Rigoberto Oquendo es el autor de este ensayo fotográfico, íntimo, desolador como solo puede llegar a serlo la acumulación del fracaso y sus objetos: ese otro barroco enfermizo y escuálido que modelan los años duros, la miseria y el cansancio existencial.
El cubano Montejo Harrys se nos presenta como un enemigo indudable del azar: esto que vemos es montaje, premeditado artificio, industriosa manipulación de cargas electromagnéticas, ingeniería inversa de la realidad, apuesta por la revelación de lo oculto.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.