En la noche del sábado 10 de julio de 2021 el calor es insoportable. Danais se va a dormir molesta por el apagón, los mosquitos y lo difícil que se ha puesto todo. Ella cree que algo tiene que pasar. Sin embargo, todavía no es consciente del domingo que le espera.
Las escenas que vemos son limaduras de lo histórico y lo ideológico vibrando en «el calor sofocante» de la isla. El autor procura en captar la intimidad del «hambre» y «la ausencia de sentidos»; la soledad metafísica de la ruina: física, social, arquitectónica, moral…
¿Cuba es un país pobre? ¿Cuántas personas sufren la extrema pobreza en la isla? ¿Se puede hacer caso a las estadísticas que existen al respecto? Y si es un país de pobres ¿por qué tiene un IDH alto?
De nuestra generación, esa que carga con el pecado y la culpa de haber creído, ingenuamente, en un proyecto frustrado, algunos hemos despertado, pero tal vez, efectivamente, demasiado tarde. Ya no tenemos las fuerzas para enfrentarnos ni siquiera a nuestras propias conciencias.
Desde 2022, a Nancy se le puede encontrar diariamente en un banco del Parque de la Fraternidad, a dos cuadras de donde duerme. Allí se sienta con sus piernas hinchadísimas, como dos inmensas columnas griegas, que le impiden recorrer largas distancias. Allí también solicita la ayuda de quien le pase por delante.
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.