Crónicas

Antes del estallido: por los claros del bosque hacia un verano vulgar

Es mayo y busco inspirarme. Miro mi librero. Por los claros del bosque es el título de María Zambrano que destaca. Nunca lo he...

Vigilar y delatar

Es verano de 1957. Estoy pasando una parte de mis vacaciones escolares en el pequeño apartamento de mi hermana mayor que vive con su...

Kit recuerda el costo de las cosas (en el Jardín de Bichos de Carl)

Íbamos camino a Moab desde Springdale, ambos en Utah. Tomamos el camino largo. Atravesamos cien millas de desierto por la ruta 24, un camino...

Una travesía en el mar de la protesta

El sábado 10 de julio estuve trabajando hasta tarde en algunos textos. Al mediodía del domingo, me despertó el sonido del teléfono. Tenía el...

Mi abuela, la familia, la propiedad social y el Estado

El 23 de noviembre de 2014, por la tarde, abrí la aplicación de Skype para llamar a Cuba y felicitar a mi mamá. Era...

Praga, La Habana: número redondo

La grisura definitiva Desde la ventana de mi habitación en el hotel Pushkin, en la calle Husova, no.14, podía presenciar el desfile de los turistas...
spot_img

Newsletter

Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

Te puede interesar

Aníbal Yaciel Palau, el preso político que debería estar libre hoy

Aníbal Yaciel Palau Jacinto debió quedar libre este jueves...

Cuando el problema deja de ser el virus y empieza a ser la sociedad

Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.

Los niños, el rostro más triste del apagón en Cuba

Niños durmiendo en el suelo, llorando, madres que sustituyen...

La conga: lo que no se acaba

El primero de enero de 1879, en los salones...