Desde hace algo más de un año, el fotógrafo Camilo Ríos (1999) documenta en película de blanco y negro «la tragicomedia» del Malecón habanero.
El límite...
El público de ‘Rocky…’ es interactivo, conoce de memoria los parlamentos y los recita, pregunta y responde... Muchos se visten como los personajes de la película, tiran arroz, rollos de papel higiénico y naipes, según las escenas. Otros traen pistolas de agua y periódicos para simular la lluvia y protegerse de ella.
Pero el fotógrafo no solo documenta algunas huellas del brutalismo en la isla; capta una «poesía brutal» que trasciende estilos arquitectónicos y que parece postularse como denominador común, o como destino, en diversos puntos de la ciudad.
Lo que vemos son formas y texturas altamente estilizadas y enigmáticas. Objetos y paisajes del sueño; nunca irreconocibles del todo, persistentes en su extrañeza esencial.
Las fotografías parecen corresponder a un territorio liminar. El sonido y el color de una ciudad emplazada de un lado u otro de la muerte. Tumescente o Amniótica.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.