en 1979.

El 9 de abril dijo adiós, a los 99 años de edad, Emilio Bringas Dévora en la ciudad de Miami. Fue condenado a 30 años de prisión en 1961 por un tribunal de Matanzas. «Su hermano Juan Pablo también recibió la misma condena en esa causa. Jesús, otros de sus hermanos, murió en combate en los llanos matanceros el 22 de marzo de 1963». Lázaro Bringas Dévora, otro de sus hermanos, permaneció en prisión por tres años sin ser juzgado. 

Felicia Guillén Amador falleció el 22 de abril, según información publicada por Mary Lugo (así identificada en Facebook): «Combatió al comunismo castrista junto a su familia desde muy joven. Perteneció y apoyó a todas las organizaciones de derechos humanos; expresa política, muy conocida en el Escambray».

El 16 de junio murió en Miami Gloria Lassales Tristá. Militante del Movimiento 30 de Noviembre, fue condenada a cumplir seis años de prisión en 1962. «Estando en prisión se destacó por su combatividad frente a los abusos de los carceleros, siendo una del grupo de presas trasladada a la cárcel de Baracoa en Oriente». En el exilio, Lassales Tristá mantuvo su movilización anticastrista, participando en innumerables protestas por la libertad de Cuba tanto en Miami como en Washington y Nueva York. Estuvo al frente del Grupo de Trabajo «Elena Mederos» del ya desaparecido Comité Internacional de ExPresos Políticos Cubanos, cuya misión era la atención a los exprisioneros y a sus familiares.

Al día siguiente, falleció en la misma ciudad Felipe Alonso Herrera, «Felipito». En 1965 había sido condenado a 30 años de prisión, de los cuales cumplió 14. Fue indultado el 13 de noviembre de 1979. «Fue presidente del Presidio Político Histórico Cubano-Casa del Preso y era miembro del ejecutivo de esa organización. También era miembro de la Logia Masónica. Mientras la salud se lo permitió realizó una labor humanitaria muy meritoria, en unión de nuestra hermana Gloria Lassales, fallecida el día anterior, visitando los hermanos expresos políticos enfermos».

El 16 de julio falleció Luis Amador Chamizo, también Miami. «Natural de Colón, provincia de Matanzas, fue condenado a cumplir 10 años de prisión en la causa 124 de 1962. […] Su hermano Fermín también fue condenado en esa misma causa».

Siro del Castillo Domínguez expiró el 26 de julio. «En 1960, a la edad de 17 años fue arrestado por la seguridad del Estado (G2) por sus actividades anticastristas. Fue juzgado en la causa 195/61H y condenado a permanecer encarcelado hasta la mayoría de edad, 21 años. Salió de Cuba en 1972», comenta José Bello. 

De honda vocación humanista, Siro del Castillo promovió sin descanso la causa de la libertad de Cuba. En una entrevista que le concediera a la intelectual Melissa C. Novo, afirmó: 

Hace mucho tiempo que perdoné a mis victimarios. Pero a la vez que perdón a mis victimarios, le pedí perdón a las víctimas que yo pude causar producto de mi acción. Estoy arrepentido, de otra forma no te lo puedo decir. No te voy a decir que me sienta tranquilo, porque eso es algo que va conmigo.

Si no llegamos a entender que necesitamos un proceso de reconciliación, que tiene que empezar con la reconciliación con uno mismo, después pasar a la reconciliación con los demás, no tenemos futuro. Nosotros no podemos seguir siendo miembros de los grupos de respuesta rápida o miembros de la porra, como en el tiempo de Machado.[1]

Quienes lo conocimos sabemos de su filiación católica; un catolicismo identificado con la asistencia al necesitado y la devoción por sus compatriotas. Con palabras precisas lo dice su amiga, la escritora, historiadora y periodista Uva de Aragón, en un artículo escrito a propósito de su fallecimiento: 

Siro del Castillo era un buen amigo, un hombre de familia, un excelente pintor, un sindicalista, un activista por los derechos humanos, especialmente en esa Cuba que tanto amaba…

Pero era más. Era un hombre de una profunda fe cristiana: vivía esa fe en su quehacer diario, haciendo por los demás. Sabía que por sus obras los conoceréis. Humilde, no dudaba pedir para otros. El credo jesuita, Homines pro allis, rigió la vida de este cubano universal. Nunca predicaba; sabía que el cristiano debe atraer con el ejemplo. En la Democracia Cristiana encontró un vehículo para luchar por esos principios —la democracia y el cristianismo— de los que hizo un modo de vida. La justicia social era su caballo de batalla. La quería para todos, pero en especial para esa «casa soñada»[2] que anhelaba para cada uno de sus compatriotas.[3]

Miembro de la Solidaridad de Trabajadores Cubanos, del Partido Demócrata Cristiano, y de la Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD), Del Castillo participó también en la acogida de los cubanos durante las crisis del Mariel en 1980 y la crisis de los balseros en 1994. Artículos suyos eran publicados regularmente en El ignaciano, publicación con vocación de servicio de inspiración cristiana.

Está por estudiar el papel de la formación religiosa en el civismo de aquella generación. Si el triunfo del castrismo instituyó un ser humano para el que razonar y confrontar eran procesos simultáneos, entre no pocos miembros de la generación histórica de demócratas cubanos prevaleció un modelo inspirado por la vocación cristiana, con la compasión y el amor como andamiaje de la reflexión. 

El 17 de agosto falleció Hilda de la Caridad Trujillo, según una publicación en redes de Mary Lugo. «Desde joven luchó en contra de los comunistas pasando por diferentes cárceles entre castigos, traslados y tapiadas», comenta la fuente. 

El 9 de septiembre murió en Miami Ciro Álvarez Díaz. Nacido en Matanzas, recibió una condena de 20 años en prisión, «acusado de ser colaborador de los alzados que luchaban en los llanos de esa provincia y juzgado por un tribunal castrista en la causa 189 de 1963». 

Dos semanas después, lo haría Rubén Fernández Florit, conocido como «El Cojo»: «Miembro del Movimiento 30 de Noviembre, fue condenado a cumplir 30 años de prisión en la causa 43 de 1962 por un tribunal castrista de La Cabaña. Su número en el reclusorio de Isla de Pinos es el 31492. Salió de prisión el 13 de noviembre de 1979».

También en el mes de septiembre feneció, en Venezuela, Gelasio Laborit —sin que José Bello, en su publicación al respecto, pudiera precisar la fecha del deceso. «Formó parte de las guerrillas que combatieron al régimen en el Escambray. En 1964 fue condenado por un tribunal de La Habana a cumplir 20 años de prisión en la causa 460 de ese año. El juicio fue celebrado en el reclusorio de Isla de Pinos donde se encontraba desde hacía más de dos años».

El 3 de octubre murió, en Camagüey, Omar Rodríguez Sánchez, alias «El Tubo»: «Omar era miembro del Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE) y fue condenado por un tribunal castrista de la provincia en la causa 251 del año 1961 a cumplir 30 años de prisión de los que cumplió 15 al ser indultado el 30 de diciembre de 1976», señala Bello.

José A. Gutiérrez-Solana, publicó a su vez, en su cuenta de Facebook: «El Tubo fue miembro del bloque 19 de Trabajos Forzados en el Presidio de Isla de Pinos».}

El 21 de octubre falleció en Miami Carlos Pons Walter. José Bello y José Luis Pérez, «Antúnez», se refirieron al hecho. Indica Bello que «fue condenado por un tribunal de La Cabaña a cumplir 20 años de prisión en la causa 485 del año 1966».

Antúnez, para quien Carlos Pons fue «de los mejores», subraya: «De los que lo entregan todo sin recibir nada a cambio. Se nos fue alguien de esos que ponen a Cuba y su libertad por encima de cualquier sufrimiento. Carlos Pons no fue un político, aunque le sobraba inteligencia para serlo. Prefirió la lucha y el sacrificio antes que doblegarse». 

La publicación muestra una foto de Carlos Pons acompañado de su hija. «Sí, es mi hija», me responde desde el exilio Antúnez. «Sería bueno que, si publicaras algo de la muerte de Carlos Pons, no te olvidaras de “El Piche”, Ignacio Raúl Cuesta Valle, expreso político plantado, que era su mejor amigo e iba domingo tras domingo a verlo». 

El 23 de octubre pereció en Miami Orlando Castro García, a los 97 años. José Bello y el periodista Wilfredo Cancio Isla aludieron al hecho en sus respectivas cuentas de Facebook. Según Bello, Orlando Castro fue condenado en 1962 a 20 años de prisión. En 1978, luego de 16 años de cárcel, fue amnistiado y salió al exilio. Su esposa, Georgina Cid, también fue prisionera política. 

Los datos de Cancio Isla en su publicación varían respecto de los de José Bello. De acuerdo con el reportero asentado en Miami: «Fue detenido en 1961 y condenado a 30 años de prisión bajo cargos de conspiración. Cumplió 17 años de cárcel y marchó al exilio en 1979. Su compañera, Georgina Cid estuvo 16 años en las prisiones cubanas».[4]

Cancio Isla tuvo una relación próxima con Castro García, a quien entrevistó varias veces. Según esta fuente, el luchador anticastrista nació en el poblado de Unión de Reyes, en Matanzas, en 1928. Fue asaltante al cuartel Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, el 26 de julio de 1953. En 1955 regresó a Cuba a propósito de la amnistía a favor de los que participaron en las acciones armadas del 26 de julio y poco después rompió con Fidel Castro y la vía armada. Participó en las elecciones de 1958 apoyando el Partido del Pueblo Libre, de Carlos Márquez Sterling. Al triunfar la Revolución comenzó su conspiración favorable a la democracia y, en 1961, durante la invasión de Bahía de Cochinos, fue arrestado y condenado a prisión. 

En su artículo «Muere en Miami Orlando Castro, último sobreviviente exiliado de los asaltos del 26 de julio de 1953», Cancio Isla reproduce una entrevista que le hiciera a este héroe de la democracia. Al preguntarle sobre lo peor de la prisión, Castro García respondió:

Todo. La prisión fue muy violenta en todos los sentidos: las requisas, el trato a los prisioneros, la alimentación, la falta de atención médica, el trabajo forzado con el llamado plan Camilo Cienfuegos, todo eso fue cruel y severo. Nuestros familiares eran humillados. El régimen de Castro ha sido extremadamente deshumanizado. No ha habido piedad ni respeto mínimo por las personas. Vi morir a muchos presos por bayonetazos de los guardias.[5]

El 3 de noviembre falleció Jorge Gutiérrez Izaguirre, conocido como «El Sheriff». Tenía 88 años. José Bello comenta en su obituario: «A principios de 1960 viajó a [Estados Unidos] para incorporarse al primer grupo que viajó a la isla de Usseppa para los preparativos de los que fue la Brigada de Asalto 2506, en la que le asignaron el número de brigadista 2519. Recibió entrenamiento como radio telegrafista y se infiltró en Cuba uniéndose a la guerrilla del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR) que comandaba Erelio Pena en los llanos de la provincia de Matanzas».

De acuerdo con Pedro Corzo, en los días de la invasión de Bahía de Cochinos, varios de los miembros de la guerrilla fueron cercados y El Sheriff fue herido de un balazo en el pecho por un fusil FAL; sobrevivió de milagro. Fue condenado a pena de muerte, pero la sanción le fue conmutada por la de 30 años de prisión de la que cumplió 18.[6]

Jorge Gutiérrez Izaguirre fue uno de los testimoniantes contemplados en el libro El presidio político en Cuba comunista (1982), conjunto de memorias de varios miembros del presidio histórico en Caracas, junio de 1980. La convocatoria y la publicación del libro corrieron a cargo del Instituto Internacional de Cooperación y Solidaridad Cubana (ICOSOC). Gutiérrez Izaguirre se extiende sobre el rigor de las distintas prisiones que conoció, la resistencia de los internos a utilizar los uniformes carcelarios, las huelgas de hambre para demandar mejoras en el trato y la alimentación. Según su testimonio, numerosos confinados, renuentes a usar el uniforme de presidio, vivían en calzoncillos. En 1967, un grupo de estos presos fueron agrupados en la prisión pinareña del Cinco y Medio: «En estos momentos se empieza a llamar al Cinco y Medio “La ciudad desnuda” por la concentración de presos en calzoncillos que, entre paréntesis, fue el primer centro de concentración de presos en calzoncillos en toda Cuba, pues todos los que no aceptaban el azul en las prisiones menores de Pinar del Río los trasladaban para allá». [p. 398].

El Cinco y Medio es, actualmente, la prisión provincial de Pinar del Río, donde el artista Maykel Castillo «Osorbo», miembro del Movimiento San Isidro y uno de los intérpretes del tema «Patria y Vida», ha estado cumpliendo una condena de nueve años de prisión. 

El 12 de noviembre murió, en Trinidad, al centro de Cuba, Oscar Esquerra Vela: “En su lucha en contra de la tiranía, se destacó como colaborador de los alzados que combatían en el Escambray por lo cual fue encarcelado y enviado al Reclusorio Nacional de Isla de Pinos donde le fue asignado el número de preso 27714. El juicio por el que fue condenado se celebró en Isla de Pinos tres años más tarde, siendo la causa número 462/64 de los tribunales castristas de La Habana. La condena total fue de 12 años».

Fausto Gutiérrez Cárdenas tenía 96 años cuando murió el 17 de diciembre de 2025 en la ciudad de Miami. Era natural de Sagua la Grande, provincia de Las Villas. Había sido miembro del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR) y fue condenado a cumplir 12 años de prisión en 1963. 

Héroes de la democracia 

El 2025 fue estremecedor no solo por aquellas figuras de la oposición que perecieron luego de una vida consagrada al restablecimiento democrático en el país, sino también porque varios fallecimientos, extremadamente sensibles, tomaron un cariz político por la movilización pública contra de las condiciones en que tuvieron lugar. Extraordinario fue el caso del niño Damir Ortiz, víctima durante años de una atención médica deficiente, cuyo estado de salud se agravó hasta su deceso en abril. Su trágica historia expuso el deterioro general de las condiciones sanitarias en la isla. Además, fallecieron varias madres de activistas encarcelados o en el exilio que fueron, ellas mismas, ejemplos de compromiso con la suerte de sus hijos. Entre ellas, Zoila Chávez, la madre del intelectual y preso político José Gabriel Barrenechea, fallecida en mayo sin que las autoridades penitenciarias le permitieran despedirse de su hijo en sus días postreros. Su muerte fue seguida de una carta de su hijo que es, tanto como una celebración del vínculo filial, una estremecedora denuncia de la perversidad castrista. 

En este apartado he contado con la colaboración de dos colegas, Yania Suárez y Luis Cino. En parte, debo a ellos los textos sobre los fallecimientos de Zoila Esther Chávez Pérez, madre de Barrenechea, y del activista y periodista Juan González Febles, conocido por sus colegas y amigos como «El Johnny».

***

El 11 de febrero de 2025 falleció Yoleisi Oviedo Rodríguez en la prisión de mujeres del Guatao, a los 44 años. Careció de la atención médica necesaria y, según un artículo del Observatorio Cubano de Derechos Humanos[7], la falta de aire causó su deceso. Oviedo Rodríguez había salido a protestar el 10 de octubre de 2022, en Güines, provincia Mayabeque, por el deterioro que los extensos apagones suponían para las ya precarias condiciones de vida. Madre de dos hijos, fue condenada a cinco años de prisión por los delitos de «desorden público» y «desacato». Fue una de los cinco encarcelados por las protestas de ese día. Según el OCDH:

Los informes revelan que las autoridades retrasaron por más de 24 horas la entrega de su cuerpo, alegando «trámites de medicina legal». Su hijo, un joven de 24 años, quien asumió la tutela de su hermana de 15 años, afirmó que no se proporcionó documentación legal sobre las causas de muerte. Finalmente, fue velada en una funeraria de Mayabeque bajo fuente vigilancia policial, lo que impidió a muchas personas acompañar a la familia en el duelo. 

En el mes de marzo de 2025, le fue concedido, póstumamente, el Premio Libertad Pedro Luis Boitel, otorgado anualmente desde 2001 por el Directorio Democrático Cubano y otras organizaciones internacionales a «individuos y colectivos que han destacado en la defensa de los derechos humanos y la libertad, tanto en Cuba como en el mundo».[8]

El caso de Yoleisi Oviedo retrata la sectorización del asesinato político en Cuba. Desde la detención hasta le negación de documentos legales a los familiares, una serie de instituciones compartimenta un recorrido fatal para quien protesta. Para que Oviedo muriera debió intervenir la policía nacional en la detención; el sistema de administración de justicia, en la condena; el sistema carcelario, en su confinamiento y en el agravamiento de su salud, y el Ministerio de Salud Pública, en la falta de asistencia para su tratamiento y las trabas para la emisión de documentos forenses a sus familiares. Su fallecimiento expone una complicidad interinstitucional que complica la investigación de cualquier crimen, pues diluye las responsabilidades penales entre una cantidad sorprendente de agentes. Dificulta igualmente la percepción social de la naturaleza del fallecimiento de un opositor político, pues la sectorización funciona como una suerte de velo para lo que constituye, en última instancia, un asesinato.

Damir Ortiz: el niño que movilizó a un país

El niño Damir Ortiz Ramírez falleció el sábado 5 de abril de 2025, a los diez años de edad. Ocurrió en el Hospital Nicklaus Children´s de la ciudad de Miami, a donde había llegado desde Cuba el miércoles 12 de marzo. Él y su mamá, Eliannis Ramírez, fueron los protagonistas de una campaña en busca de atención médica que le salvara la vida. La movilización nacional por el niño Damir Ortiz es un hito del humanismo y la compasión ciudadanos, así como de la capacidad para prevalecer frente a la insensibilidad y hostilidad de las instituciones y los funcionarios castristas. 

La conjugación de la oposición política, la sociedad civil y la prensa independiente para demandar la atención de que estaba privado el niño en Cuba, y para sacarlo luego del país venciendo inmensos retos financieros, logísticos y burocráticos, si bien tiene precedentes en la movilización en favor de la niña Amanda Lemus, en 2024,[9] o de la profesora Omara Isabel Ruiz Urquiola, en 2016,[10] exhibió no obstante una capacidad de organización inédita por parte de la sociedad civil cubana independiente. 

Damir nació enfermo de neurofibromatosis, una enfermedad que provoca la aparición de tumores en el cuerpo. Su atención médica en Cuba estuvo marcada por diagnósticos y tratamientos equivocados que le dejaron secuelas significativas:

«Mi hijo, explicó Eliannis Ramírez en una conferencia de prensa concedida en el Museo de la Diáspora, Miami, el 31 de marzo de 2024, «está pendiente a una enucleación ocular de su ojito izquierdo, el único con el cual él veía». La necesidad de este procedimiento, precisó la madre entonces, se debía a bacterias contraídas en los hospitales cubanos. «No sé si fue en el Juan Manuel Márquez, en el Instituto de Neurología y Neurocirugía, o en el Instituto de Hematología», dijo, «pero como hay mala higiene en todos los hospitales por los que pasamos, mi niño contrajo una klebsiella, un estreptococo; llegó con pseudomonas, unas en menor cantidad y otras en mayor cantidad. Hoy por hoy mi hijito tiene que perder el ojito izquierdo porque tiene una bacteria que no es sensible a ningún antibiótico que pueda combatirla dentro de su ojo».

Damir junto a su madre antes de ser hospitalizado
Damir junto a su madre antes de ser hospitalizado / Foto: Facebook/Eliannis Ramírez

Cuando tenía dos años de edad, Damir Ortiz había quedado ciego del ojo derecho por un tratamiento agresivo que, según la madre, no necesitaba. «A mi hijo le dieron quimioterapia y radioterapia para un tumor completamente benigno, y eso le ha traído consecuencias en su vida. Incluso, por culpa de eso puede que hoy esté enfermo con el cáncer que tiene».[11]

Todo eso, sostuvo Ramírez, lo sabía el Ministerio de Salud Pública, el cual, por su parte, consintió el uso de sus especialistas para culpar a la madre del niño de su desfavorable evolución en dos programas de la televisión (8 de febrero y el 27 de marzo de 2025). Se trataba de la plataforma habitual para el descrédito de la oposición y la sociedad civil cubanas. Por su lamentable papel, la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba incluyó —en un comunicado emitido el lunes 7 de abril—[12] los nombres de los seis médicos presentados con ese fin en su conocida lista de represores.

Si bien Eliannis Ramírez atendió a su hijo, según su testimonio, desde que su enfermedad se manifestó en la primera infancia, no fue hasta el 24 de noviembre de 2023 que devino razón de su movilización pública. Ese día fue noticia en medios independientes una manifestación frente al Ministerio de Salud Pública de un grupo de madres agobiadas por lo que consideraban la desatención de sus hijos. La exprisionera política y demócrata Diasniurka Salcedo participó en su organización, y desde el lugar transmitió en vivo:

Una de las madres presentes, que no se identificó, dijo durante la directa que su hijo desde los cuatro meses de nacido tiene un tumor en el ojo derecho. «Nunca lo han podido ni lo han sabido operar», refirió, y agregó que una funcionaria le prometió hace seis años que iban a buscar solución para él, pero hasta la fecha no ha tenido respuesta. «Lo único que pido es una visa humanitaria, quiero sacar a Damir de Cuba, en Cuba no hay solución para él.[13]

En lo adelante se hicieron presentes la hostilidad castrista y la sensibilidad de parte de la sociedad civil cubana, que se movilizó nacional e internacionalmente hasta llevar al niño a los Estados Unidos, donde por su avanzado deterioro físico fue imposible salvarle la vida. 

El régimen que no reconoce el colapso de su sistema de salud, que en épocas mejores vendió como excelente, insiste en negar el daño cotidiano a muchos cubanos. Niega el dolor de quienes ven a sus seres queridos morir por no tener un antibiótico o por falta de profesionales de calidad, tras décadas de éxodo masivo y exportación de sus servicios como una fuente lucrativa de ingresos de poco provecho público. 

Por sus características, la exportación de servicios médicos al extranjero ha sido reconocida por entidades de Naciones Unidas como una forma de «esclavitud moderna», dadas las limitaciones en ingresos, libertad de movimientos, derechos laborales, etc., que experimentan los profesionales incluidos en estos programas.[14]

Es evidente que la muerte de Damir Ortiz ilustra una trágica crisis cuyas proporciones alcanzan, potencialmente, a toda la sociedad.

***

El 11 de abril falleció Fernando Dámaso Fernández-Fernández, en La Habana, la ciudad donde había nacido en 1938. Después de 1959, ingresó en el ejército, y ahí llegó a alcanzar grados de coronel. Tras la Causa 1 de 1989, y el fusilamiento del general Ochoa, a cuyas órdenes había estado durante la campaña militar cubana en Etiopía (1978-1979), renunció al Partido Comunista y a las Fuerzas Armadas. 

Fernández-Fernández puede ser visto, junto a otros activistas, en el documental Gusano, realizado por EstadodeSATS a propósito del acoso sufrido en su sede, el hogar de Antonio Rodiles, el 10 de diciembre de 2013, mientras preparaban la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos. 

Era un hombre afectuoso y firme, lúcido e informado. Sus reflexiones apenas se nutrían del pasado, del que fue testigo excepcional por su rol en las fuerzas armadas; era, en cambio, un acucioso investigador del presente. Eso, hasta sus últimos días, cuando por el debilitamiento de su salud disminuyó su producción intelectual. 

Compartía sus reflexiones en el blog Mermelada, cuyas entradas se extienden desde agosto de 2010 hasta noviembre de 2020. Además, fue colaborador de 14ymedio y Diario de Cuba, según puede leerse en el artículo que, a propósito de su fallecimiento, publicara el medio dirigido por Yoani Sánchez.[15] Publicó, en Hypermedia Ediciones, el volumen Mapa perdido de La Habana, conjunto de textos relacionados con la historia de nuestra ciudad. 

Además, escribió un libro sobre Etiopía por encargo de las Fuerzas Armadas, para el cual realizó un segundo viaje a aquel país en 1979, ya terminada la guerra en que tomaron parte fuerzas cubanas.[16]

El 2 de mayo, murió en Austin, Texas, Alfredo Felipe Fuentes. Economista de formación, fue periodista independiente y sindicalista miembro del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos y miembro del Consejo Nacional Coordinador del Proyecto Varela. Sobre este último recordó en una entrevista con Leonardo Fernández Otaño: «Junto a otras personas recogí cerca de 1 000 de las 11 000 firmas que el Proyecto obtuvo. En realidad, fueron como 1 200, pero algunas las decomisó la Seguridad del Estado».[17]

Fuentes fue condenado a 26 años de prisión durante la Primavera Negra de 2003, el proceso infamante que confinó a 75 líderes y activistas de amplio reconocimiento nacional. La suya fue una de las condenas más elevadas. Residente en el entonces municipio habanero de Artemisa —hoy capital de la provincia homónima—, tenía 54 años al ser detenido. En la mencionada entrevista, contó:

Ya casi al final, cuando estaba en la Prisión de Guanajay, faltándome cuatro o cinco meses para salir, detecté una pelotica en el lado izquierdo de mi cuello. La doctora de la prisión me dijo que posiblemente solo era un ganglio inflamado. Como no tenía más síntomas ni dolor, no me preocupé más por eso. Cuando me mandaron para el Combinado del Este, un especialista me dijo lo mismo: un ganglio inflamado. Cerca de un año después, ya en Estados Unidos, me hice una biopsia y era cáncer. Lo superé después de dos operaciones y 35 sesiones de radiación, porque estaba muy avanzado. Hasta que en 2022 me apareció otra vez, debajo de la lengua.

En su testimonio, abundaba sobre la falta de calidad del agua, la irregularidad de los alimentos y la mediocre atención médica en prisión. A Fernández Otaño le habló sobre su confinamiento apenas llegar a la prisión de Guamajal, en Villa Clara, la primera que conoció en sus años de cautiverio: «el ancho de la celda de castigo era de alrededor de un metro con 40 centímetros. No podía ni abrir los brazos. Y de largo, el de la cama, como dos metros. Hay bóvedas de cementerio más grandes que eso».

Escribió los libros La falsa imagen de Fidel Castro. Evidencias irrefutables y Fidel Castro y la Junta Militar Argentina.[18]

Esta gente contra el pueblo de Cuba: el triste caso de Zoila Chávez [Colaboración de Yania Suárez Calleyro]

Una sabe que Esta gente es capaz de cualquier cosa: está en el nombre. La manera en que los cubanos de a pie llamamos a quienes controlan el país ya contiene los atributos de oscuridad y distancia que necesita el mal: Esta gente. También contiene nuestro desprecio: «Esta gente siempre está en las mismas»; «No pasa nada porque no le da la gana a Esta gente». Desde luego, no es lo mismo la suposición de una falta de escrúpulos cabal que la comprobación de esta hipótesis, o, como se dice: imaginar al demonio que verlo llegar.  

 La muerte de Zoila Esther Chávez Pérez, madre del escritor José Gabriel Barrenechea fue ocasión para contemplar cómo todo el mal que se infiere en Esta gente se presentaba de un golpe. Empezando el año 2025 teníamos pocas noticias de Barrenechea, a quien apenas sabíamos preso en la cárcel de máxima seguridad «La Pendiente», en Villa Clara, por haber participado en una protesta pacífica por la falta de electricidad en su pueblo, llamado «Encrucijada». No teníamos los pormenores de la manifestación ni de la actuación del escritor. La red de apoyo que garantizaría la comunicación con la familia todavía no estaba bien establecida. Encrucijada queda lejos de la ciudad. No era difícil suponer, no obstante, que el Poder se había ensañado con Barrenechea debido a su condición de disidente. 

Todos recordamos entonces la irrupción en las redes sociales de los videos de una anciana sola que llamaba a su hijo para que la acompañara en los últimos días de su vida: «¿Qué ha hecho?», se preguntaba. «Ayúdenme a pedir por mi hijo; llévenme y yo voy en un sillón de ruedas a donde tenga que ir».[19] No era la conversación habitual con una cámara. Zoila Chávez, madre de José Gabriel Barrenechea Chávez, no parecía tener noción de que la estaban filmando. Eran grabaciones de la soledad de una anciana hablándole al vacío; una mujer que caminaba abrazada a las paredes de la casa como si el lugar de sus recuerdos fueran mejor interlocutor que cualquier persona que la apuntara con un celular. Era ella cantando como enajenada o devuelta a las nanas de la infancia que quizás le cantara a «Gabi». 

Me piden que cuente qué pasó entonces, y es difícil. He sabido de madres que buscan a sus hijos inocentes presos, he sabido de muertos, en mi propia vida, por la idiotez del Poder. Pero esto de Zoila quizás supere todo lo que he visto, porque se trató de un inmenso mal que podía evitarse. 

Confieso que hasta el último momento tuve la esperanza de que no fuera a ocurrir lo peor, que Zoila no muriera sin su hijo. Si no por un sentido elemental de la ética, al menos por mero cálculo político; supuse que Esta gente entendería que el abandono de esa madre, sin motivo comprensible, los hacía quedar tan mal que, llegado el momento, con la suficiente presión de la opinión pública, podría conseguirse una licencia extrapenal para José Gabriel. Eso pensé yo. 

El viaje a Santa Clara fue de película. Por caminos que no diré, me alojé clandestinamente en cierto lugar. Suponía que la atención sobre el caso habría activado los protocolos de máxima alerta en la Seguridad del Estado (que es la Seguridad de Esta gente) y la casa estaría vigilada. Di mil vueltas y tomé mil atajos. En una parada de coches, en Encrucijada, escuché a una niña pidiendo un helado y a una madre explicando (o repitiendo) que en ese pueblo hacía mucho que no había helados. Era un pueblo sin electricidad. 

Lo primero que me impresionó al llegar fue la humildad con que vivían. El apellido Barrenechea forma parte de la ilustre fundación del poblado. José Gabriel titulaba su columna en 14ymedio, «El hidalgo rural». En algún momento había escuchado que su casa era de madera, pero la convertí en mi mente en un bungaló antiguo y señorial. La realidad era que se trataba de la típica casa de madera, alargada y pegada a sus vecinas, que pervive en el interior del país e incluso en algunos lugares de La Habana. Enseguida pensé en lo bien que deben pasarla todos los propagandistas del oficialismo que nos llaman «mercenarios» desde su aire acondicionado, sus carros, casas y comida robados al pueblo. De alguna manera me sentí acompañada por José Gabriel en ese desamparo mercenario (y, por consiguiente, menos idiota). 

También me sentí molesta: José Gabriel constituía el héroe que en estos días piden los cubanos. No merecía esa condición tan olvidada por parte nuestra, tanto como no merecía el castigo de Esta gente. 

José Gabriel Barrenechea / Foto tomada de Internet
José Gabriel Barrenechea / Foto tomada de Internet

La familia tenía miedo (como yo misma, que caminaba con los ojos en la espalda). No entendían muy bien en qué andaba «Gabi», pero sabían que era peligroso. A Barrenechea, como a tantos otros, se le ha ido casi todo el mundo del país. Quedan primos, tíos viejos. La noche del 7 de noviembre de 2024, de hecho, estaba de visita en la casa de uno de sus primos cuando sintió los calderos de la gente. Llevaban cinco días sin electricidad apenas —me contaron— y esta vez habían decidido espontáneamente no quedarse a hacer ruido en las casas sino marchar hacia la sede del Partido Comunista en busca de soluciones. Barrenechea se sumó después a la caminata. Ni siquiera tenía un caldero. La Seguridad del Estado lo acusa de haber liderado la protesta, pero testigos afirman que no fue así. Me facilitaron un video que prueba bastante bien su inocencia: se trata del momento en que un oficial trata de hablarle a la gente y él pide silencio para escucharlo. ¿Qué «alborotador» (en caso de que alborotar para reclamar derechos sea un delito) haría eso? Todo eso lo publiqué más tarde en Cuba x Cuba.[20]

«¿Qué ha hecho?», se preguntaba Zoila en los videos que circularon por las redes y la respuesta, en efecto, era «nada». Esa protesta había sido, como diría el mismo Barrenechea en una carta, «apolítica». Cuando restablecieron el servicio eléctrico, la gente había regresado para sus casas. Apenas se oyeron gritos de «Libertad» o un «El pueblo unido jamás será vencido», tan común en estos eventos —que hoy, en 2026, suceden todos los días en La Habana. El ensañamiento con José Gabriel Barrenechea Chávez era muy obvio. Como efecto secundario de esa saña, lastimaban a su madre que, moribunda de cáncer, solo pedía ver a su hijo por última vez.  

Cuando llegué, Zoila ya no se levantaba de la cama y apenas tenía contacto con la realidad. Por pudor, no voy a describir la dolorosa escena de Zoila. Solo diré que será la peor imagen que recuerde de la Revolución de Esta gente.

Al final no conseguí mi propósito. No solo la anciana murió sola el 5 de mayo de 2025, sino que José Gabriel Barrenechea Chávez fue condenado a seis años de prisión en enero de 2026, ocho meses después de haber fallecido Zoila. Seis años de prisión por el simple hecho de participar en una protesta pacífica en su pueblo. Lo acusaron de «desorden público». 

«La verá cuando se muera», había dicho el jefe del penal, seguramente guiado por la policía política y fue así. Trajeron a José Gabriel un par de horas cuando ya era demasiado tarde. Devuelto a la prisión, el periodista escribió en una carta que se hizo pública:

Desde la sala, donde juego con mis soldaditos a los pies de mi papá que lee el periódico, la veo en la cocina, ajetreada con la comida en una tarde luminosa de los años setenta. Huele a gloria toda la casa, entre el sofrito para los frijoles y la escrupulosa limpieza a que ha sometido cada rincón y pieza de ropa desde el mismo amanecer. Es viernes, todo es sol, y llega mi hermano de la beca… Si pudiera escoger un instante en el que vivir la Eternidad que Dios nos concede, sería este. 

Sobrevivimos porque no podemos todo el tiempo pensar las alturas de oprobio o de tragedia que la realidad nos presenta. Terminamos olvidando un poco, volviendo a la normalidad y por tanto siendo cómplices involuntarios del disfraz que El Poder vuelve a ponerse. A Esta gente siempre los favorece alguna paradoja. En este caso: en la supervivencia sicológica nuestra, reside la de ellos. 


[1] Melissa C. Novo: «Siro del Castillo: “hace mucho tiempo que perdoné a mis victimarios”», El Toque, 6 de agosto de 2025.

[2] Casa soñada es un cuadro de Siro del Castillo en representa una vivienda de atributos coloniales rodeada de palmas, montañas, caminos empedrados y restos de alguna fortaleza militar española de los que pueden encontrarse en numerosos pueblos cubanos. Todo a la vista de un cielo inmenso y un sol encendido.

[3] Uva de Aragón: «Siro del Castillo: un Quijote cubano». Habanera Soy, blog personal de Uva de Aragón, 8 de agosto de 2025.

[4] Consultado a propósito de las diferencias entre los datos de José Bello y Wilfredo Cancio, comenta el primero: «El problema de las fechas está presente en la mayoría de los casos. No todos pudieron sacar los papeles de su causa y muchos no recuerdan el número de la causa, la fecha en que salieron de la cárcel, etc. Ahí entonces entra la memoria de otros y lo que le han dicho».  

[5] Orlando Cancio Isla: «Muere en Miami Orlando Castro, último sobreviviente exiliado de los asaltos del 26 de julio de 1953». Café Fuerte, 26 de octubre de 2025.

[6] Pedro Corzo: «Fallece en Miami Jorge Gutiérrez, “El Sheriff” de la Brigada de Asalto 2506». Martí Noticias, 3 de noviembre de 2025.

[7] Observatorio Cubano de Derechos Humanos (web): «Casos extremos: la muerte de Yoleisy Oviedo en prisión». 12 de agosto de 2025 (consultado el 3 de julio de 2026).

[8] Diario Las Américas: «Presa política fallecida en una prisión de Cuba recibe premio Pedro Luis Boitel». 31 de marzo de 2025

[9] Eloy Viera Cañive: «Amanda Lemus y la violación del derecho a la salud en Cuba». El Toque, 25 de enero de 2024; Árbol Invertido: «La niña cubana Amanda Lemus viaja a España para continuar su tratamiento médico». 4 de marzo de 2024.

[10] González Arenas, Boris: «Una sociedad civil diferente». Diario de Cuba, 9 de marzo de 2017.

[11] La conferencia puede verse completa en: https://youtu.be/x7DEyYu6c-8?si=9i0bG5x7Q0sSRCwT.

[12] 14ymedio: «En la lista de represores los médicos que hablaron en la Televisión Cubana del niño Damir Ortiz»; 7 de abril de 2025.

[13] Diario de Cuba: «Madres con niños enfermos protestan ante el Ministerio de Salud Pública en La Habana»; 24 de noviembre de 2023.

[14] Al respecto, véanse algunos artículos de la periodista Annarella Grimal: «Sin repatriar aún cadáveres  de cubanos fallecidos en misión en Guinea Ecuatorial en 2020», CiberCuba, 25 de marzo de 2022; «Identificado cuarto cubano fallecido en misión médica oficial en Guinea Ecuatorial», CiberCuba, 29 de marzo de 2022; «Repatrian cuerpos de cubanos fallecidos desde 2020 en misión oficial de Guinea Ecuatorial», CiberCuba, 14 de abril de 2022; «Repatrian a enfermera cubana fallecida en misión en Guinea Ecuatorial», CiberCuba, 17 de abril de 2022; «Misión de Cuba en Angola. El negocio de la solidaridad» (I y II), El Toque, 17 y 18 de abril de 2024. Este último mereció la Mención Honrosa del Premio de Periodismo de Investigación «Javier Valdés», durante el evento COLPIN 2024. «[La de] Angola también fue seleccionada una de las dos finalistas del Premio Rey de España de Periodismo y reconocida por la Organización Internacional del Trabajo y la International Federation of Journalists a través de su iniciativa Migrant Narratives, como una de las mejores investigaciones de ese año sobre derechos laborales», comentó Grimal, consultada para este trabajo. 

Ver también: «Tráfico de batas blancas en el Caribe: La historia de cinco cubanas», Cubanet, 14 de abril de 2025; «De La Habana a Calabria: la estafa perfecta a los médicos cubanos», Cubanet, 27 de junio de 2025 (el impacto mediático, político y legal de esta investigación puede ser consultado en «Efecto dominó tras “De La Habana a Calabria”: Italia investiga explotación de médicos cubanos», Cubanet, 12 de agosto de 2025); «Una doctora cubana denuncia espías y separación familiar forzosa en la Brigada Médica Cubana», Diario de Cuba, 1 de abril de 2026; «“Mi salario no me alcanza para comer”: multa de 400 pesos a un oncólogo por vender libretas», Diario de Cuba, 7 de junio de 2026.

[15] 14ymedio­: «Fallece Fernando Dámaso, el bloguero que abandonó el Ejército cubano tras el fusilamiento de Ochoa»; 11 de abril de 2025.

[16] Boris González Arenas: «Veteranía y activismo: las experiencias en las guerras de África de los defensores de los derechos humanos». El Toque, 7 de octubre de 2025.

[17] Leonardo Fernández Otaño: «Alfredo Felipe Fuentes: “Hay bóvedas de cementerio más grandes que las celdas de castigo de las prisiones cubanas”». Diario de Cuba, 18 de septiembre de 2024.

[18] Alfredo Felipe Fuentes: «Cuba: Muere exprisionero de la Primavera Negra». Diario Las Américas, 2 de mayo de 2025.

[19] Cubanet: «Lo que más deseo es ver a mi hijo antes de morirme»; 11 de abril de 2025.

[20] Yania Suárez Calleyro: «Todo lo que pedía era ver a su hijo: la tortura a una madre y el abandono de las palabras»; CUBAXCUBA, 7 de mayo de 2025. En su párrafo introductorio, se lee: «En un horno de carbón dispuesto al fondo de la pequeña casa de madera, la familia de Zoila Chávez Pérez preparaba el alimento de la enferma. De un tiempo a esta parte la anciana de 84 años rechazaba cualquier cosa, por lo que había que hacerle un caldo o fórmula basal con un poco de viandas y algo más que se consiguiera, a ver si así accedía a tomárselo. Por suerte, en las últimas dos semanas, desde que videos suyos suplicando por la liberación de su hijo se hicieron virales en las redes, la familia había recibido un poco de ayuda de voluntarios y amigos que por fin habían podido dar con ellos».

Newsletter

Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

Te puede interesar

Desigualdad: el gran tema político del futuro próximo en Estados Unidos

El gran tema político del futuro cercano en Estados Unidos se centrará en qué rama del populismo económico puede responder mejor a la necesidad de que una mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, vuelva a sentirse partícipe de ese crecimiento, y traducir el descontento económico en propuestas concretas sobre salarios, vivienda, impuestos, competencia empresarial y poder corporativo.

Los anónimos de Zapata

En este lugar de la Ciénaga de Zapata el...

Las últimas seguirán siendo las últimas

Desde hace tiempo siento que me encuentro demasiado a...

El agua que hay que salir a buscar

Es martes 22 de septiembre en La Habana. «La...

Brasil en la encrucijada

Este domingo 4 de octubre, Brasil, el gigante sudamericano...

Apoya nuestro trabajo

El Estornudo es una revista digital independiente realizada desde Cuba y desde fuera de Cuba. Y es, además, una asociación civil no lucrativa cuyo fin es narrar y pensar —desde los más altos estándares profesionales y una completa independencia intelectual— la realidad de la isla y el hemisferio. Nuestro staff está empeñado en entregar cada día las mejores piezas textuales, fotográficas y audiovisuales, y en establecer un diálogo amplio y complejo con el acontecer. El acceso a todos nuestros contenidos es abierto y gratuito. Agradecemos cualquier forma de apoyo desinteresado a nuestro crecimiento presente y futuro.
Puedes contribuir a la revista aquí.
Si tienes críticas y/o sugerencias, escríbenos al correo: revistaelestornudo@gmail.com

Artículos relacionados

 Anna Bensi nunca esperó un juicio justo

La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.

El anexionista mayor

En el ensayo 'Viaje al corazón de Cuba', Carlos Alberto Montaner alega que no hubo en las últimas décadas mayor impulsor de la corriente anexionista que Fidel Castro. 

Carolina Barrero: «Los autoritarismos pueden sobrevivir durante mucho tiempo administrando el deterioro»

La activista política cubana fue nombrada hace solo unos días Embajadora por la Libertad para las Américas de la organización Freedom House, basada en Washington, D.C., y deja esta advertencia para sus compatriotas dentro y fuera de la isla.

Nadie sabe cómo tumbar una dictadura

Nadie sabe cómo tumbar una dictadura. Sobre todo, porque...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí