Evans, por entonces fotógrafo incipiente, que luego se encumbraría como uno de los más grandes de la historia por trabajos como los realizados en el sudoeste americano, empezaría en La Habana su camino a la cima de la fotografía documental.
Estas son las fotos de Raquel, una española de bisabuela cubana que viajó a La Habana por primera vez en marzo pasado. Caminó las calles y fotografió a la gente. Su guía turístico fue un joven de veinticinco años graduado de ingeniería.
Estas imágenes intentan ser el azogue de versos monumentales, y a la vez esencialmente inasibles, como los versos de Testamento del Pez o Saúl sobre su espada o Palabras escritas en la arena por un inocente.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.