Entre los hechos recientes de la turbulenta actualidad cubana, hay uno en particular que destaca: miles de cubanos atravesando Centroamérica, detenidos en la frontera...
Daniel, colombiano con base en Madrid, está en Cuba una semana como parte de un taller fotográfico organizado por su escuela TAI. Tiene solo una semana para intentar conocer un país, esquivando los tópicos que puedan distorsionar su percepción de la realidad, o una semana para dejarse llevar por estos y ser un turista más de paseo por La Habana y Varadero, siendo lo primero una tarea imposible y lo segundo un gran placer.
Wanda Canals, viajó de una realidad a la otra. De Marianao a Xiao An She. Le fue imposible distinguir el comunismo en las calles, en las pantallas que anunciaban a McDonald o Carrefour.
Es Centro Habana, un día de 2009, y cuando Yomer sale a la calle se encuentra con un amigo que viene huyendo y que, desesperado, le dice: “el singao este me pinchó.” Unos metros más adelante, el amigo cayó muerto. Es una de las maneras en que pueden terminar las discusiones callejeras en Centro Habana. Yomer había vivido historias similares, pero ese día decidió irse al policlínico y con las placas de rayos X armó su obra “NO”.
La violenta protesta conocida como “el maleconazo” fue uno de los detonadores para que por unas semanas el gobierno cubano dejara de perseguir a las personas que intentaban llegar a La Florida en balsas y botes construidos en sus propias casas.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.