Lo que vemos son formas y texturas altamente estilizadas y enigmáticas. Objetos y paisajes del sueño; nunca irreconocibles del todo, persistentes en su extrañeza esencial.
Las fotografías parecen corresponder a un territorio liminar. El sonido y el color de una ciudad emplazada de un lado u otro de la muerte. Tumescente o Amniótica.
El artista visual cubano Eldy Ortiz parece ser —en tanto fotógrafo y diseñador de estas escenas— un buscador incesante de imposibles evidencias metafísicas.
Las escenas que vemos son limaduras de lo histórico y lo ideológico vibrando en «el calor sofocante» de la isla. El autor procura en captar la intimidad del «hambre» y «la ausencia de sentidos»; la soledad metafísica de la ruina: física, social, arquitectónica, moral…
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.