Crónicas

Los afganos aman las flores

Los afganos aman las flores, a pesar de que no tienen agua para regarlas. Si un muyahidín -uno de esos guerreros musulmanes que pelearon...

Dulces suicidas cubanos. Manifiestos de vida

Después de cuatro décadas de precariedades, hambre, noches de escritura y arenga política por toda Europa, Paul Lafargue y Laura Marx deciden tomar un...

Primeras horas de un ahorcado

En la mañana del 14 de noviembre último mi madre llamó desde Colón, Matanzas, y dijo que fuera a la dirección que enviaría para...

Piedras en el camino

Este texto de Juan Forn es una de las 15 piezas de Cuerpo, el libro de la colección AnfibiaPAPEL. En septiembre del 2001, un...

Notas de una cacería en la Rampa

Apuro tanto el almuerzo de mi hija que el pollo frito queda medio crudo (lo hago con la mitad del aceite que se necesita)...

«El 11 de julio se rompió la virginidad del silencio»

La Habana, el 14 de julio, es una ciudad incómoda. El sol es imponente, pero los policías que custodian el Capitolio lo resisten sin...
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Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.

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