Cuba: ¿un país pobre con «alto» Índice de Desarrollo Humano?

    «Cuba tiene índices de desarrollo que compiten con los de países desarrollados», es una frase recurrente de la propaganda oficial en la isla. Desde hace décadas, el gobierno cubano ha vendido la narrativa de una gestión milagrosa que presenta niveles de desarrollo humano inconcebibles —especialmente, en materia de salud y educación públicas— para un país con escasos recursos y víctima de un embargo económico por parte de Estados Unidos.

    El llamado Índice de Desarrollo Humano (IDH) de las Naciones Unidas (ONU) parece sustentar este relato al incluir a Cuba en sus listas anuales de países con un «alto» IDH. Pero se trata de una verdad a medias. Si se atiende a los datos —y la falta de transparencia sobre la metodología detrás de los mismos— que las autoridades isleñas envían a la ONU, se desmorona el discurso propagandístico.

    Entonces, ¿cómo medir estadísticamente el desarrollo social o la pobreza en Cuba?; ¿hasta dónde hacer caso del IDH y de otros indicadores como los que miden la pobreza extrema en el mundo? Para responder a estas preguntas, El Estornudo conversó con Juan Carlos Albizu-Campos Espiñeira, doctor en Ciencias Económicas y en Demografía especializado en dinámicas poblacionales y en su interrelación con el desarrollo, quien cuenta, entre otros galardones, con varios premios nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba.

    ¿Cuba, un país de pobres?

    En septiembre de 2023, la organización no gubernamental Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) presentó su «VI Informe sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba», que afirmaba que el 88 por ciento de la población de la isla vivía en la pobreza extrema. Es decir, más de 9.6 millones de cubanos padecerían esta condición.

    A primera vista, la cifra resulta exagerada, incluso si se compara con las de algunos de los países más atrasados en materia económica y social en América Latina y el Caribe. Honduras, por ejemplo, según su Instituto Nacional de Estadística, cerró el pasado año con el 41.5 por ciento de su población en la pobreza extrema.

    Para su informe, el OCDH trabajó, a partir de entrevistas individuales, con una muestra de mil 354 personas repartidas en 75 municipios de Cuba. Y estableció como umbral de la pobreza extrema los 1.90 dólares en ingresos totales diarios en un hogar de tres miembros, un límite considerablemente menor que el fijado por el Banco Mundial: 2.15 dólares en ingresos totales diarios.[1]

    Si atendemos al umbral que indica el Banco Mundial la situación sería aún peor para los cubanos. Esta línea para la pobreza extrema (2.15 dólares por día) representa en Cuba un ingreso total diario por persona de 784.74 pesos cubanos (CUP), de acuerdo a la tasa cambiaria del dólar en el mercado informal, la más «real» y utilizada por la población. Eso significa que un cubano, para poder salir apenas de la pobreza extrema, debería ingresar el equivalente a 23 mil 540 CUP cada mes.

    El salario medio mensual para quienes trabajan en instituciones del Estado (que ocupa más del 70 por ciento de la población económicamente activa reconocida) en La Habana es de cuatro mil 689 CUP al mes, según los últimos datos de la ONEI (Oficina Nacional de Estadística e Información), correspondientes a 2022. Esta cifra es superior a las del resto de las provincias del país. Por otro lado, la pensión mínima establecida en el país es de mil 528 CUP. Al menos hasta 2022, más de 800 mil jubilados recibían este pago mensual, de acuerdo con declaraciones ofrecidas por el economista José Luis Rodríguez al periódico oficialista 5 de Septiembre de Cienfuegos.[2]

    Matemáticamente, lo anterior significa que: a) un trabajador estatal en La Habana debería cobrar hasta cinco veces su salario mensual para apenas salir de la pobreza extrema; b) cerca de la mitad de los pensionados en Cuba ganan menos de 15 veces lo necesario para llegar al umbral de la pobreza extrema.

    Sin embargo, la economía no es una ciencia exacta, ni todos los cubanos —ni siquiera todos los que trabajan en el sector estatal o reciben la pensión mínima— viven únicamente de su salario oficial. El cálculo anterior, entonces, muestra apenas una de muchas variables necesarias para aproximarse al tema. Aunque el sistema estadístico del Banco Mundial es lo suficientemente sólido como para ser aceptado internacionalmente, no existen los datos necesarios para medir en esos términos la pobreza y la pobreza extrema entre la población cubana. Es decir, no hay forma de tener certeza estadística sobre la pobreza en la isla.

    «Cuba no es parte de los circuitos financieros internacionales ni de las instituciones que los respaldan —como son el Banco Mundial o el FMI (Fondo Monetario Internacional), por mencionar solo dos—, ni reconoce los indicadores que ellos proponen ni las metodologías que los sustentan para las mediciones sobre la pobreza», explicó Albizu-Campos a El Estornudo.

    ¿Hay algún indicador de pobreza o pobreza extrema que reconozca el gobierno cubano?

    «Estas “líneas de pobreza” de carácter mundial asociadas al ingreso personal no son reconocidas por las autoridades del país, ni siquiera porque son utilizadas por organismos y agencias internacionales con los que Cuba tiene relación, sobre todo los pertenecientes al circuito de Naciones Unidas, y muy especialmente UNDP (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) y CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). Además, Cuba tampoco ha publicado un límite nacional de pobreza con el cual hacer estudios sobre la presencia de ese fenómeno ni sobre cuánta población es alcanzada por él».

    Entonces, ¿por qué hay organismos que incluyen a Cuba en rankings sobre Desarrollo Humano o Pobreza Multidimensional?

    «Cuando revisas los diferentes informes sobre Desarrollo Humano, en las tablas de los apéndices donde se muestran por países los indicadores referidos a la dimensión de los ingresos, la información de Cuba normalmente aparece como “N/A” (Not Available), o con datos de estimaciones a través de modelos realizados por el personal técnico que prepara el informe cada año. Lo que se ha publicado en algún momento ha sido lo referido al Índice de Pobreza Multidimensional, reportado en Cuba a partir de los resultados de una encuesta levantada a ese efecto en 2019, cuya obsolescencia conspira contra la validez y la aplicabilidad de los resultados en la actualidad».

    ¿Qué quiere decir que Cuba tiene IDH «Alto»?

    El IDH es una medida creada en 1990 por el UNPD con el objetivo de medir el «progreso humano». A través de ella se evalúa anualmente a los países, ubicándolos en un ranking y comparándolos entre sí. Para su cálculo se tienen en cuenta tres grandes indicadores: la esperanza de vida al nacer, el nivel de educación de la población y el ingreso per cápita de un país. Hasta la fecha, Cuba ha quedado siempre en el grupo de países con IDH Alto.

    El ranking de IDH cuenta, dependiendo del año, con entre 189 y 191 lugares. La lista, a su vez, divide a los países en cuatro categorías: IDH Muy Alto, IDH Alto, IDH Medio e IDH Bajo. Sin quitarle mérito a la pertenencia de Cuba a la categoría IDH Muy Alto, vale aclarar que esta y la primera comprenden, por lo general, el 60 por ciento de los países incluidos.

    Decir que Cuba se ha mantenido con un IDH alto sin analizar su puntuación a lo largo de los años es desconocer aspectos importantes que demuestran la depauperación continua del nivel de vida de los cubanos.

    Hasta hoy, no se ha producido en ningún ámbito, escenario o publicación un reconocimiento oficial de que la posición de Cuba en el ranking mundial del IDH ha estado retrocediendo de manera importante desde 2007. Ese año, el país alcanzó el máximo histórico de su IDH: 0.838 (puesto 51). Sin embargo, diez años después, este se había reducido a 0.778, y en 2012 y 2014 pasó por valores aún más bajos: 0.767 y 0.768, respectivamente. En 2014, a pesar de este bajo resultado, Cuba mantenía el lugar 51 de 2007. En 2017, el país cayó 22 lugares, al colocarse en el puesto 73. Cinco años después, en 2021, bajó hasta el lugar 83, y su IDH fue de 0.764. Para 2023/2024 este retroceso se mantuvo y actualmente Cuba ocupa el lugar 85.

    ¿Con qué datos cuenta el UNDP para medir estos valores en Cuba? ¿Cuba presenta datos fidedignos sobre la esperanza de vida, por ejemplo?

    «En la última publicación del informe, según lo reflejado en la Tabla 1, el indicador de Esperanza de Vida al Nacer que se ofrece para Cuba alcanza 78.2 años para ambos sexos de conjunto, lo que representa, con relación al informe anterior, un aumento neto de 4.5 años en medio de la notoria crisis sanitaria que está atravesando el país y cuando existen otras estimaciones más certeras. Por otro lado, la información oficial del país al respecto refleja la Esperanza de Vida al Nacer de 2012 (trienio 2011-2013) como constante en los anuarios demográficos publicados cada año desde esa fecha. A eso se suma el hecho de que el último informe sobre IDH no ofrece la fuente de la que procede el dato utilizado ni la metodología aplicada para la construcción del indicador».

    ¿Y qué sucede en el caso de la educación, uno de los logros más publicitados del sistema cubano y que es un indicador clave para calcular el IDH de un país?

    «En la dimensión referida a la educación, el número medio de años de escolarización tomado en los informes para Cuba es de 10.5 años. El mismo informe declara que esta información proviene de datos ofrecidos por el Instituto de Estadísticas de la UNESCO, que reproduce la misma información (10.5 años para la población de diez y más años de edad) que se puede encontrar en el informe nacional del Censo de Población y Viviendas de Cuba de 2012. Lo mismo sucede con la estimación del número esperado de años de escolarización, con el que también se estima el nivel de la dimensión educación como componente del índice global de Desarrollo Humano».

    Hablemos del tercer componente que tiene en cuenta el IDH: los ingresos. ¿Qué datos ofrece el UNDP respecto a Cuba?

    «En el informe 2023/2024, por ejemplo, se ofrece un valor de siete mil 953 dólares como Ingreso Nacional Bruto per cápita (en términos de paridad del poder adquisitivo). Esto da cuenta de un incremento neto de 74 dólares con relación al informe anterior, donde la cifra fue siete mil 879 dólares. Esto, sin embargo, obvia el impacto que ha tenido sobre los ingresos la severa crisis económica que el país lleva atravesando desde 2020, y el agravamiento producido a partir de 2021 por la llamada “Tarea Ordenamiento”, que trajo consigo la depreciación de la moneda en un 95.83 por ciento, el PIB per cápita más bajo del hemisferio occidental, así como el índice anual de infelicidad más elevado a nivel global.[3] Esto último fue impulsado por un récord de inflación, que alcanzó niveles entre 740 y mil 840 por ciento, lo que llegó a colocar al país como el segundo de mayor inflación en el mundo. Aunque, actualmente, en este sentido Cuba ocupa el séptimo lugar, con un 78 por ciento con relación a 2023».

    ¿Y cuál es la fuente de esos datos sobre Ingreso Nacional Bruto per cápita?

    «Como ha venido ocurriendo desde hace al menos una década, esos números no son otra cosa que una estimación de la Human Development Report Office, que se basa en una regresión entre países y la tasa prevista por UNDESA (Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas) y la División de Estadística de las Naciones Unidas. Al final, esta información tiene su origen en una tasa de cambio entre el CUP y el dólar estadounidense de uno por uno, que es la que Cuba todavía reporta a nivel internacional».

    ¿Podría entonces considerarse «defectuosa» la manera en que se evalúa a Cuba en el IDH?

    «El IDH estimado para Cuba padece serias deficiencias internas, tanto por los datosque se utilizan como por la confiabilidad de la información reportada de manera oficial por las autoridades del país. Entonces, sí, podría considerarse defectuosa en tanto sobrestima el nivel real de Desarrollo Humano de la población cubana y, como consecuencia, el lugar que ocupa en el ranking internacional de ese indicador. En realidad, es muy probable que hoy el país no esté en la franja de Desarrollo Humano Alto, sino en la de Desarrollo Humano Medio.


    [1] El umbral de la pobreza y la pobreza extrema del Banco Mundial no es estático, sino que se actualiza teniendo en cuenta factores como las crisis económicas e inflacionarias a nivel mundial. La cifra 2.15 dólares de ingresos totales diarios es, cuando se escribe este texto, la más reciente.

    [2] En 2024, el gobierno modificó el cálculo de las pensiones mediante el Decreto 99/2023, pero ello solo afecta a quienes se jubilaron después del 4 de enero de 2024 con una pensión correspondiente a más de nueve mil 500 CUP.

    [3] Este índice, conocido como Índice Anual de Infelicidad de Hanke, ha sido desarrollado por el prestigioso economista estadounidense Steve H. Hanke. El cálculo realizado para medir los valores de «felicidad» e «infelicidad» en los países consiste en la suma de la tasa de desempleo (multiplicada por dos), la inflación y los préstamos bancarios al final de cada año, a lo que se le resta la variación porcentual anual del PIB real per cápita.

    spot_img

    Newsletter

    Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

    Te puede interesar

    Farsa, (in)justicia y otras pinturas negras en Cuba

    Un juez no tiene que coreografiar sus argumentos con la instrucción penal o la propia fiscalía. [...] Una juez no está para asustar con estadísticas punitivistas a una ciudadanía hastiada de una policía mal entrenada y sobreprotegida.

    Carta abierta a la congresista estadounidense Ilhan Omar

    Tomamos nota de su defensa de los derechos de los estudiantes activistas de Columbia University y esperamos que, del mismo modo que critica las políticas israelíes, también considere la posibilidad de examinar algunas de las políticas cubanas.

    Tedio y latidos

    Mientras en el mercado de un pueblo hay un anuncio que...

    Presidencia constitucional o monárquica

    Donald Trump ha pedido a la Corte Suprema de Estados Unidos que...

    Sobre escribir ensayos y dejar un país

    Como yo, el ensayo se obstina en la búsqueda de unas respuestas que nadie sabe si existen. Esa incertidumbre me otorga el consuelo de los agnósticos, la posibilidad de que un día la calle que me sacó de Cuba, y que tira de mí cada vez que mi vida comienza a ralentizarse, termine por desembocar en el que, se supone, es el sitio que me corresponde.

    Apoya nuestro trabajo

    El Estornudo es una revista digital independiente realizada desde Cuba y desde fuera de Cuba. Y es, además, una asociación civil no lucrativa cuyo fin es narrar y pensar —desde los más altos estándares profesionales y una completa independencia intelectual— la realidad de la isla y el hemisferio. Nuestro staff está empeñado en entregar cada día las mejores piezas textuales, fotográficas y audiovisuales, y en establecer un diálogo amplio y complejo con el acontecer. El acceso a todos nuestros contenidos es abierto y gratuito. Agradecemos cualquier forma de apoyo desinteresado a nuestro crecimiento presente y futuro.
    Puedes contribuir a la revista aquí.
    Si tienes críticas y/o sugerencias, escríbenos al correo: [email protected]

    Darío Alejandro Alemán
    Darío Alejandro Alemán
    Nació en La Habana en 1994. Periodista y editor. Ha colaborado en varios medios nacionales e internacionales.
    spot_imgspot_img

    Artículos relacionados

    Economía cubana: crisis de productividad, inversión deformada, falta de divisas, descontrol cambiario

    El gobierno cubano reconoce que aún no se concreta la implementación de las proyecciones acordadas para la estabilización macroeconómica del país. Igual admite el fracaso de la política de bancarización y que las nuevas tarifas de los combustibles aumentaron el valor de la transportación de pasajeros, tal como se había predicho.

    Mi única esperanza

    De nuestra generación, esa que carga con el pecado y la culpa de haber creído, ingenuamente, en un proyecto frustrado, algunos hemos despertado, pero tal vez, efectivamente, demasiado tarde. Ya no tenemos las fuerzas para enfrentarnos ni siquiera a nuestras propias conciencias.

    Reajuste económico en Cuba: Echar el freno de mano y… ¿ahora qué?

    Sin muchas explicaciones, el gobierno cubano decidió suspender la aplicación de un paquete de medidas que supuestamente debía corregir distorsiones y, por fin, impulsar la economía en 2024.

    Remesas desde EE.UU.: ¿Qué pasa con el salvavidas de la economía cubana?

    En 2023, las remesas hacia Cuba totalizaron mil 972.56 millones de dólares y experimentaron una caída de 3.31 por ciento en relación con 2022 (dos mil 040.25 millones), según informe de Havana Consulting Group.

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí