En ese momento de nuestra continuidad postmorten, los hechos, después de ocurrir como tragedia y como farsa (según la predicción de Marx), se han dispuesto para una tercera posibilidad: permanecer como estética.
Duchamp había hecho una elección. Las elecciones que constituían la base de su obra se reflejaban en las negaciones de su vida privada. Había una cierta sangre fría en esas negaciones que llevaban consigo una cierta carencia de vida.
Somos, en fin, otra franquicia llamada Arte Contemporáneo, desde la cual validamos las prácticas del capitalismo más salvaje mientras nos permitimos sublimar las teorías del socialismo más cándido.
Inmediatamente, la policía del lenguaje ha protestado porque Luis Manuel Otero no ha replicado ningún lema de obediencia ni se ha comportado como un pionero. Estos oficiales tienen delante de sí el testimonio vivo de alguien que venció al castrismo, pero lo que necesitan es que el castrismo no deje de triunfar.
Si hasta hace poco le robaban el tiempo, ahora le han quitado su espacio. Su nueva condena será observar, a la distancia, que Cuba ni siquiera es aquella que dejó de ver el 11 de julio de 2021.