Escribir sobre fiestas y escribir sobre Art Basel podría ser frívolo o por el contrario, podría tener que ver con cierta tabla de salvación que he logrado reconocer.
¿El alter ego se rebeló contra el artista o el artista se escondió tras el alter ego para poder hacer pasta de discursos de Fidel Castro sin ser condenado?
La familia simbólica del arte cubano contemporáneo constituye una red de micro-poderes subordinada al macro-poder de la política cultural diseñada por la revolución.
El cubano Montejo Harrys se nos presenta como un enemigo indudable del azar: esto que vemos es montaje, premeditado artificio, industriosa manipulación de cargas electromagnéticas, ingeniería inversa de la realidad, apuesta por la revelación de lo oculto.
Inmediatamente, la policía del lenguaje ha protestado porque Luis Manuel Otero no ha replicado ningún lema de obediencia ni se ha comportado como un pionero. Estos oficiales tienen delante de sí el testimonio vivo de alguien que venció al castrismo, pero lo que necesitan es que el castrismo no deje de triunfar.
Si hasta hace poco le robaban el tiempo, ahora le han quitado su espacio. Su nueva condena será observar, a la distancia, que Cuba ni siquiera es aquella que dejó de ver el 11 de julio de 2021.