Las «ruinas habitadas» de La Habana podrían ser el escenario indicado tras el ataque norteamericano tantas veces invocado por el discurso político cubano de los últimos sesenta años.
La vigilancia y la represión gubernamental contra activistas, opositores políticos y periodistas independientes en Cuba constituye una realidad cada vez más excoriante.
Este 17 de diciembre cientos o miles de peregrinos llegaron hasta el Santuario Nacional del Rincón, en las afueras de La Habana, para orar y rendir tributo a la deidad afrocubana.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.