Las chicas se tatúan: un pez terrible, una palmera, rosas presuntamente fragantes e inmóviles rosas náuticas, imaginería surrealista, un fragmento de testarudo cubismo, alguna...
Más allá de lo que mi apariencia pueda sugerir sobre mi estado de salud, lo más cerca que yo estuve de la muerte fue siendo flaca. El dolor trabaja de una manera silenciosa y efectiva y no le interesa la apariencia física.
«Lolita» constituye el más reciente capítulo de una trayectoria fotográfica caracterizada por los «retratos a mujeres, desnudos, primeros planos, generalmente en blanco y negro», aunque últimamente «va acercándose al color».
En mi segunda cita con Cuba quise trabajar con algo que me frustraba profundamente; el hecho de ser tratada a veces como un medio o un objeto, desde una distancia ficticia y adornada frívolamente.